«Doctrina del Reino de los cielos»

 

¿¡COMO ES EL LUGAR A DONDE IREMOS LOS REDIMIDOS!?
«Mi reino no es de este mundo» (Juan 18:36). NTV Pues él nos rescató del reino de la oscuridad y nos trasladó al reino de su Hijo amado, 14 quien compró nuestra libertad y perdonó nuestros pecados. Colosenses 1:13-14.
El reino de Dios, el reino de los cielos es: Dios como rey reinando con su justicia, es decir con las leyes propias de aquel rey con las que gobierna en su reino. El reino de Dios, es Dios reinando sobre todas las cosas creadas, visibles e invisibles. Es un reino real pero que no es de este mundo, es literal como lo testifica Jesús y la cantidad e versículos que hablan de ese rey y su reino.
El reino de los cielos es un reino invisible, intangible a nuestra vista, pero es poderoso, donde Dios ha puesto a Jesús como rey. El reino de Dios, es donde Dios nos trasladó, al sacarnos de la oscuridad que reinaba en nuestras vidas, para introducirnos en el maravilloso y poderoso reino de luz de Jesús, donde él maneja nuestras vidas por el principio de la fe intangible, invisible, que solo podemos ver a través de los ojos de nuestro entendimiento, porque Dios no es Dios, solo de lo visible, sino también de lo invisible. ¡Hay tantos versículos que hablan del reino de Dios, o del reino de los cielos que no sé por dónde comenzar!
Comenzaré diciendo que el reino de Dios es uno solo, y que para nosotros, el reino de Dios tiene dos aspectos, uno es en la tierra en donde también existe, donde nos beneficiamos de Dios y su reino ya que está aquí, para nosotros los que creemos, pero el reino de Dios es espiritual, y viene de Dios como rey, y de los cielos, como la primera creación de Dios, ya que Dios hizo lo visible de lo invisible, de él mismo, y de lo invisible es que viene aquel reino, así como también Dios hizo todo en la tierra, parecido a aquel lugar que es un paraíso, que es el reino de los cielos donde están los ángeles y van las almas de los justos.
El reino de los cielos es un “ya”, y el otro será en el cielo, el reino futuro que es un “todavía no”. Algunos como la iglesia tradicional se enfocan solo en el reino futuro, mientras que en el “ya”, no lo hacen. Otros como los testigos de Jehová, se enfocan que el reino de los cielos será en la tierra, pero no le dan el enfoque espiritual, sino dice que la resurrección será de nuevo en carne aquí en la tierra, con el mismo cuerpo que antes tuvieron cuando estuvieron vivos. Se les olvida el principio que el reino de Dios es espiritual. Pero los protestantes nos enfocamos en que el reino de Dios, es un “ya”, porque “ya” está en la tierra y lo podemos vivenciar espiritualmente, recibir, gozar y administrar su poder, sus beneficios en la autoridad del nombre de aquel que es su rey, el rey de todos reyes, y el Señor de todos los señores, que es Jesús, además tenemos la esperanza y esperamos el reino futuro en los cielos que por el momento para nosotros es un “todavía no”, pero es a donde irán a parar nuestras almas cuando muramos, para gozar plenamente y para siempre de el reino invisible que proclamabamos, el que es locura para los que se van solo por lo visible.
Si nosotros vivimos lo hacemos para nuestro rey y si morimos es ganancia porque vamos a su reino. Filipenses 1:21 BLPH Porque Cristo es la razón de mi vida, y la muerte, por tanto, me resulta una ganancia.
Pero avancemos porque nos conviene entender mejor este reino. Para ello necesitamos hacer una comparación.
Los gobiernos de la tierra, han sido basados en:
1. Dictaduras militares, basadas en el poderío militar.
2. Las repúblicas gobernadas por la ley con sus democracias gobernadas por el voto de la mayoría.
3. Y dos tipos de monarquía. A.) Las monarquías constitucionales que son las que el poder del monarca tiene límites. B) Y las monarquías absolutas, en las que la palabra del monarca es la ley.
Debemos entender ahora esta realidad:
1. El reino de Dios es una monarquía absoluta. ¿Porqué? A.) Porque su palabra es la ley; su gobierno es absolutamente soberano.
B.) Porque Dios no tiene ninguna constitución externa que lo limite. C.) Porque Dios no busca el consentimiento de los gobernados en ninguna manera, para ejercer su dominio sobre ellos. D.) Porque Dios no está limitado por referendos ni por el voto de la mayoría.
