¡Cómo abrir las puertas del cielo!

Muchos hoy en día se preguntan por qué no reciben de Dios como quisieran, o como debería de ser, según lo que se considera: “los milagros de Dios que podríamos recibir”. A estas personas gentiles, lo que les muestran sus ojos es que otros reciben, pero ellos no, cuando también para ellos son las promesas de Dios. Pareciera que en verdad Dios les niega las cosas, aunque no es así, a la verdad, solo es que no han entendido cual es el secreto escondido de Dios, para tener éxito en el área espiritual, pero con seguridad al entenderlo, también recibirán no solo los milagros de Dios, sino todas sus riquezas que tiene reservadas para otorgarnos cuando cumplimos sus condiciones, que ya están decretadas sobre cómo se desatan.
Para comenzar debo decir que el amor incondicional de Dios solo es: estando en el verbo divino, estando en su hijo amado, Cristo Jesús. Por consiguiente, para comenzar a recibir de Dios, primero debes ser salvo, debes nacer de nuevo del agua y del Espíritu. Del agua es del lavamiento de la palabra de Dios, y del Espíritu de Jesucristo, y después Dios comienza a hacer lo suyo, a derramar sus bendiciones espirítales, las que se van haciendo efectivas en nuestras vidas paulatinamente en su tiempo.
Cuando esto sucede, experimentamos que hay un antes y un después de Cristo, quién rompió nuestras cadenas, después el Espíritu Santo, a la vez junto a ti, le dan continuación a la justicia de Dios, es decir a lo que Dios requiere que hagas, pero esta vez es según su justicia.
Su justicia no es otra cosa que, su bien, su rectitud, lo que él demanda que nosotros hagamos, así como su voluntad de mandamientos, sus preceptos, y estatutos dejados en la Biblia. También su voluntad de decreto que, por cierto, de esta, él mismo se encarga de implementarla en nuestras vidas, no nosotros.
Dios demanda que, de ahí, de ese punto en adelante, hagas todas las cosas con su justicia, con la justicia de su Hijo amado, más no con la nuestra de hombre pecador, sino con la del perfecto hombre-Dios, Jesucristo. También demanda que busques su rostro, su conocimiento, así como su sabiduría e inteligencia espiritual.
Deuteronomio 10:12-13. TLA, »¿Qué espera Dios de ustedes? Simplemente que lo respeten y obedezcan, y que lo amen y adoren con todo su ser. 13 Dios espera que ustedes obedezcan todos sus mandamientos, para que les vaya bien.
Nuestra justicia humana delante de Dio está fracasada, en bancarrota, está en quiebra, en ruina, es un desastre, es un fiasco, y siempre está en hundimiento, porque siempre pecamos de una o de otra manera, de comisión, y de omisión, pero ciertamente siempre pecamos, pero Jesús, nunca cometió ni tan solo un pecado. Desde al antiguo testamento, Dios nos mandó que actuáramos conforme a su justicia requerida para nosotros desde entonces, que son sus 10 mandamientos, la ley de Dios, pero como ya dice la Biblia, no pudimos cumplirlos.
Santiago 2:10 NVI Porque el que cumple con toda la ley, pero falla en un solo punto ya es culpable de haberla quebrantado toda.
NTV Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios. RVR1960 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, Romanos 3:23
Como no pudimos cumplir con los 10 mandamientos ”la meta gloriosa establecida por Dios” porque nuestra justicia humana natural está fracasada, en bancarrota, en quiebra, en ruina, es un desastre, es un fiasco, y siempre está en hundimiento, por la debilidad de la carne por el pecado original heredado de Adán, por esta razón es que Dios no nos mira nuestra propia justicia porque es de puro pecado, para poder vernos bien, para aceptarnos, y que estemos bien delante de él, Dios el Padre, debe prestarnos la justicia de Jesucristo, entonces, cuando nos mira, es la justicia de su Hijo amado que es perfecta la que mira en nosotros. Así lo hace Dios para justificarnos frente a su santa ley, esto es lo que se llama doctrina de la justificación por fe o substitución, porque Cristo fue nuestro subtitulo en la cruz del calvario. Sin esta doctrina clave, el cristianismo se derrumba.
Romanos 1:17: “Porque en el Evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá” (RV1960, énfasis añadido).
