¡Supra Promesas!

Génesis 17:15-19. NTV Entonces Dios le dijo a Abraham: «Con respecto a Sarai, tu esposa, su nombre no será más Sarai. A partir de ahora, se llamará Sara. Y yo la bendeciré, ¡y te daré un hijo varón por medio de ella! Sí, la bendeciré en abundancia, y llegará a ser la madre de muchas naciones. Entre sus descendientes, habrá reyes de naciones». Entonces Abraham se postró hasta el suelo, pero se rió por dentro, incrédulo. «¿Cómo podría yo ser padre a la edad de cien años? —pensó—. ¿Y cómo podrá Sara tener un bebé a los noventa años?». Y Abraham dijo a Dios: “¡Ojalá que Ismael viva delante de Ti!” Pero Dios le respondió: —No. Sara, tu esposa, te dará a luz un hijo. Le pondrás por nombre Isaac, y yo confirmaré mi pacto con él y con sus descendientes como pacto eterno.
A veces por la espera, en el intermedio, nos sentimos estancados, un poco incrédulos como Abraham y Sara, que se rieron de lo que Dios les dijo, por incredulidad, como si ya no prospera nuestra fe, como si Dios se durmiera. Cuando estamos en el intermedio de la bendición, en valle de la decisión, cuando estamos en la prueba, y sobre todo en la espera, pensamos que Dios no va ya a obrar en favor nuestro con lo que antes nos prometió, y con la visión de hacia dónde vamos, pero nos equivocamos con este pensamiento, porque Dios siempre va a obrar, y a cumplir con su programa, su plan dado en decretos, que son eventos que él ha programado en el tiempo, de allí viene la realidad que vemos y vivimos. Consideremos que Dios le había dado esta misma promesa 25 años antes a Abraham cuando él tenía 75, (Génesis 12) pero para entonces ya tenía 100. Abraham pensaba que ya estaba vencido, que todo dependía de las leyes mismas que Dios ha establecido sobre la tierra, pero Dios es Dios, y está sobre todo lo creado.
Es común que nos suceda un agotamiento espiritual a sus hijos especialmente cuando pasa el tiempo y las promesas no llegan, a los profetas también les aconteció, algunos se sintieron tan abrumados y sobrecogidos que le reclamaron a Dios, hasta cuando, y otros le pidieron la muerte, porque no miraban como se establecía el reino de Dios, que había prometido.
400 años pasaron sin que Dios enviara profetas Israel para esperar la plenitud de los tiempos, cuando se dio el tiempo que Dios esperaba, Dios mandó a su hijo en forma de carne, el bebé nació y creció, se hizo hombre, desarrolló su ministerio a cabalidad, pero el advenimiento de Jesús se debía a una promesa que Dios le había hecho a Abraham, por el plan de Dios, que era inmolar a su hijo, plan que ya tenía desde antes de la fundación del mundo, estas son las supra promesas a las que me refiero, por esto he titulado este sermón, Supra Promesas, que están por encima de nuestras debilidades, e incredulidades.
supra- según el diccionario.
Prefijo de origen latino que entra en la formación de adjetivos con el significado de ‘sobre’, ‘por encima de’, ‘más allá de’.
Sara se ríe por incredulidad.
Génesis 18:10-19.
10 Entonces uno de ellos dijo: —Yo volveré a verte dentro de un año, ¡y tu esposa, Sara, tendrá un hijo! Sara escuchaba la conversación desde la carpa. 11 Abraham y Sara eran muy ancianos en ese tiempo, y hacía mucho que Sara había pasado la edad de tener hijos. 12 Así que se rió en silencio dentro de sí misma, y dijo: «¿Cómo podría una mujer acabada como yo disfrutar semejante placer, sobre todo cuando mi señor —mi esposo— también es muy viejo?».
13 Entonces el Señor le dijo a Abraham: —¿Por qué se rió Sara y dijo: “¿Acaso puede una mujer vieja como yo tener un bebé?”? 14 ¿Existe algo demasiado difícil para el Señor? Regresaré dentro de un año, y Sara tendrá un hijo.
15 Sara tuvo miedo, por eso lo negó:
—Yo no me reí. Pero el Señor dijo: —No es cierto, sí te reíste.