E.) Porque Dios es el dueño y Señor de todas las cosas que ha creado, dispone, hace y se solo se auto limita según el consejo de sus sabios decretos.
En toda monarquía, (incluso hasta en aquellas personas que pretenden actuar como monarcas) las virtudes del honor y la lealtad al trono, son fundamentalmente importantes en extremo. Pero debemos saber que, no hay ninguna monarquía en donde estos elementos sean más vitales que en la del reino de Dios. Sin embargo, nuestro pecado, el principal problema de la raza humana se funda en nuestra negación a honrar a Dios como Dios (Rom. 1:21) y en nuestra deslealtad hacia el Rey de Reyes.
El tema del reino de Dios y su soberanía, es un motivo central que como un hilo atraviesa el Antiguo y el Nuevo Testamento. Dios es rey, será rey y debe ser rey en la tierra en los corazones que están reinando las tinieblas. Dios es Dios, debemos honrarlo como Dios, y debemos ser leales a Jesús como Rey. Este tema pone el acento sobre el reinado de Dios, sobre su pueblo, esta como verdad suprema y primicia para nuestras vidas, es negada por muchos, hasta por los mismos cristianos por desconocimiento porque están emergiendo. Las profecías aseguraban que el Mesías Jesucristo, es anunciado como el Rey ungido de Dios que ocupará el trono en el cielo como el Rey de Reyes y el Señor de Señores, como dice el Salmo 110:1 y que pablo aclara en Hebreos 1:13
NTV Además, Dios nunca le dijo a ninguno de los ángeles: «Siéntate en el lugar de honor a mi derecha, hasta que humille a tus enemigos y los ponga por debajo de tus pies».
NTV En la túnica, a la altura del muslo, estaba escrito el título: «Rey de todos los reyes y Señor de todos los señores». Apocalipsis 19:16
Entonces podemos decir espiritualmente y materialmente que hay dos reinos. El reino de Dios, desde el reino de los cielos, que es inmaterial, y que está por sobre toda la creación, y el reino material donde vivimos que es controlado por Dios soberanamente, y permitido por el gran soberano, que los hombres también sean controlados por el “pseudo reino” de las tinieblas, (es supuesto y falso) además por el pecado, por la rebeldía cuando no se sujeta a las leyes de Dios, y material y políticamente sea dirigido por gobernantes políticos en toda la tierra.
El reino de Dios es en el cielo, ya es en la tierra, ¿recuerdan que Jesús lo anunció y es la forma de entrar al reino de los cielos, arrepentirse, volverse a Dios, y creer. RVC Desde entonces Jesús comenzó a predicar, y decía: «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado.»
TLA Desde entonces, Jesús comenzó a decirles a todos: «Vuélvanse a Dios, porque su reino se va a establecer aquí».
NTV A partir de entonces, Jesús comenzó a predicar: «Arrepiéntanse de sus pecados y vuelvan a Dios, porque el reino del cielo está cerca».
Para ver el reino de Dios se necesita creer, y creer de corazón, se necesita confiar en aquel rey de aquel reino para que venga su reino hasta nosotros y obedecerlo: Juan 11:40 NTV Jesús respondió: —¿No te dije que, si crees, verás la gloria de Dios?
TLA Jesús le contestó: —¿No te dije que, si confías en mí, verás el poder de Dios?
“Por tanto, id, y hacer discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado” (Mat. 28:19-20a).
Dios nos constituyó a nosotros los que Dios ha hecho sus ministros, y no un título de una universidad o instituto, sino Dios mismo, quién nos ha dado su Espíritu, sabiduría, discernimiento, conocimiento y estudios.
Efesios 4:11-13. Reina-Valera 1960 (RVR1960)
11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
Dios ha puesto sus propios ministros, él los ha ordenado y por sus decretos existimos, no por reconocimiento humano, somos sus príncipes, así como el rey David fue puesto por Dios, para gobernar tanto política como espiritualmente, ahora nosotros somos puestos para gobernar espiritualmente, recordemos que Jesús ha sido levantado como rey, como el rey del reino de los cielos, literalmente él es quien reina, y su reino debe extenderse en los hombres que son esclavizados por el pecado, por los poderes de este mundo. Por esto Jesús dijo:
Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten. MATEO 6:33. NTV.
“El Sermón del Monte” (Mat. 5-7). En él hallamos el “cuadro” de ese reino y sus ciudadanos, empieza con la designación de cualidades o características de aquellos que son sus ciudadanos.
