¡Su Gracia nos tiene que bastar!

2 Corintios 12:7-10Reina-Valera 1960 (RVR1960)

7 Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; 8 respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí.9 Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 10 Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Cierto día, un granjero estaba trabajando en sus tierras cuando llegó un inspector del gobierno. Al bajarse de su camión, el inspector le dijo: “Voy a inspeccionar su terreno para asegurarme de que no haya ninguna violación de la ley aquí.” El granjero le dijo: “Muy bien, señor, pero no se meta al campo de atrás.” El inspector sacó su placa de identificación y le dijo: “¿Ve usted esta placa? Esta placa indica que yo tengo autoridad para inspeccionar donde yo quiera, y usted no me puede prohibir la entrada a ninguna parte de su terreno. ¿Entendido?” El granjero se disculpó y le dijo que fuera a inspeccionar donde él quisiera. Luego, volvió a su trabajo. Al rato, escuchó unos gritos de desesperación. Al acercarse al lugar de donde provenían, observó que el inspector se había metido precisamente al campo de atrás, y que un toro muy bravo lo estaba persiguiendo. Desesperado, el inspector pedía ayuda. En eso, el granjero le gritó: “¡La placa! ¡Enséñele al toro la placa!”
Hay momentos en donde nosotros nos sentimos invencibles por la autoridad de la que hemos sido investidos, y por el gran amor que recibimos de nuestro Salvador, de manera que llegamos a ser los consentidos de Dios, tenemos una relación cercana y pensamos que Dios es nuestra placa, como en el caso de este inspector, no se nos puede ocurrir que Dios también puede ser el toro, y que nos va a perseguir cuando inconscientemente nuestra carne se mete en terrenos, en donde Dios seguramente nos va a sacar al toro.
Cuando somos humillados por Dios, a través de las circunstancias de la vida, nos resentimos, nos duele, y le clamamos que quite los aguijones que puedan estarnos molestando y causando dolor, pero Dios que es sabio no lo hace porque está trabajando, haciéndonos mejores personas.
El orgullo, la soberbia, la independencia de Dios, el creerse que uno es “libre con su libre albedrío”, el pensar que “soy más santo que los demás, porque ya no peco” no son requisitos para Dios, sino manchas, impurezas, piedras que nos va a quitar del camino. Por esta razón un aguijón que nos cause dolor, para Dios es algo oportuno. Si dejamos aparte el aguijón y hablamos del silencio de Dios, es como si fuera otro aguijón. Lo que trato de decir es que:
· Hay tiempos donde no vas a estar como tú quieres estar, ¡su gracia te tiene que bastar!
· Hay tiempos donde no vas a tener lo que quieres tener, ¡su gracia te tiene que bastar!
· Para esos tiempos en donde el aguijón de Dios te humilla, te hace menguar, te hace ser más espiritual, cuando las cosas no salen como querías, ¡su gracia te tiene que bastar! ¡su gracia debe ser suficiente! ¡su gracia te debe conformar! ¡su gracia te tiene que confortar! ¡su gracia te debe consolar, su gracia debe ser tu consuelo y nada más!
Esto es lo que Dios quiere, que te baste su gracia, que digas, a pesar que no estoy con Dios como quisiera estar, acepto hoy, vivir por su gracia, reconozco que tengo el amor de Dios, que en mi debilidad su poder se perfecciona.
Esto es lo que Dios le estaba diciendo al Apóstol Pablo, quién había sido llevado al cielo, no sabía de qué manera, si en el cuerpo o fuera del cuerpo, pero había sido llevado al cielo, y para que no se volviera orgulloso, para que no le pasara las de luz bella que se enorgulleció y se creyó más, Dios le puso un aguijón en la carne, un mensajero de satanás, que lo golpeaba en la carne. La reacción de Pablo fue orar de verdad una vez, otra vez, y otra, y las tres veces Dios le dijo, “bástate mi gracia”, en otras palabras, no te lo voy a quitar, confórmate con que te amo para siempre, y siempre estaré contigo, además, es la manera de hacerte débil, y que mi poder se perfeccione en tu debilidad.
¿Qué podría ser un aguijón, que humillara verdaderamente a Pablo?
Hay muchas discrepancias y él no menciona de lo que se trata, pero ¿si fuese una enfermedad? ésta podría debilitarlo y humillarlo. ¿Si fuese un pecado? Un pecado humillaría más a un hombre de Dios y lo debilitaría más, podría haber sido una debilidad de pecado que le hacía golpearse el cuerpo, para no salir de la carrera, sino ganarla, lo cierto es que lo que haya sido “el mensajero de satanás” que lo golpeaba nada más y nada menos “en la carne” lo que me suena a mí a algún tipo de pecado en la carne, ya que él andaba siempre en el Espíritu, llegó a aceptar que cuando era más débil entonces era más fuerte, y que la gracia de Dios le tenía que bastar. Él no quería el aguijón, ni al mensajero de satanás en la carne, pero entendió que, a pesar dé: la gracia de Dios era suficiente para él.
En tu vida, no sé lo que pueda ser ese aguijón de satanás que te abofetea en la carne, o si es el silencio de Dios, su respuesta que parece tardar, pero debes pensar, que sea lo que sea que te esté pasando, si eres un hijo de Dios, él nunca jamás te va a soltar de la mano, ni te va a rechazar, no se volverá atrás acerca de lo que ya hizo por ti, no te va a des adoptar, sino que a pesar de la prueba que te haya puesto, su amor estará para siempre contigo, su amor es lo que ya tienes, su favor, es lo único que te tiene que bastar.
En mi vida he tenido momentos en los que me he sentido mal, no he obtenido la respuesta de Dios, sino su silencio, y me he dicho a mí mismo, bueno lo tienes todo, espera por lo demás, su gracia te tiene que bastar. He dicho como dijo Habacuc tocante a que, había visto que no importaba si Dios estaba enojado con la tierra o no, sino que se percató que Dios había salido a salvarlo, esto le impactó, porque Jehová había salido ya, a salvarlo, entonces dijo:

