¿Que se siente ser redimido?

 

Para comprender mejor nuestra prédica y la palabra redimir, necesitamos antes leer todos estos textos Bíblicos.
1 Pedro 1:17-19 …17Y si invocáis como Padre a aquel que imparcialmente juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor durante el tiempo de vuestra peregrinación; 18sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata, 19sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre de Cristo.…
Isaías 52:3 Porque así dice el SEÑOR: De balde fuisteis vendidos y sin dinero seréis redimidos.
1 Corintios 6:20 Pues por precio habéis sido comprados; por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.
Efesios 4:17 Esto digo, pues, y afirmo juntamente con el Señor: que ya no andéis así como andan también los gentiles, en la vanidad de su mente,
Tito 2:14 quien se dio a sí mismo por nosotros, para REDIMIRNOS DE TODA INIQUIDAD y PURIFICAR PARA SI UN PUEBLO PARA POSESION SUYA, celoso de buenas obras.
Hebreos 9:12 y no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerros, sino por medio de su propia sangre, entró al Lugar Santísimo una vez para siempre, habiendo obtenido redención eterna.
1 Juan 3:5 Y vosotros sabéis que El se manifestó a fin de quitar los pecados, y en El no hay pecado.
1 Corintios 7:23 Comprados fuisteis por precio; no os hagáis esclavos de los hombres.
Gálatas 1:4 que se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre,
La palabra redención significa acción de redimir según el diccionario es:
1.Redimir es librar a una persona de una obligación, de un dolor o de una situación penosa.
“Cristo redimió del pecado original a la humanidad; el premio de la lotería lo redimió de su trabajo en el campo; algunos reclusos pueden redimir parte de su pena con el trabajo”
2. Conseguir la libertad de una persona o sacarla de la esclavitud mediante el pago de un precio.
“redimir un cautivo”
Redención y redimir preceden de redentor. Redentor es aquel que redime. Redimir significa rescatar a alguien de la esclavitud, librarlo de una obligación o poner fin a un trabajo, dolor o molestia.
Jesucristo es el redentor de todos los escogidos, de los que creemos en él como nuestro Dios y salvador personal, de todos los santos nacidos de nuevo por la obra de Dios. Pero ¿de qué nos redimió?
El termino redimir se usa en el antiguo testamento como recatar a una persona con la condición de esclavo mediante un precio. Jesús nos redimió de la culpa, del pecado original que nos tenía esclavizados al pecado.
Pero aún más nosotros fuimos rescatados de ser, huérfanos, de nuestras dolorosas situaciones de la vida, de nuestras obligaciones para con el mundo y el Diablo, de nuestros dolores, y Jesucristo consiguió nuestra libertad, nos sacó de la esclavitud por medio de un precio, pero este no fue cualquier precio, sino que fue un precio muy alto, su vida, su sangre su muerte en nuestro lugar.
Para que podamos comprender mejor el significado la Biblia presenta historias como la de Rut.
Elimelec estaba casado con Noemí, tuvieron dos hijos, Mahlón y Quelión. Debido a una hambruna que se dio en esos tiempos, esta familia israelita, se fueron de Belén a Moab en tiempos en que los jueces gobernaban a Israel. Ya en Moab, Mahlón y Quelión se casaron con mujeres moabitas.
Ruy 1:3-5. Tiempo después murió Elimelec, y Noemí quedó sola con sus dos hijos. 4 Ellos se casaron con mujeres moabitas. Uno se casó con una mujer llamada Orfa y el otro con una mujer llamada Rut. Pero unos diez años después 5 murieron tanto Mahlón como Quelión. Entonces, Noemí quedó sola, sin sus dos hijos y sin su esposo.
Noemí se enteró que Dios había vuelto a bendecir a si pueblo en Judá al darse cuenta que les volvió a dar buenas cosechas, y decide regresar, Orfa y Rut la acompañan, pero esta las despide con un beso:
Rut 1-8 Sin embargo, ya puestas en camino, Noemí les dijo a sus dos nueras:
—Vuelva cada una a la casa de su madre, y que el Señor las recompense por la bondad que mostraron a sus esposos y a mí. 9 Que el Señor las bendiga con la seguridad de un nuevo matrimonio.
Entonces les dio un beso de despedida y todas se echaron a llorar desconsoladas.
Querían ir las dos, pero solo Rut se aferró a Noemí quien había dicho: …La situación es mucho más amarga para mí que para ustedes, porque el Señor mismo ha levantado su puño contra mí. Vers 13.
14 Entonces volvieron a llorar juntas y Orfa se despidió de su suegra con un beso, pero Rut se aferró con firmeza a Noemí. 15 —Mira —le dijo Noemí—, tu cuñada regresó a su pueblo y a sus dioses. Tú deberías hacer lo mismo.
