¡Yo estaré contigo, dice el Señor!

 

“No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te daré fuerzas y te ayudaré; Pues yo te sostengo de tu mano derecha; yo, el Señor tu Dios. Y te digo: No tengas miedo, aquí estoy para ayudarte.” Isaías 41: 10,13.

»Yo te pido que seas fuerte y valiente, que no te desanimes ni tengas miedo, porque yo soy tu Dios, y te ayudaré por dondequiera que vayas. Josué 1:9 TLA.

Esta vida que Dios nos ha prestado, es como un viaje en un tren, un largo viaje con muchas estaciones, lleno de todo tipo de experiencias, paisajes que dan alegrías y consuelo, algunas paradas, son muy reconfortantes, pero el viaje sigue, y continúa.
Jesús dijo: Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo. Juan 16:33 NTV
Nadie dijo que el viaje no habría peligros, de hecho, los hay y muchos. Se necesita de uno que esté controlando este viaje, uno que esté sobre todos, para poder ayudarnos, que recibamos fuerzas cuando ya no las tengamos. A veces en el viaje hay fiestas y mucha felicidad, pero también en otras ocasiones el viaje es de pruebas y flaquezas, por peligros reales, sin embargo, el que controla todo, es sobre todos y está sobre todos. En ocasiones nos parecerá que el viaje nos cansa y que él no aparece en escena, sentiremos como si estuviéramos muy solos, pero él siempre está allí.
El maquinista que dirige al tren es el destino que él nos ha trazado, ese uno es Dios, que controla al maquinista, al tren, y también controla el viaje, y nosotros somos el pasajero dentro de ese viaje desconocido, a veces sin visión, sin rumbo, sin saber a dónde nos lleva el tren, pero él que controla todas las cosas, si sabe hacia dónde nos lleva, aunque nosotros lo ignoremos.
Dios, el rey soberano que controla todo, controlará que en ese viaje nos acontezcan muchas cosas, tanto buenas, así como también permitirá otras no tan buenas, creo firmemente que cuando él aparezca en cualquier situación, en cualquiera de ese tipo de estaciones de prueba y dificultad, su propósito es darse a conocer, para que nos sintamos amados. El Dios invisible se hace visible y presente cuando acude a nuestra ayuda, entonces lo podemos percibir, ver y conocer, que él está con nosotros.
Dios hace a nuestro favor, una cadena de eventos para meternos en circunstancias, condiciones, situaciones, junto al tiempo, para producir lo que él había decretado, en la doctrina de la Providencia o de Medios que tenemos los cristianos reformados, podemos entrever, que Dios usa, todas las cosas a favor o en contra, para proveernos lo que necesitamos, literalmente controla todo lo que pasa, con su gran poder, y lo hace porque él es amor, nos ama y quiere ayudarnos verdaderamente. De su corazón bondadoso, ha nacido el ayudarnos en todo, en todo, en todo lo que necesitemos, y en lo que podamos atravesar, en situaciones adversas, difíciles, entonces nuestro corazón clama Abba papito mío, ayúdame.
Su fidelidad es desde siempre y para siempre con nosotros sus hijos elegidos, por esto, versículos como los que éste día tenemos, son poemas de amor, cartas de amor, en las que nos habla lo que hará en las estaciones difíciles del viaje. El destino final, es llevarnos al cielo.
Recuerdo como si fuese ayer, cuando Dios, el Padre, subió a Cristo en mi viaje, fue una estación, maravillosa, de allí en adelante, el viaje se volvió más placentero, y nunca falla, cada vez yo le necesito más, el produce en mí el querer como el hacer por su buena voluntad, me hace llorarle, clamarle que cada vez más le necesito, que nunca me suelte de su mano, que esté conmigo en los momentos más difíciles, pero ¿qué sucede? Él contesta a mi corazón en un testimonio que es el mismo escrito en estos textos Bíblicos que estudiamos hoy.
Le he pedido que quiero asegurarme que, en mi viaje, él no me va a dejar, ni a abandonar, en momentos de mucha debilidad, y cuando me contestan estos textos, siento que más le conozco y una seguridad interna, embarga mi corazón.
En realidad, me doy cuenta que Cristo y yo, somos uno, y que lo que ahora vivo en este viaje, lo vivo por la fe de su Hijo, que vivió y murió por mí, se entregó todo por mí, ¿qué más puedo pedir, cuando me siento amado por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo?
Hablando de pruebas.

