«Toda palabra de Dios se cumplirá»

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Hoy debemos recordar que basta que El Padre celestial, el Espíritu Santo de Dios, y Jesús lo digan para que ocurra:—Señor —dijo el oficial—, no soy digno de que entres en mi casa. Tan solo pronuncia la palabra desde donde estás y mi siervo se sanará. MATEO 8:8. NTV. “Porque Él dijo y fue hecho; Él mandó y existió.” (Sal 33:9). Para siempre, oh SEÑOR, tu palabra está firme en los cielos. Salmos 119:89. Si Dios no se guardó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos dará también todo lo demás? ROMANOS 8:32. NTV.
Dios dijo que se hiciese la luz, y la luz se hizo, Dios dijo la palabra: que sean hechas todas las cosas y estas fueron hechas. Dios dijo la palabra: que sea hecho el universo, los planetas las estrellas y fueron hechos.
Dios dijo la palabra que fuese hecho el planeta tierra y el planeta tierra fue hecho por su palabra. Dios dijo la palabra: se separen las tinieblas de la luz, y el abismo oscuro, (Tejóm en Arameo) o agua subterránea, del agua de la superficie, y fue hecho.
Este mensaje es para que confiemos en Dios de verdad y de corazón en su palabra para nosotros, porque cuando Dios nos dio una palabra de bendición, debemos saber que Dios la cumplirá.
¿Qué haces frente a?: ¡yo no doy la medida correcta! ¡No soy tan listo! ¡Casi nada puedo hacer para cambiar las circunstancias! ¡No puedo hacer cosas normales como los demás los hacen! ¡Quiero salir adelante pero no sé cómo, ya lo intenté todo…! ¡Me dan tristezas mis deficiencias! ¡Quiero alcanzar el éxito, quiero lograr grandes triunfos, pero finalmente me quedo corto! ¡Quiero ganar, definitivamente quiero vencer sobre esta vida!
Esto dice que todos tenemos un límite nuestras mejores fuerzas, y que, aunque queremos finalmente tener éxito en muchas cosas que nos hemos propuesto no podremos a menos que tengamos una ayuda de lo alto de Dios y su palabra profética que da fuerzas al cansado, y que consuela nuestros corazones.
También dice que lo que unos podemos hacer, otros no, y lo que otros pueden hacer nosotros no podemos, pero hay alguien más alto que lo puede todo, y es, en quién creemos. Él es quién conduce nuestras vidas, y nos ha dado promesas.
La encuesta. Por años, hice mi encuesta entre cristianos que aman y sirven a Dios con los que fui platicando y haciéndome su amigo. El resultado es que finalmente lo que más quieren después de la salvación, es tener éxito en la tierra con los planes y promesas de Dios, no con los suyos propios, sino con los de Dios porque saben que es lo mejor. De manera que lo que ellos quieren es llegar a tener éxito.
Lo que encontré fue que entre cientos de metas y propósitos pequeños, las mayores de las metas de los cristianos, después de haber recibido al Espíritu Santo y servirle a Dios son:
1. Tener éxito en esta vida. 2. Tener una estabilidad financiera. 3. Tener reconocimiento en lo que eres y haces.
La definición éxito en el diccionario es: a.) Resultado feliz de un negocio, actuación, etc. b.) Buena acogida que tiene algo o alguien.
Es comprensible que al no lograr varias de nuestras metas, el sentir que no avanzamos nos traiga mucha frustración, sobre todo cuando te has puedo un plan digno, una meta alta, y de pronto algo te despierta, una imposibilidad que te hace tomar conciencia, cómo una voz en el interior que te dice:
“Después de todo, no estás tan capacitado y no estás haciendo lo mejor que deberías”.
Esto como dije antes, por algo interno como paradigmas o debilidades que te detienen, y te percatas hasta ese momento paralizante.
Entonces estamos frente a: ¡Aunque he logrado tanto, y llegado tan lejos, aún no soy lo que debo se! ¡No soy lo que debería ser porque no tengo en cuenta todo! ¡No estoy logrando lo que debería lograr porque aún me falta competencia! ¡No estoy dando la medida que pensé porque me hace falta sabiduría! ¡Las condiciones me imponen, no impongo las mías porque me falta aún más inteligencia y denuedo! ¡PUES TODO ESTO LO DA DIOS!
2 Corintios 3:5 No es que pensemos que estamos capacitados para hacer algo por nuestra propia cuenta. Nuestra aptitud proviene de Dios.
1 Corintios 1:30Nueva Traducción Viviente (NTV) 30 Dios los ha unido a ustedes con Cristo Jesús. Dios hizo que él fuera la sabiduría misma para nuestro beneficio. Cristo nos hizo justos ante Dios; nos hizo puros y santos y nos liberó del pecado.
Pues, simplemente cuando somos cristianos hijos de Dios: esto es totalmente normal porque nuestro libre albedrío está limitado a la soberanía de Dios.
Mis queridos hermanos, ¡toda persona en esta tierra tiene sus propios límites! y Dios lo ha hecho de esta manera para él glorificarse, para él hacer aquellas cosas imposibles que nosotros no podemos hacer, aquí es donde ya no nos corresponde a nosotros, sino a Dios. Dios cumplirá toda promesa que nos ha hecho.