16 Pero Rut respondió:
—No me pidas que te deje y regrese a mi pueblo. A donde tú vayas, yo iré; dondequiera que tú vivas, yo viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios. 17 Donde tú mueras, allí moriré y allí me enterrarán. ¡Que el Señor me castigue severamente si permito que algo nos separe, aparte de la muerte!
18 Cuando Noemí vio que Rut estaba decidida a irse con ella, no insistió más.
En los siguientes versículos podemos ver el sufrimiento de Noemí, que había perdido a toda su familia ya.
19 De modo que las dos siguieron el viaje. Cuando entraron a Belén, todo el pueblo se conmocionó por causa de su llegada.
—¿De verdad es Noemí? —preguntaban las mujeres.
20 —No me llamen Noemí —contestó ella—. Más bien llámenme Mara, [a] porque el Todopoderoso me ha hecho la vida muy amarga. 21 Me fui llena, pero el Señor me ha traído vacía a casa. ¿Por qué llamarme Noemí cuando el Señor me ha hecho sufrir[b] y el Todopoderoso ha enviado semejante tragedia sobre mí?
En el vers 1:20 —No me llamen Noemí, debemos saber que Noemí significa «placentera»; Más bien llámenme Mara, Mara quiere decir «amarga».
Noemí venía con pobreza, ya no tenía nada, ahora era viuda, pobre, desventurada, estaba maltrecha, es decir, que está en un estado notablemente deteriorado a consecuencia de cierta cosa.
“Llegaron a Belén a fines de la primavera, al comienzo de la cosecha de la cebada”. Vers 22.
Dios había dejado un estatuto, que su pueblo siempre debía dejar algo de la cosecha para que quien no tuviese que comer lo arrancara y comiera, al no tener que comer Rut le dice a Noemí en el capítulo 2:
Vers 2 Un día Rut la moabita le dijo a Noemí:
—Déjame ir a los campos de cosecha a ver si alguien en su bondad me permite recoger las espigas de grano dejadas atrás.
Noemí respondió:
—Está bien, hija mía, puedes ir.
3 Así que Rut salió a recoger espigas detrás de los cosechadores, y resultó que lo hizo en un campo que pertenecía a Booz, el pariente de su suegro, Elimelec.
¿Pero quién era este hombre? Booz era un hombre rico y muy influyente que era pariente de Elimelec, el esposo de Noemí, como podemos ver el campo pertenecía a Booz.
3 Así que Rut salió a recoger espigas detrás de los cosechadores, y resultó que lo hizo en un campo que pertenecía a Booz, el pariente de su suegro, Elimelec.
4 Mientras estaba allí, llegó Booz de Belén y saludó a los cosechadores:
—¡El Señor sea con ustedes! —les dijo.
—¡El Señor lo bendiga! —respondieron los cosechadores.
5 Entonces Booz le preguntó a su capataz:
—¿Quién es esa joven que veo allá? ¿De quién es?
6 Y el capataz le contestó:
—Es la joven moabita que volvió con Noemí. 7 Esta mañana me pidió permiso para recoger grano detrás de los segadores. Desde que llegó no ha dejado de trabajar con esmero, excepto por unos momentos de descanso en el refugio.
Yo puedo ver acá que Booz representa a Jesucristo, un hombre rico muy influyente en todo que es Dios, que se hizo pobre, para venir por nosotros, a su mismo campo, siendo el dueño del campo y de todas las cosas. Pero Booz mostrará su gracia con Rut, y además recordemos que Noemí ya había dicho estas palabras: Que el Señor las bendiga con la seguridad de un nuevo matrimonio.
8 Booz se acercó a Rut y le dijo:
—Escucha, hija mía. Quédate aquí mismo con nosotros cuando recojas grano; no vayas a ningún otro campo. Sigue muy de cerca a las jóvenes que trabajan en mi campo. 9 Fíjate en qué parcela están cosechando y síguelas. Advertí a los hombres que no te traten mal. Y cuando tengas sed, sírvete del agua que hayan sacado del pozo.
10 Entonces Rut cayó a sus pies muy agradecida.
—¿Qué he hecho para merecer tanta bondad? —le preguntó—. No soy más que una extranjera.
Booz habla con Rut, le alaba su valentía de haber vendió a tierras extranjeras para ella pero que son de Jehová, le desea que él la bendiga, por todo lo que ha hecho por Noemí y por su valentía. Además, la invita a comer y ordena que dejen más cosecha para Rut, esta come y con Booz y le lleva comida a Noemí, además recogió tanto que ya el grano desgranado sumaba una canasta llena de cebada.