Lo que podemos ver acá es que Abraham, conocido como el padre de la fe y también amigo de Dios, y Sara es que tuvieron una lucha entre la carne y el espíritu, lo mismo que nos sucede a nosotros. Debes entender que tendrás esta lucha entre la carne y el Espíritu, pero al final, Dios se presenta cada vez con su promesa, en tu debilidad, con sus decretos, lo que Dios ha dicho, se cumplirá. Y En efecto la promesa era Jesucristo, de manera que Abraham tenía 100 y Sarah 90 cuando tuvieron un hijo en la vejes y le dieron por nombre Isaac que en hebreo significa: risa.
De Isaac, la promesa se dio en Jacob, quien tuvo 12 hijos. Recordemos que Jacob no amaba a Lea, de manera que Lea debía poner su confianza en Dios, acá Lea está en medio de una prueba muy dura para ella, pero Dios le da cuatro hijos seguidos.
Génesis 29
#1 RUBEN. (Dios ha visto mi tristeza, la tristeza de Israel) 32Lía quedó embarazada y tuvo un hijo, al que le puso por nombre Rubén, pues dijo: «Dios ha visto mi tristeza. Estoy segura de que ahora sí me va a querer mi marido».
#2 SIMEÓN. («Dios oye». Dios oye a Israel) 33 Tiempo después, Lía volvió a quedar embarazada, y cuando tuvo a su segundo hijo exclamó: «Dios me dio también este hijo porque ha oído que mi esposo no me ama». Así que le puso por nombre Simeón, que significa «Dios oye».
#3 LEVI. («unión».) (Ahora mi esposo va a sentirse más unido a mí) (Ahora Dios mi esposo va a sentirse más unido a mí)
34 Por tercera vez Lía quedó embarazada, y cuando tuvo a su hijo exclamó: «Ahora mi esposo va a sentirse más unido a mí, pues ya le he dado tres hijos». Por eso lo llamó Leví, que significa «unión».
#4 JUDÁ. («alabanza») («Esta vez alabaré a Dios»)
35 Una vez más, Lía quedó embarazada, y cuando el niño nació, ella dijo: «Esta vez alabaré a Dios». Así que le puso por nombre Judá, que significa «alabanza». Y no volvió a tener más hijos.
#5 DAN. («justicia») (Dios es mi justicia) Génesis 30Traducción en lenguaje actual (TLA)
4 Raquel le dio a Jacob su propia esclava como esposa. Jacob tuvo relaciones sexuales con Bilhá, 5 y ella quedó embarazada y tuvo un hijo. 6 Raquel lo llamó Dan, que significa «justicia», porque dijo: «Dios es justo, pues vio que yo no había hecho nada malo y me dio un hijo».
#6 NEFTALÍ. (Lucha) (Con Dios he luchado y he ganado)
7 Bilhá volvió a quedar embarazada y tuvo otro hijo con Jacob. 8 A este niño Raquel lo llamó Neftalí, que significa «lucha», porque dijo: «La lucha contra mi hermana ha sido dura, pero he ganado».
#7 GAD. («¡Qué buena suerte he tenido!») (Dios es mi suerte, mi destino)
9 Cuando Lía se dio cuenta de que ya no podía tener más hijos, tomó a su esclava Zilpá y se la dio a Jacob como esposa. 10 Zilpá tuvo un hijo con Jacob, 11 al que Lía le puso por nombre Gad, que significa «buena suerte», porque dijo: «¡Qué buena suerte he tenido!»
#8 ASER. («dicha») («¡Qué dichosa soy! ¡Y así me van a considerar mis amigas!») (Dios es mi dicha, me ha dado su gracia, me hace feliz, y mis amigos, me van a considerar bienaventurado)
12 Por segunda vez Zilpá tuvo un hijo con Jacob, 13 y Lía le puso por nombre Aser, que significa «dicha» pues dijo: «¡Qué dichosa soy! ¡Y así me van a considerar mis amigas!»
#9 ISACAR. («premio») (Jesús es el premio que Dios me dio, por haber sido el esclavo de Dios)
18 Ella (Lea) le puso por nombre Isacar, que significa «premio», porque dijo: «Éste es el premio que Dios me dio por haberle dado mi esclava a mi marido».
#10 ZABULÓN. («regalo») («¡Qué regalo tan precioso Dios me dio! Ahora mi Dios va a tratarme mejor, pues ya me ha dado a su hijo amado».