Un monje que “odiaba a Dios”, según su propio testimonio, en los años 1500, estaba estudiando la epístola de Pablo a los Romanos. No pudo pasar más allá de la primera parte de Romanos 1:17: “[En el Evangelio] la justicia de Dios se revela por fe y para fe” (RV1960). Una verdad simple, bíblica, cambió la vida de ese monje – y encendió la Reforma Protestante. Fue la constatación de que la justicia de Dios pudo hacerse justicia de los pecadores – y que eso podía pasar solo por medio de la fe. Martin Lutero encontró la verdad en el mismo versículo que había tropezado. Lutero siempre había visto “la justicia de Dios” como un atributo del soberano Señor, por medio del cual Él juzgaba a los pecadores – no un atributo que los pecadores podrían poseer. Describió el descubrimiento que puso fin a la Edad Media teológica:
Vi la conexión entre la justicia de Dios y la afirmación de que “el justo vivirá por su fe”. Entonces, comprendí que la justicia de Dios es la justicia por la cual, a través de la gracia y la gran misericordia de Dios, nos justifica por la fe. En aquel momento, me sentí renacer; y he pasado por el umbral al paraíso. Toda la Escritura adquirió un nuevo significado; y donde antes la “justicia de Dios” me había llenado de odio, ahora se cambió en un amor mayor inenarrablemente dulce. Este pasaje de Pablo se convirtió para mí en una puerta al cielo.
En su sentido teológico, la justificación es un término forense o puramente legal. Describe lo que Dios dice sobre el creyente, no lo que hace para cambiar el creyente. De hecho, la justificación no genera ningún cambio real en la naturaleza o carácter del pecador. La justificación es un decreto judicial divino. Cambia sólo nuestro estado para con Dios, de injustos a justos, de bastardos, a hijos, de impío a pío, de condenación a salvación, de pobres a ricos, de ciegos, sordos mudos espirituales a que vemos, oímos y hablamos de Dios, pero tiene ramificaciones que garantizan que continuarán otros cambios. Los decretos forenses como éste son bastante comunes en la vida cotidiana.
Al estar en Cristo, entonces Dios el Padre, ahora mira en ti, la justicia de su Hijo que pagó el precio por el rescate de sus escogidos, entonces ya en Cristo, delante del Padre, somos aceptos en el amado y su justicia (que es santa justa y perfecta), es imputada a nosotros, entonces nos volvemos, justos, santos y perfectos delante de Dios. Pero cuando no completas esta primera condición, no obtienes las bendiciones espirituales de las que venimos hablando.
RVR1977 Mateo 3:17. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Éste es mi Hijo, el amado, en quien he puesto mi complacencia.
Dios el Padre, está complacido solo en su hijo, y al estar en su hijo, cuando le creemos de todo corazón, cuando lo recibimos, y amamos verdaderamente, entonces Dios se vuelca a la persona que se vuelve recipiente de su gracia, que eres tú cuando has recibido a Cristo en tu corazón.
Como primer requisito para que se te abran las puertas del cielo, es:
1,) Estar en Cristo.
Requisito del Padre, Conocer al Hijo: “el que me conoce a mi conoce al que me envió”.
Juan 14:8-10,…8Felipe le dijo: Señor, muéstranos al Padre, y nos basta. 9Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo he estado con vosotros, y todavía no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo dices tú: “Muéstranos al Padre? 10¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os digo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí es el que hace las obras.…
Dios el Padre desata todas sus bendiciones en Cristo en están escondidos todos los tesoros inagotables.
Colosenses 2:3 TLA Todas las riquezas de la sabiduría y del conocimiento se encuentran presentes en Cristo. RVA-2015 En él están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.
Efesios 3:8 NTV, Aunque soy el menos digno de todo el pueblo de Dios, por su gracia él me concedió el privilegio de contarles a los gentiles acerca de los tesoros inagotables que tienen a disposición por medio de Cristo.
Jesús es la puerta para la verdadera bendición. La bendición es Espiritual, si lo buscamos a él seguramente después él nos dará las añadiduras.
Pero hay personas que primero andan en busca de las añadiduras, pero no de Señor. Juan 6:26 TLA Jesús respondió: —Francamente, ustedes me buscan porque comieron hasta quedar satisfechos, y no por haber entendido los milagros que hice.
Debemos seguir al Señor, no por lo que nos puede dar, sino por quién él es. Jesús es el verdadero Dios y pan que nos sacia nuestra hambre y sed espiritual, Jesús es quién más nos ama y cuida de verdad, Jesús es nuestro buen pastor. Comprendamos que el principio es espiritual, él es Espíritu y vida, la carne para nada aprovecha, las palabras de Jesucristo, son nuestro alimento, son Espíritu y son vida. Mateo 6:33, nos manda a buscar primeramente el reino de Dios y su justicia, y él se encargará de darnos las añadiduras.
NTV Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten. Mateo 6:33.
