¿Porque Dios quiere que solo dependamos de él?

En el día del bien goza del bien, y en el día de la adversidad, reflexiona. Dios hizo tanto el uno como el otro, a fin de que el hombre no sepa qué trae el futuro. (Eclesiastés 7:14)
“… había una vez, un hombre muy rico, poderoso y dueño de todo, que prescindió de todo, y dependió completamente. Él vivió como peregrino en este mundo… nació en un establo que no era suyo, comió a la mesa de otro hombre, durmió en la barca de otro; no tuvo lugar propio donde pudiera recostar su cabeza, murió y fue sepultado, pero solo por tres días en un sepulcro ajeno, porque dependió tanto de su Padre que este le resucitó.” Él fue quién dijo estas palabras: “las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza” Mateo 8:20. No buscó puestos políticos, no se le miró comprando propiedades, no se le observó ganando el favor de poderosos, sino que siempre se le vio cumpliendo firmemente la misión que el Padre le encomendó. Nunca desvió su mirada en algo fuera de lo que su Padre le indicó cumplir.
Él nos dijo: “Si el mundo los aborrece, sepan que a mí me ha aborrecido antes que a ustedes. Si fueran del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no son del mundo, antes yo los elegí del mundo, por eso el mundo los aborrece” (Juan 15:18-19)
Jesús nos pone ejemplo de nuestra condición temporal en esta vida. Jesús nos recuerda que nuestra esperanza no está cimentada en este mundo. Nuestra esperanza está cimentada en Su Reino. Jesús vivió así. Jesús nos da ejemplo para que nosotros vivamos así.
No se trata de excluirnos y apartarnos en un rincón alejado del planeta a esperar su retorno. No se trata de abandonar todas nuestras responsabilidades de forma insensata. Se trata de entender que este mundo no es nuestro hogar final. Se trata de depender del padre, de hacer su voluntad. Se trata de recordar que nuestra esperanza está por cumplirse y que ésta esperanza no nos avergüenza, a pesar de que la gente intente a toda costa sentirse cómoda en este mundo. Se trata de reconocer que nuestra vida está en sus manos y no depende de nosotros sino de Él. Se trata de entender que en realidad “nada es nuestro” y ¡todo es de Dios! Como dice el Salmo 24:1 “Todo lo creado pertenece a Dios y sólo a Él”. En Él debe estar nuestra esperanza. Si se tratara de apartarnos del mundo, entonces no cumpliríamos nuestro papel de ser testimonio para que la gente conozca de su amor, si se tratara de ser irresponsables, entonces avergonzaríamos su nombre con nuestra conducta irresponsable e inmadura.
¿Has escuchado que en el mundo se dice que nuestro éxito y felicidad dependen de nosotros mismos? Esta idea procede de la filosofía humanista que enseña que todo depende del hombre, y niega la doctrina de la fe y en Dios, y dependencia de Dios. El humanista no necesita de Dios porque se tiene a sí mismo, la verdad que asume es que el es su propio dios. Paradójicamente, hay algunos cristianos que están de acuerdo con esta ideología. La han aprendido del mundo y la han adoptado para sí mismos, sin saber que es totalmente opuesta a la Palabra de Dios, pero la Biblia no nos enseña a confiar en nosotros mismos, sino a dudar de nosotros mismos y a poner toda nuestra confianza solo en Dios, por esto acabamos de leer En el día del bien goza del bien, y en el día de la adversidad, reflexiona. Dios hizo tanto el uno como el otro, a fin de que el hombre no sepa qué trae el futuro.
Me cautiva e impresiona pensar la sola idea que me parece una intriga de Dios, porque acabamos de leer que él no quiere que sepamos que nos traerá en el futuro. En otras palabras, él trae a nuestras vidas condiciones, situaciones, circunstancias, cadenas de eventos, junto al tiempo, tanto de prosperidad como de adversidad, para ponernos a prueba, a fin que no sepamos qué es lo que nos traerá el futuro, para desestabilizarnos, a fin de que solo confiemos en él, y le adoremos en cada oportunidad. Me asusta, pero me gusta, porque sé que estoy en buenas manos. Lo diré de nuevo en primera persona: cuando Dios me pone soberanamente en una circunstancia, en la que finalmente sentiré que apenas yo estaba bien con todo, y ahora, de pronto ya estoy en serios problemas, es para que comprenda que las cosas no dependen de mi poder, sino del poder de Dios. Pero hay algo más que Dios quiere, en esos momentos, buenos o malos, que lo reconozcamos en cada situación, y lo adoremos, rindiéndonos en Espíritu y en verdad, esto es lo que Dios también quiere que seamos un sacrificio vivo para Dios, porque resulta que es la manera de conocer cuál es la voluntad de Dios para nosotros.
Romanos 12:1-2Nueva Traducción Viviente (NTV)
12 Por lo tanto, amados hermanos, les ruego que entreguen su cuerpo a Dios por todo lo que él ha hecho a favor de ustedes. Que sea un sacrificio vivo y santo, la clase de sacrificio que a él le agrada. Esa es la verdadera forma de adorarlo. 2 No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta.