12 Que el Señor, Dios de Israel, bajo cuyas alas viniste a refugiarte, te recompense abundantemente por lo que hiciste.
13 —Espero continuar siendo de su agrado, señor —respondió ella—. Usted me consoló al hablarme con tanta bondad, aunque ni siquiera soy una de sus trabajadoras.
14 Después, a la hora de comer, Booz la llamó:
—Ven aquí y sírvete de la comida. Puedes mojar tu pan en el vinagre.
Cuando Rut llega a donde Noemí con la comida esta le pregunta.
19 —¿Dónde recogiste todo este grano hoy? —preguntó Noemí—. ¿Dónde trabajaste? ¡Que el Señor bendiga al que te ayudó!
Entonces Rut le contó a su suegra acerca del hombre en cuyo campo había trabajado. Le dijo:
—El hombre con quien trabajé hoy se llama Booz.
20 —¡Que el Señor lo bendiga! —le dijo Noemí a su nuera—. Nos muestra su bondad no solo a nosotras sino también a tu marido que murió.[b] Ese hombre es uno de nuestros parientes más cercanos, uno de los redentores de nuestra familia.
Y Rut se queda haciendo lo que Booz le había dicho que se quedara recogiendo en ese campo de todas las diferentes coseches que él iba a sembrar, durante todo el tiempo que quisiera.
En el capítulo 3 Noemí se responsabiliza por buscarle un esposo a Rut, quien sigue las instrucciones de Noemí, hace todo lo que ella le dice, que será Booz el que la redima, Rut sin que nadie la vea le destapa sus pies y a Booz cuando este está dormido, se acuesta a sus pies, tal como Noemí le había dicho, y cuando este se despierte, pregunta quién es: Rut contesta que es ella, le dice que extienda el borde de su manto para que la redima, entonces Booz alaba su lealtad hacia la familia, honradez y virtuosidad. Le dice que sí, solo debe ir donde un pariente más cercano que tiene el derecho de redención antes que Booz y que si él no quiere redimirla, ante Dios, él lo hará. Cuando Rut regresa de madrugada a donde Noemí le cuenta todo. Y surge el versículo más importante de todo el libro.
18 Entonces Noemí le dijo:
—Ten paciencia, hija mía, hasta que sepamos lo que pasa. El hombre no descansará hasta dejar resuelto el asunto hoy mismo.
En el capítulo 4, en efecto Booz fue a la puerta de la ciudad, se sentó a esperar al pariente redentor más cercano, quién en ese momento iba llegando, llamó a 10 líderes del pueblo y comenzó a contarle que Noemí estaba por vender el terreno de Elimelec, el pariente le dice que compra la propiedad, entonces Booz añade que si compra la propiedad entonces también debe casarse con Rut, la viuda de Mahlón, para que tuviere hijos y les pusiera el nombre de Mahlón, y la propiedad fuese de ellos como decían los preceptos de que Dios había mandado por medio de Moisés.
5 Entonces le dijo Booz:
—Por supuesto, al comprar tú la tierra de Noemí, estás obligado a casarte con Rut, la viuda moabita. De esta manera ella podrá tener hijos que lleven el nombre de su esposo y así conservar la tierra para su familia.
6 —Entonces no puedo redimir la tierra —respondió el pariente redentor— porque esto pondría en peligro mi propia herencia. Redime tú la tierra; yo no lo puedo hacer.
Booz pone a todos de testigos, hace el trato para comprar la propiedad de Noemí y casarse con Rut.
9 Entonces Booz les dijo a los ancianos y a la gente que estaba alrededor:
—Ustedes son testigos de que hoy le compré a Noemí toda la propiedad de Elimelec, Quelión y Mahlón. 10 Además, junto con la tierra adquirí a Rut, la viuda moabita de Mahlón, para que sea mi esposa. De este modo ella podrá tener un hijo para que el nombre de la familia de su difunto esposo continúe y herede aquí, en su pueblo natal, la propiedad de su familia. Hoy todos ustedes son testigos.
1 Entonces los ancianos y toda la gente que estaba en la puerta respondieron:
—¡Somos testigos! ¡Que el Señor haga que esta mujer que va a ser parte de tu hogar sea como Raquel y Lea, de quienes descendió toda la nación de Israel! Que prosperes en Efrata y que seas famoso en Belén. 12 Y que el Señor te dé descendientes por medio de esta joven que sean como los de nuestro antepasado Fares, el hijo de Tamar y Judá.