TLA »Lo más importante es que reconozcan a Dios como único rey, y que hagan lo que él les pide. Dios les dará a su tiempo todo lo que necesiten.
RVR1960 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Nunca las añadiduras fueron pensadas para ser entregadas primero, sino él hijo es primero, y quién se lleva al hijo, se lleva toda la herencia del Padre, así como aquella ilustración de aquel padre que su hijo había muerto en guerra.
Un Señor muy rico y Padre muy importante y respetado, dueño de un gran lugar, quizá un muy poco o muy conocido, llamó a una subasta para vender todos sus cuadros caros y finos. Estaba triste porque le habían informado que su hijo había muerto en la guerra y todo estaba muy reciente. Así que decidió saber verdaderamente, a quienes de todas aquellas gentes le importaban su hijo, que tanto le amaban y si le recordaban. Llegó el día de la subasta y comenzó primero por subastar el cuadro de su único hijo amado, quizá no llamó la atención de las personas que al comenzar la subasta el cuadro de su hijo era el primero que por el que iba a comenzar. Comenzó a la subasta, pero sorprendentemente nadie quiso aquel cuadro, excepto el viejo jardinero que le había cogido mucho cariño a su difunto amo y lloraba porque había muerto y lo extrañaba. Aquel jardinero fue el único que pujó, y ganó, pagó la mínima y pobre cantidad por el cuadro, que ni llegaba a los $50, pero él quiera ese cuadro. Su padre se lo vendió y anuncia que la subasta de sus cuadros finos y caros de pintores legendarios y famosos, acaba de concluir, le preguntan del porqué, y él contesta, porque solo había una única apuesta secreta que debieron haber deducido, ¡quien se llevara el cuadro de mí hijo amado del padre, también se llevaría todos los otros cuadros que para el padre no eran valiosos! Les dijo: –ninguno de ustedes pujó, sino solo el viejo jardinero y lo compró, pues él, como se lleva el cuadro de mí hijo, se lleva todos los demás. De manera que la moraleja acá es que el que se lleva al hijo se lleva toda la herencia. De igual manera es con Dios el Padre, quién se lleva a su hijo, se lleva toda su herencia, sus riquezas espirituales y materiales porque él es el dueño de todo lo que ha creado.
2,) Fe.
El segundo requisito para recibir de Dios es, tener fe. Marcos 6:5-6 Y no pudo hacer allí ningún milagro; sólo sanó a unos pocos enfermos sobre los cuales puso sus manos. 6Y estaba maravillado de la incredulidad de ellos. Y recorría las aldeas de alrededor enseñando.
Siempre que Jesús se movió a hacer milagros necesitaba que las personas tuviesen fe, de lo contrario no hacía nada. Si no tenemos la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve, tristemente, no vamos a recibir nada de Dios. Para tener fe, es necesario oír, y oír la palabra de Dios, de lo contrario somos como un árbol sin frutos, lo que es peligroso, es como enterrar el único talento que nos fue dado para que lo multiplicáramos. Dios nos reta hoy, que tengamos una fe, supra racional, exponencial, sobrenatural.
Hebreos 11:6 NTV De hecho, sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad.
Mateo 17:20 NTV —Ustedes no tienen la fe suficiente —les dijo Jesús—. Les digo la verdad, si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decirle a esta montaña: “Muévete de aquí hasta allá”, y la montaña se movería. Nada sería imposible.
Me gusta mucho este requisito, porque nos reta a superarnos, trascender, a no quedarnos dormidos sino expectantes, accionando en la dirección de la vida por fe.
Juan 11:40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? TLA Jesús le contestó: —¿No te dije que, si confías en mí, verás el poder de Dios? PDT Jesús le dijo: —¿No te dije que si creías ibas a ver la grandeza de Dios? BLPH Jesús le contestó: — ¿No te he dicho que, si tienes fe, verás la gloria de Dios?
Pero si tenemos doble ánimo, no recibiremos nada.
Santiago 1:8 El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. NTV su lealtad está dividida entre Dios y el mundo, y son inestables en todo lo que hacen.
¿Qué es lo que le cede a la persona que es de doble ánimo, inconstante en todos sus caminos?
Santiago 1:7 DHH Quien es así, no crea que va a recibir nada del Señor, TLA La gente que no es confiable ni capaz de tomar buenas decisiones no recibirá nada del Señor.
Debemos saber que no recibiremos nada del Señor, si no somos capaces de tomar buenas decisiones basadas en creer que lo que vamos a hacer, le agrada a Dios, y ya nos confirmó que proviene de él, y que saldrá finalmente, bien.
3,) Pagar el precio de obedecerlo y esperar su tiempo.