Habacuc 3:16-18Nueva Traducción Viviente (NTV)

16 »Al oír esto, me estremecí por dentro; mis labios temblaron de miedo. Se me doblaron las piernas, caí y temblé de terror. Esperaré en silencio el día venidero cuando la catástrofe golpee al pueblo invasor.

17 Aunque las higueras no florezcan y no haya uvas en las vides, aunque se pierda la cosecha de oliva y los campos queden vacíos y no den fruto, aunque los rebaños mueran en los campos y los establos estén vacíos,

18 ¡aun así me alegraré en el Señor! ¡Me gozaré en el Dios de mi salvación!

Jesús dijo de Judas Iscariote, que era un Diablo, y que iba a ir a perdición por serlo, así como todas aquellas personas que vienen a esta vida, que tienen esposas, hijos, trabajos, vida en esta tierra, pero son un Diablo, en su corazón son malos y merecen ir a condenación, e irán porque no se arrepentirán por ser Diablos, así también Jesús dijo del resto de los 11 discípulos que eran unos escogidos, santos. Así también Jesús dice de nosotros, de todos los que creemos, que Dios amó tanto al mundo que envió a Jesús a su único Hijo, para que todo aquél que en el crea no se pierda, sino que tenga vida eterna. Jesús ha dicho de nosotros los que creemos, tal como lo dijo al apóstol pablo, bástate mi gracia, mi poder es todo lo que necesitas.
Si somos fieles en lo poco, Dios nos pondrá en lo más.

Mateo 25:23 RVR1960 Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

TLA »El hombre le contestó: “¡Excelente! Eres un empleado bueno, y se puede confiar en ti. Ya que cuidaste bien lo poco que te di, ahora voy a encargarte cosas más importantes. Vamos a celebrarlo.”

¿Qué es lo mucho, o más importante? El cielo, el paraíso, estar en la presencia de Dios para siempre. Se fiel al Señor Jesucristo en esta tierra, se buen administrador de lo que te ha puesto, y él te pondrá en lo mucho más importante, en el cielo, para siempre.
Dios te bendiga mucho más.
Vamos a orar en primera persona.
Gracias padre porque tú eres mi alegría, mi salvación, tú me llevas de la mano, tú no me sueltas, ni me soltarás, tu eres mi consuelo, que estás conmigo siempre, tú amor inagotable para conmigo, en esos momentos en donde no estoy como quisiera estar, tu gracia es todo lo que debo ver, aceptar, tomar, y cuando lo hago viene una gran paz a mi vida que me dice, “todo está bien”, “todo estará bien”, este es tu combustible para hoy, ya lo tengo todo, hasta el favor inmerecido de Dios, vivo por la fe, vivo por la gracia de Dios. Señor, en esos momentos en donde parezco no aceptar las cosas, en los que tal vez te fallé, por el mensajero de satanás en la carne y el aguijón del pecado, debo recordar que ¡tú gracia me debe ser suficiente, debe bastarme! Porque tu poder se perfecciona en mi debilidad. Gracias por todo, por lo que me has dado y por lo que no me has dado, por lo que me has negado, en el nombre de Jesús. Amén y amén.