“…ustedes deben tenerse por muy dichosos cuando se vean sometidos a pruebas de toda clase. Pues ya saben que cuando su fe es puesta a prueba, ustedes aprenden a soportar con fortaleza el sufrimiento. Pero procuren que esa fortaleza los lleve a la perfección, a la madurez plena, sin que les falte nada.” Santiago 1:2-4

En esta última estación, de pronto yo estaba en el quirófano, para sacarme de mi recto, una espina, o el hueso de mandíbula, muy delgado de un pescado de casi una pulgada que accidentalmente me había tragado, me había roto como una pequeña cuchilla, porque estaba incrustada, y ya tenía infección en la sangre, los antibióticos ya habían hecho buen efecto. Me preguntaron si era alérgico a algún medicamento, yo les contesté que no, y me inyectaron Propofol en el catéter de mi mano izquierda, me puse a cuentas con mi Dios, y le dije que si algo salía mal que al fin iba a ir para estar con él para siempre que no tenía miedo, volví a ver a mi derecha y allí estaba Jesús, lo pude ver en el Espíritu, él dijo a mi corazón, “te dije que iba a estar contigo, y aquí estoy, nunca te dejaré, de acá no me muevo” todo va a salir bien, de pronto los médicos comenzaron con una alegría muy linda, y todo fue bien.

Al solo despertar, recordé estas palabras:

 “Cuando pases por aguas profundas, yo estaré contigo. Cuando pases por ríos de dificultad, no te ahogarás. Cuando pases por el fuego de la opresión, no te quemarás; las llamas no te consumirán.” Isaías 43:2 (NTV).

También pensé mucho en su fidelidad, y en las promesas que él me ha hecho y que están en su Santa Palabra, pensé en mis debilidades y en su poder, que es necesario que yo mengue, para que él aumente, que mis debilidades son muy necesarias para que su poder se perfeccione en mí.
No estás solo y puedes estar seguro que Dios siempre estará a tu lado.
Cuando paso por una estación en la que me siento solo porque a veces el viaje es solitario, ¿acaso no es así también en tu vida? simplemente llorando le pido que me llene de su presencia y de inmediato lo hace, pero pasa algo aún más interesante, cuando paso por cada estación difícil, tengo menos miedo y más amor, su amor, lo llena todo, lo cubre todo, lo vence todo, cada vez tengo menos temor a lo desconocido que el viaje me pueda presentar, porque confío en Cristo, Jesús, su amor es perfecto.
Yo le dije, cuando lo vi en el Espíritu, antes y después de la pequeña intervención, yo no te busqué a ti, tú me buscaste primero, yo no te conocía, pero tu quisiste que te conociera, tu eres mi Dios, mi padre, hazte cargo de mí, no tengo con quién ir, solo tú tienes palabras de vida eterna, además diste tu vida por mí, hazte responsable por mí en esta situación, porque tú eres mi Dios, mi Señor Soberano, mí Salvador, soy tu hijo, tú me adoptaste. Sentí sus palabras, “Siempre me he hecho responsable de ti, y esta vez será igual”. Al poco momento me sentí amado, muy amado por él, y le compuse una canción que habla de sentirse amado por Dios, se llama: Sentirse Amado, de nuevo la convicción en mi corazón, Te amé, desde antes de la fundación del mundo, siempre te amaré durante el tiempo cronos de tu vida, y te amaré en la eternidad, cuando estés conmigo para siempre.
Esto nadie te lo puede quitar, lo siento si esta fe ofende a alguien, pero es muy mía, es de mi relación con mi Dios, con mi Señor, puedo decirles lo que él me ha dicho, y nos lo dice su palabra, ¡Yo estaré contigo, dice el Señor!
No le tengas miedo al viaje de la vida, ni al maquinista, ni al tren, ni a los peligros que puedas enfrentar, porque hay uno que está en control de todo, y conduce, dirige tu vida en cada detalle, no te va a acontecer nada más allá, de lo que él no quiera que te acontezca.
No importa cuán grande o desesperante sea tu situación, quiero que sepas que no estás solo, Dios promete que Su presencia estará siempre contigo. Él te ayudará, te guiará y protegerá, aunque tu problema te muestre lo contrario. Por lo tanto, no te preocupes ni te afanes en este día. “…Nunca te dejare ni te desamparare,” Hebreos 13:5
Jesús confió plenamente en las palabras de su Padre Celestial, quien al tercer día lo resucitó. Los tres jóvenes amigos de Daniel confiaron en el poder de Dios y el fuego del horno no les hizo daño. El mismo Daniel depositó su vida en las manos de Dios y los leones no lo tocaron. Él es quien tiene un verdadero cuidado de sus hijos, por eso nos dice: “No temas, yo estoy contigo”
Descansa confiando en Dios, en su poder y soberanía, Él siempre sabe qué hacer en el momento y lugar perfectos. Nada escapa de Su mano y tiene todo bajo control. Busca su dirección y persevera, aunque el tiempo sea difícil, Dios va contigo.

No desfallezcas, toma nuevo ánimo y confía, porque Dios ha prometido estar contigo todos los días de tu vida. “…y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” Mateo 20:28

LBLA He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que vayas y te haré volver a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he prometido. Génesis 28:15