Mateo 19:2:27 TLA Pedro le contestó:
—Recuerda que nosotros hemos dejado todo lo que teníamos, y te hemos seguido. ¿Qué premio vamos a recibir?
La respuesta de Jesús, nos va a sorprender.
29 Jesús les respondió:
—Les aseguro que si alguno ha dejado su casa, su esposa, sus hermanos, sus padres, o sus hijos, por ser obediente al reino de Dios, 30 sin duda recibirá aquí mucho más de lo que dejó. Además, cuando muera, vivirá con Dios para siempre.
Mateo 19:29 TLA Y todos los que, por seguirme, hayan dejado a su esposa y a sus hijos, a sus hermanos o a sus hermanas, a su padre o a su madre, su casa o un terreno, recibirán cien veces más de lo que dejaron, y tendrán además vida eterna.
Marcos 10:30 TLA recibirá en esta vida cien veces más casas, terrenos y familiares, aunque también será maltratado por sus enemigos. Y cuando muera, vivirá con Dios para siempre;
La obediencia de seguir a Jesucristo tiene un precio, es como ir en la barca junto al maestro, cuando todo está bien porque él hace que la pesca sea milagrosa y abundante nos alegramos con él, y lo disfrutamos, pero cuando los vientos, la tormenta y las holas parecen que van a hundir la barca, sentimos que vamos a perecer, y nos da mucho miedo, todo por seguirlo, hacia a donde él va, y para colmo, está dormido, no nos contesta, no lo podemos despertar, hay que esperar su tiempo, hay que clamar, hay que aguantar, sufrir, parece que ya no tenemos escape, vamos a perecer, ahora si vamos a confiar en él, entonces ahí es cuando despierta, le ordena a los vientos y al mar que cesen, y nos reprocha nuestra poca, fe. Marcos 4:39 NTV Cuando Jesús se despertó, reprendió al viento y dijo a las olas: «¡Silencio! ¡Cálmense!». De repente, el viento se detuvo y hubo una gran calma. Marcos 4:40 TLA Entonces Jesús dijo a sus discípulos: —¿Por qué estaban tan asustados? ¿Todavía no confían en mí?
A Pedro le aconteció lo mismo, cuando dudó de Dios, comenzó a hundirse en medio del mar.
Mateo 14:30-32Nueva Traducción Viviente (NTV)
30 pero cuando vio el fuerte viento y las olas, se aterrorizó y comenzó a hundirse.
—¡Sálvame, Señor! —gritó.
31 De inmediato, Jesús extendió la mano y lo agarró.
—Tienes tan poca fe —le dijo Jesús—. ¿Por qué dudaste de mí?
32 Cuando subieron de nuevo a la barca, el viento se detuvo.
De nuevo chequemos el versículo 31 en la versión TLA. Entonces Jesús extendió su brazo, agarró a Pedro y le dijo:
—Pedro, tú confías muy poco en mí. ¿Por qué dudaste?
Vemos que el reclamo de Jesús, cuando lo seguimos, pagamos el precio y esperamos en él, siempre es: ¡Tú confías muy poco en mí! ¿Por qué dudaste de mí?
Esperar en Dios, aun cuando lo hemos seguido, cuando sufrimos las pruebas y tormentas, es pagar el precio, y él al final nos tiene la corona de la vida.
¿Sientes que te estás hundiendo? Debo decirte lo que Jesús te diría, ¡Tú confías muy poco en mí! ¿Por qué dudaste de mí?
Vuelve a confiar en Dios, ya estás en Cristo, tienes fe, pero tienes poca, fe, dudas del Cristo, vuelve a confiar en su poder, él no te va a dejar, ni a desamparar.
Tus enemigos, la familia que no te ama, el mundo, la carne, satanás, el pecado,
Oremos:
¡Señor y mi Dios, ahora sé la razón del porqué flaqueé, sentí que me hundía y que iba a perecer, tuve miedo igual que Pedro, al ver las olas del mar de problemas y los vientos huracanados de las tempestades de la prueba, por esto es que me desvié de mi camino, te pido perdón, y ahora te pido al igual que Padre, sálvame! te clamo, ¡sálvame! ¡ayúdame! ¡aumenta mí fe!, quiero retomar el camino de obediencia a ti, que un día comencé, el camino eres tú, debo confiar en ti, no quiero confiar poco en ti, ni quiero dudar de ti, fortaléceme para que tu un día no me digas estas palabras que digítese a Pedro: ¡Tú confías muy poco en mí! ¿Por qué dudaste de mí?
No mi Señor, yo quiero que me ayudes a confiar más y mejor en ti, Padre te lo pido en el nombre de Jesús. Amén y amén.