19 Otra vez quedó embarazada Lía, y tuvo un sexto hijo con Jacob. 20 Y le puso por nombre Zabulón, que significa «regalo», porque dijo: «¡Qué regalo tan precioso Dios me dio! Ahora mi marido va a tratarme mejor, pues ya le he dado seis hijos».
#11 JOSÉ. («que Dios me dé otro»), «¡Ojalá que Dios me dé otro, su Espíritu Santo!»
22 Pero Dios tuvo compasión de Raquel y respondió a sus oraciones. Le permitió quedar embarazada 23-24 y tener un hijo. Cuando nació el niño, Raquel dijo: «Dios me quitó la vergüenza de no tener hijos». Y le puso por nombre José, que significa «que Dios me dé otro», pues dijo: «¡Ojalá que Dios me dé otro hijo!»
#11 BENJAMÍN. («hijo favorito».) (Lo último que Dios me ha dado, que me ha traído dolor, es lo favorito de Dios, Cristo Jesús)
18 El niño nació bien, pero Raquel estaba a punto de morirse. En sus últimos momentos de vida le puso a su hijo el nombre de Ben-oní, que significa «hijo de mi dolor». Sin embargo, Jacob le cambió el nombre y le puso Benjamín, que significa «hijo favorito».
Estos 12 hijos, formaron las 12 tribus de Israel, y el pueblo de Dios, así nosotros, vivimos y hacemos lo que significan estos 12 nombres, el mesías antes lo esperábamos, ahora ya vino y creemos en él, por eso somos salvos.
Dios nos ha dado promesas mayores, a donde iremos para con Dios, qué haremos para con Dios, tendremos hijos, iglesias, iremos a las naciones, pero, así como Abraham y Sara no podían morir antes de que llegara la supra promesa de Dios, así será con nosotros que no nos pasará nada, Dios nos va a cuidar y sustentar, mientras no se cumpla las promesas, pero todo para llegar a la supra promesa que es dar fruto en Cristo Jesús.
Anímate, y espera las supra promesas de Dios, que él va a realizar, aunque tengas 100 y 90 años, aunque pienses que ya no tienes fuerzas, aunque pienses que tú no puedes, Dios si y él lo hará, cumplirá todas sus promesas, para llegar a la supra promesa, o promesa mayor.
Algunos hijos de Dios, llegaron al punto de decir, es por demás, que le sirvamos a Dios, no nos considera, veamos la respuesta de Dios en Malaquías 3 NTV.
13 «Ustedes han dicho cosas terribles acerca de mí», dice el Señor.
«Sin embargo, ustedes preguntan: “¿Qué quieres decir? ¿Qué hemos dicho contra ti?”.
14 »Ustedes han dicho: “¿De qué vale servir a Dios? ¿Qué hemos ganado con obedecer sus mandamientos o demostrarle al Señor de los Ejércitos Celestiales que nos sentimos apenados por nuestros pecados? 15 De ahora en adelante llamaremos bendito al arrogante. Pues los que hacen maldad se enriquecen y los que desafían a Dios a que los castigue no sufren ningún daño”».
Promesa de la misericordia de Dios
16 Entonces los que temían al Señor hablaron entre sí y el Señor escuchó lo que dijeron. En la presencia de él, escribieron un rollo de memorias para registrar los nombres de los que temían al Señor y siempre pensaban en el honor de su nombre.
17 «Ellos serán mi pueblo —dice el Señor de los Ejércitos Celestiales—. El día en que yo venga para juzgar, serán mi tesoro especial. Les tendré compasión así como un padre le muestra compasión a un hijo obediente. 18 Entonces de nuevo podrán ver la diferencia entre los justos y los perversos, entre los que sirven a Dios y los que no lo hacen».
¿Cuáles son las promesas que Dios te ha dicho? ¿Qué harás para Dios en tu vida? ¿No morirás, mientras Dios no cumpla todo lo que ha dicho de ti?
Vamos a orar en primera persona.
Gracias Dios, por decirme hoy, que no me has desechado, y que, aunque soy débil, no depende de mí, sino de ti, de tu fuerza, de tu poder, de tus promesas mayores, de tus decretos, gracias por decirme que, aunque me ría por incredulidad como Abraham y Sara, tú cumplirás todo lo que me has prometido, al igual que Abraham, desde que salí de Harán, cuando dejé mi tierra, y parentela para hacer este viaje, que llegaría hasta donde tú has dicho que va a llegar. Gracias en el nombre de Jesús, amén y amén.