Los descendientes de Booz
13 Así que Booz llevó a Rut a su casa y la hizo su esposa. Cuando se acostó con ella, el Señor permitió que quedara embarazada y diera a luz un hijo. 14 Entonces las mujeres del pueblo le dijeron a Noemí: «¡Alabado sea el Señor, que te ha dado ahora un redentor para tu familia! Que este niño sea famoso en Israel. 15 Que él restaure tu juventud y te cuide en tu vejez. ¡Pues es el hijo de tu nuera que te ama y que te ha tratado mejor que siete hijos!».
16 Entonces Noemí tomó al niño, lo abrazó contra su pecho y cuidó de él como si fuera su propio hijo. 17 Las vecinas decían: «¡Por fin ahora Noemí tiene nuevamente un hijo!». Y le pusieron por nombre Obed. Él llegó a ser el padre de Isaí y abuelo de David.
Acá podemos ver como nuestro Dios, puede convertir nuestro llanto en alegría, nuestras penas dolores y sufrimientos en celebración, podemos ver como Dios hace justicia, primero golpea poniendo la herida, pero él mismo después pone la cura y sana toda herida. El mismo redentor de redentores, el Señor, Jesucristo desciende de Obed. Su significado del hebreo es “adorador, siervo”.
Jesucristo ya pagó por nuestro recate.
Todos necesitamos de la redención. Nuestra condición natural fue caracterizada por la culpa: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.” La redención de Cristo nos ha librado de la culpa: “siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.”
Los beneficios de la redención incluyen la vida eterna (Apocalipsis 5:9-10), el perdón de los pecados (Efesios 1:7), la justificación (Romanos 5:17), libertad de la maldición de la ley (Gálatas 3:13), adopción dentro de la familia de Dios (Gálatas 4:5), liberación de la esclavitud del pecado (Tito 2:14; 1 Pedro 1:14-18), paz con Dios (Colosenses 1:18-20), y la morada permanente del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19-20). Entonces, ser redimido es ser perdonado, santificado, justificado, bendecido, liberado, adoptado y reconciliado. (Ver también Salmos 130:7-8; Lucas 2:38; y Hechos 20:28).
La palabra redimir significa “comprar.” El término era usado específicamente con referencia al pago de la libertad de un esclavo. La aplicación de este término a la muerte de Cristo en la cruz, significa exactamente eso. Si somos “redimidos,” entonces nuestra condición previa era la de esclavitud. Dios ha pagado nuestra libertad, y ya no estamos bajo la esclavitud del pecado o de la ley del Antiguo Testamento. Este uso metafórico de la redención es la enseñanza de Gálatas 3:13; y 4:5.
La palabra rescate está relacionada con el concepto cristiano de la redención. Jesús pagó el precio de nuestra liberación del pecado (Mateo 20:28; 1 Timoteo 2:6). Su muerte fue ofrecida a cambio de nuestra vida. De hecho, la Escritura dice claramente que la redención sólo es posible “a través de Su sangre” (esto es, por Su muerte), Colosenses 1:14.
Las calles del cielo estarán llenas de ex-cautivos, quienes, por ningún mérito propio, se encuentran perdonados y libres. Los esclavos del pecado son convertidos en santos. No sorprende que cantan un nuevo cántico—un cántico de alabanza al Redentor que fue inmolado (Apocalipsis 5:9). Nosotros éramos esclavos del pecado, condenados a una separación eterna de Dios. Jesús pagó el precio para redimirnos, resultando en nuestra liberación de la esclavitud del pecado, y nuestro rescate de las consecuencias eternas de ese pecado.
Ser redimido se siente que ya no estás solo, ya Dios está contigo, ya no tienes el dolor de ser huérfano, ya no vas a condenación, ya no estás esclavo del pecado, ya no estás maltrecho por la vida, Dios te restaura en todo momento. El dolor es diferente, ahora es en Cristo, y lo vuelve en gozo, ya eres alguien, dejaste de ser nadie, tienes a alguien que pagó por tu rescate y te sustenta, te escucha, te ama, eres bienaventurado, la desventura se va, el sufrimiento es más manejable. Dios te compra el terreno donde tu vivirás, te da dinero por tu mismo pecado, te da vida eterna, te da un hijo, que es Jesucristo, el adorador, el Espíritu Santo que te hace siervo suyo, te da felicidad, aumenta tu familia, de dicha paz, te libró del infierno y de la muerte eterna, ahora has sido redimido, comprado con precio de sangre.
Gracias Señor Jesús, Gracias Padre Celestial, gracias Espíritu Santo, por tu gracia que nos has mostrado, que es una vez y para siempre, un solo sacrificio para siempre, para hacerme delante de ti, acepto, santo, puro, perfecto para Dios, todo por el poder del sacrifico de tu hijo amado, Gracias en el nombre de Jesús, no tengo palabras por semejante beneficio.