Tanto la prosperidad como la adversidad proceden de la mano de Dios, y en esos tiempos, debemos entregar nuestros cuerpos a Dios, en adoración, que es nuestro sacrificio santo, este es la clase de sacrificio que a él le agrada, y es la verdadera forma de adorarlo, no quejándonos, sino al hacer esto le consultamos.
Proverbios 3:5-7Nueva Traducción Viviente (NTV)
5 Confía en el Señor con todo tu corazón; no dependas de tu propio entendimiento. 6 Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar. 7 No te dejes impresionar por tu propia sabiduría. En cambio, teme al Señor y aléjate del mal.
El corazón sabio del Padre nos ha dado, tanto la prosperidad como la adversidad, y al pasar por ellas, el sentimiento que viene a nuestra mente, y que describe bien es acerca de lo que nos hace sentir que no controlamos el futuro, que al no controlarlo, nos acercarnos más a Dios, como lo dice un himno cristiano: Oh mi Dios, yo encuentro cada día. Tu poder en todo sinsabor; Por la fe en tu sabiduría Libre soy de pena y temor.
Es Dios el que hace que nosotros pasemos por todos esos acontecimientos, según lo declara el predicador Salomón que también puede ser traducido de la biblia como “el buscador”, “el ensamblador”, “el maestro”, “el portavoz”. Por lo tanto, es preciso que aprendamos a aceptar y a entender que Dios ha escogido estas experiencias para nosotros por amor y sabiduría. Estas tienen un propósito especial. Dios ha diseñado la vida para que esté llena de lo inesperado de modo que nosotros seamos conscientes de que no controlamos el futuro. Debemos entender que nosotros no somos los encargados de la vida. La gran y sutil mentira de Satanás con la que nos enfrentamos mil veces al día es que:
Nosotros “somos dioses”, que somos responsables de lo que sucede, que podemos planear, podemos dirigir y podemos controlar todo, porque dentro de esa libertad de la voluntad que nos ha concedido Dios da la impresión de que hay una cierta verdad transmitida por esta idea, de modo que creemos fácilmente el resto, es decir que a la postre somos nosotros los que tenemos el control de todo lo que sucede.
Sin embargo, la lección de las Sagradas Escrituras que se expresa una y otra vez, es que eso no es verdad; es Dios el que tiene el control, y lo que Él permite que nos suceda tiene siempre el propósito de ser para nuestro beneficio. Esta es la clara enseñanza de las Escrituras, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. A pesar de que la adversidad pueda tener aspectos dolorosos, debemos entender que procede de un Dios de amor y por ello sentirnos agradecidos, y adorar a Dios de esta manera.
Yo había tratado de hacer negocios ya siendo cristiano y según yo, los hacía con Dios y para prosperar, pero no era cierto, los hacía para mí y para controlar mi futuro (para estar bien y para estar cómodo), además era un férreo defensor del “libre albedrío”, decía cosas como que Dios nos ha dado el poder y libertad para hacer lo que queramos, “el dinero se encuentra botado en la calle, solo es de ir a traerlo,” decía, pero en mis declaraciones se dejaba ver que yo quería ser independiente de Dios, como resultado mis negocios nunca prosperaban. Con el tiempo aprendí que cada vez debemos ser más dependientes de Dios, y él lo propicia todo para nuestro bien. Primeramente, aprendí que yo debía adorar a Dios si me daba los negocios o no. De pronto al hacer negocios nuevamente, comencé a adorarlo presentándome como ofrenda a él, sin importar el resultado, hasta regalé el producto antes que se venciera, pero mi sorpresa fue que de inmediato me hicieron pedidos. Pude ver el resultado inmediato en los negocios, ahora si lo estaba haciendo bien, ya no eran para mí, sino para Dios, rendido, aceptando su voluntad, y comprobándola, que era positiva para con el emprendimiento que yo estaba tomando.
Esto es lo mismo, si consultamos al Señor, para que enderece nuestras veredas, así como presentamos nuestros cuerpos para el pecado, así presentemos nuestros cuerpos, a quién nos hace rectos, santos, justos.
Romanos 6:19 RVR1960 Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia.
La conclusión es que la vida está llena de adversidades, eso que nos sintamos ansiosos o atemorizados, pero la pregunta clave para triunfar es: ¿Hemos descubierto y confiado en la sabiduría y el amor de Dios, o intentamos controlar nuestro futuro?
“Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas? ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida? ¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan; sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos. Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe? Así que no se preocupen diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?” Porque los gentiles andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan. Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.” (Mateo 6: 25-33)
La razón por la que necesitamos el dolor y los días difíciles, es para depender de Dios y de su gracia que es diferente a nuestra perspectiva humana.
Oremos: Señor, líbrame de mi orgullo, de creer que yo lo puedo todo, y que seré independiente de ti para cumplir mis sueños egoístas y no tu voluntad, líbrame de querer poseer riquezas para hacer cuanto yo quiera fuera de tu voluntad, guárdame de todo mal, no me dejes caer en la tentación, líbrame de que me quiera apartar de ti, líbrame de que tome decisiones fuera de tu amor, sin consultarte, sin buscar hacer tu voluntad, sin poner la mira en las cosas de arriba. Quiero serte fiel, quiero depender más de ti, quiero vivir con el temor de Dios, así entonces haré tu voluntad. No quiero sentirme cómodo en ésta vida, sino contigo. Gracias Padre en el nombre de Jesús.