Cuando uno que es servidor del Señor, ordenado por él, y con la unción y discernimiento del Espíritu de Dios, mira a una persona que dice andar en las cosas de Dios, de inmediato como uno puede ver el reino de Dios, entonces puede ver si la persona se ha sumergido en las reglas de Dios, o no. Dios nos muestra el corazón de la persona y sus intenciones, si son en base a estas dos reglas, honrar a Dios y ser leal con cada decisión que tome, de inmediato uno observa si hay codicia a un sueño personal que pueda estar alejándola de Dios, o si ese sueño, está alineado con Dios pera no está aún clarificado, es decir para realizarse tiene que resolver, hacer bien la voluntad de Dios, en la tierra decimos, problemas de fondo y de forma, en otras palabras las cosas deben ser, exactamente como Dios las quiere, como da su dirección, de lo contrario no surgen. Entonces uno mira si el corazón es para desviarse de lo que Dios ha determinado o si la persona está dispuesta a hacer todo bien, a esperar el banderillazo de salida cuando Dios se lo dé.
Muchas veces Dios deja que la persona tome malas decisiones, que se de en los dientes, para que pueda aprender lecciones espirituales, para saber que tanto esperará en la próxima, entonces Dios le traerá la añadidura.
Por cosas como estas el Apóstol Pablo les dice a unos cristianos que son tontos: Gálatas 3:1 RVR1960 !!Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado?
NTV ¡Ay gálatas tontos! ¿Quién los ha hechizado? Pues el significado de la muerte de Jesucristo se les explicó con tanta claridad como si lo hubieran visto morir en la cruz.
Todo esto era porque los gálatas habían puesto su confianza en guardar la ley nuevamente para salvarse y dejaron a un lado a Jesucristo y la confianza que se debe tener en él, al igual como hacen las religiones de hoy día, que ponen su confianza en cumplir los requisitos de los hombres con doctrinas de hombres, y mandan la fe por un tubo, porque no les importa, por esto Pablo les dice:
8 Desde mucho antes, la Biblia decía que Dios también iba a aceptar a los que no son judíos, siempre y cuando pusieran su confianza en Jesucristo. Gálatas 3:8
Vemos que el antiguo Testamento apunta al reino como aconteciendo en el futuro, mientras que en el Nuevo Testamento no es así, sino que comienza con el anuncio de Juan el Bautista diciendo que “el reino de los cielos se ha acercado” Mat. 3:2. La situación histórica es descrita con imágenes como que “el hacha está puesta a la raíz de los árboles” Mat. 3:10, y que “su aventador está en su mano, y limpiará su era” Mat. 3:12, lo que está indicando una proximidad radical. Lo que el evangelio del Nuevo Testamento estaba anunciando, fue la entrada a la historia del reino de Dios, el mensaje de Juan de que “el Rey ya viene” estaba señalando la urgencia de los tiempos.
Ya en las palabras y en el acento de la propia predicación de Jesús, también está puesto sobre el anuncio del evangelio del reino y declara que el reino ha venido con poder y que está en medio de su pueblo ya que el rey de ese reino estaba en la tierra. En su ascensión, Jesús les ordenó a sus discípulos que fuesen sus testigos en el mundo, ellos debían dar testimonio del reino de Jesús como el Rey de Reyes, el Rey de todos los reyes de la tierra, el verdadero Rey eterno, soberano. La posición presente de Jesús como Rey cósmico es invisible pero real, aunque el mundo ignora su soberanía o la niega, la tarea de la iglesia es dar testimonio visible de este reino invisible. Jesús inauguró el reino de Dios y ya ha ocupado su trono en el cielo, esperando que el Padre ponga a sus enemigos por estrado de sus pies. En la tierra, Jesús es como si fuera un rey en el exilio, con unos pocos sujetos leales, pero cuando regrese, consumará plenamente su reinado y se llevará a los suyos, más condenará a los que no reconocieron su reino, sino que fueron liberales, porque el reino de Dios es un gobierno absoluto.
La visión que tenemos del reino de Dios no sólo determina nuestra visión de la iglesia y su manifestación en la vida, sino también de nuestra vida y conducta. El Nuevo Testamento nos está indicando que el reino de Dios es tanto presente como futuro. Existe un “ya” y un “todavía no” en este reino. Ambos aspectos deben ser entendidos y aceptados por los cristianos. Considerar al reino como totalmente realizado o como un acontecimiento completamente futuro es violar el mensaje del Nuevo Testamento. Servimos a un Rey que ya ha ocupado su trono. Sin embargo, aguardamos su regreso triunfal en gloria, cuando toda rodilla se doblará delante de Él.
Ahora debemos entender que Jesús debe volver y consumar su reinado en la tierra.
El concepto del Reino de Dios ¿cómo debe tomar forma en la vida diaria de aquellos que verdaderamente pertenecen a él?
¿Cómo es el reino de los cielos en la tierra?
¿Recuerdas el sentimiento de alegría que te causaba tu mejor ilusión cuando eras niño?
¿Recuerdas como añorabas vivir tu mejor tiempo de alegría y felicidad?
¿Recuerdas un momento de ensueño, júbilo, gloria, dicha plena?
¿Recuerdas la alegría que salía de tu corazón al contemplar los colores?
¿Recuerdas los momentos de fiesta de niño que no querías que terminaran?
¿Recuerdas el sentimiento que te embargaba cuando te sentías amado y protegido, seguro?
¿Recuerdas el amor y su mejor momento, como te hacía sentir, como si volabas en las alturas?
El lugar a donde vamos los elegidos de Dios, es un lugar alegre, colorido, alto, sublime, celestial, donde todo el tiempo es momento de fiesta, alegría felicidad, paz.
El lugar a donde vamos, es un lugar divertido, inusual, donde los colores tienen vida, y las flores cantan, es un paraíso donde te embarga el amor.
Cuando se perdieron esos momentos de fiesta donde no había necesidad de estupefacientes, alcohol, ni nada de eso, cuando se necesitan es que el reino de los cielos, se ha alejado de ti.
«Allí descansaremos y veremos; veremos y nos amaremos; amaremos y alabaremos. He aquí lo que acontecerá al fin sin fin. ¿Y qué otro fin tenemos, sino llegar al Reino que no tendrá fin?. San Agustín civ.22,30»
El cuadro del sermón del monte y las responsabilidades de los ciudadanos del reino de los cielos son:
a. Empieza con la designación de cualidades o características de aquellos que son
sus ciudadanos (Mat. 5:3-12).
b. Anuncia su responsabilidad en este mundo como sal y luz sobre un monte. De aquí que el reino no es una realidad mística escondida en lo profundo de las almas de las personas. Sus ciudadanos son ordenados a “permitir” que la nueva luz dentro de ellos brille fuertemente para la alabanza de su Padre que está en los cielos (Mat. 5:13-16).
c. Está íntimamente relacionado con la Ley, la cual nuestro Señor nunca hizo de lado en ningún momento. Sin embargo, es de un orden más alto y conlleva un carácter espiritual muy profundo. Por lo tanto, él añade, “…Pero yo os digo que, si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (Mat. 5:17-20).
d. Después continúa a declarar cómo la voluntad de Dios debe ser buscada y practicada en la vida cotidiana por sus ciudadanos. Todos estos ejemplos enfatizan un rendimiento total espiritual del corazón. De esta manera, también, ellos no serán perdonados, a menos que orando de corazón perdonen a los demás (Mat. 5:23-6:18, 7:1-6).
e. Esa justicia del reino tiene que ser la meta suprema en sus vidas. De aquí que ellos no deben buscar las cosas de la tierra sino “haceos tesoros en el cielo”; no para ganar méritos sino más bien para demostrar la sinceridad de su respuesta al evangelio (Mat. 6:19-24). Ni tampoco deben preocuparse acerca de sus necesidades terrenales. “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y toda estas cosas os serán añadidas” (Mat. 6:33).
f. Concluye con un desafío dado por nuestro Señor en varias formas. Siempre tienen que preguntar, buscar y tocar. Ellos deben escoger la puerta “angosta” que solamente lleva a la vida. En contra de los falsos profetas y maestros ellos tienen que estar en guardia. También ellos deben examinarse porque no todo aquel que dice “Señor, Señor” entrará al reino de los cielos. Y el sermón termina con la parábola sorprendente de “Los cimientos ó de los Constructores Sabios y Negligentes” (Mat. 7:7-27).
¿Eres tú un ciudadano del reino de los cielos?
Versículos claves para entender mejor el reino de Dios:
MATEO 5:8. RVR1960 Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.
“Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” Mat. 4:17. “Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino” (Mat. 4:23).
“llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (II Cor. 10:5b) NTV. entra en el gozo de tu señor. MATEO 25:21;23. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!” NBD
—De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios —dijo Jesús.
Juan 3:3 | NVI
Yo te aseguro que quien no nazca de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios —respondió Jesús—.
Juan 3:5 | NVI
La segunda parte se llamará: ¡Puedes ver lo invisible del rey solo con los ojos del entendimiento!