Vienen a mi mente las palabras que Jesús le dijo a María que su hermano Lázaro que estaba muerto iba a resucitar, ella le contesta, que lo hará en la resurrección, porque sabe que él es el mesías, pero Jesús le está diciendo más, resucitará a Lázaro apenas en unos pocos instantes más. Juan 11:21-27 21 Marta le dijo a Jesús: —Señor, si tan solo hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto; 22 pero aun ahora, yo sé que Dios te dará todo lo que pidas. 23 Jesús le dijo: —Tu hermano resucitará. 24 —Es cierto —respondió Marta—, resucitará cuando resuciten todos, en el día final. 25 Jesús le dijo: —Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto. 26 Todo el que vive en mí y cree en mí jamás morirá. ¿Lo crees, Marta? 27 —Sí, Señor —le dijo ella—. Siempre he creído que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que ha venido de Dios al mundo.
Definitivamente hay problemas, hay metas para tener una vida de éxito, pero que ya apestan. Ya están como muertas y ya han pasado tiempo en que aparentemente murieron y ya deben tener un olor espantoso, pero no son imposibles para Dios. El éxito de María y Marta era tener a su hermano vivo, esto era imposible para los hombres, pero no para Dios. Bastaba que Jesús dijera que él iba a resucitar a Lázaro y ya, porque para Dios lo prometido es deuda, así que les iba a dar ese éxito también para que ellos supieran quién era verdaderamente JESUS, él único que da vida a los muertos espirituales.
39 «Corran la piedra a un lado», les dijo Jesús. Entonces Marta, la hermana del muerto, protestó: —Señor, hace cuatro días que murió. Debe haber un olor espantoso. 40 Jesús respondió: —¿No te dije que, si crees, verás la gloria de Dios? 41 Así que corrieron la piedra a un lado. Entonces Jesús miró al cielo y dijo: «Padre, gracias por haberme oído. 42 Tú siempre me oyes, pero lo dije en voz alta por el bien de toda esta gente que está aquí, para que crean que tú me enviaste». 43 Entonces Jesús gritó: «¡Lázaro, sal de ahí!». 44 Y el muerto salió de la tumba con las manos y los pies envueltos con vendas de entierro y la cabeza enrollada en un lienzo. Jesús les dijo: «¡Quítenle las vendas y déjenlo ir!».
El éxito para los exigentes judíos en el área de pagar los impuestos al templo, era que Jesús los pagará, de manera que Jesús siendo el hijo del dueño del templo, no debía pagar impuestos, era su casa, sin embargo, para no ser piedra de tropiezo lo tendrá que hacer. En esta historia veremos cómo se cumple la palabra que Jesús dice, y como por el trabajo de Pedro de ir a pescar, viene la bendición milagrosa nuevamente. Mateo 17:24-27. 24 Cuando llegaron a Capernaúm, los cobradores del impuesto del templo se acercaron a Pedro y le preguntaron: —¿Tu maestro no paga el impuesto del templo? 25 —Sí, lo paga —contestó Pedro. Luego entró en la casa, pero antes de tener oportunidad de hablar, Jesús le preguntó: —¿Qué te parece, Pedro? Los reyes, ¿cobran impuestos a su propia gente o a la gente que han conquistado? 26 —Se los cobran a los que han conquistado —contestó Pedro. —Muy bien —dijo Jesús—, entonces, ¡los ciudadanos quedan exentos! 27 Sin embargo, no queremos que se ofendan, así que desciende al lago y echa el anzuelo. Abre la boca del primer pez que saques y allí encontrarás una gran moneda de plata. Tómala y paga mi impuesto y el tuyo.
En la ley de Moisés en Éxodo 30:13 estaba que todo varón de 20 años en adelante debía de pagar al templo una vez al año, medio siclo de plata, porque los costos del templo eran elevadísimos. Medio siclo equivalía a dos días de salario. Eran dos Dracmas griegas, la moneda que Pedro hallaría adentro del pez, equivalía a 4 dracmas, suficiente para pagar el impuesto de Jesús y el de Pedro.
Pero esto tiene una enseñanza más profunda. La palabra que sale de la boca de Dios se cumple, siempre. Cuando Pedro tira el anzuelo y saca el primer pez, este traía una moneda de plata. O Dios la hizo aparecer en el pez o este se la había tragado de alguien que se le cayó, pero ciertamente el pez traía una moneda, Dios cumplió la palabra.
He escuchado decir, que en ese momento cuando pedro tiró el azuelo, si el pez que hubiese sacado no era el que traía la moneda, el universo entero hubiera estallado, porque no haberse cumplido la palabra de Dios, como queriendo decir que Dios no puede fallar y que si fallara todo explotara.
Cuando leemos o escuchamos palabra de Dios como estas, debemos detenernos y meditar que Dios todo lo cumplirá… Veamos: Mateo 24:35 …34En verdad os digo que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. 35El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.
Isaías 55:11. así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía sin haber realizado lo que deseo, y logrado el propósito para el cual la envié.
Mateo 5:18. Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla.
Mira cuando habla de que su salvación, su justicia, que no menguarán, y que su misericordia es para siempre.
Isaías 51:6. Alzad vuestros ojos a los cielos, y mirad la tierra abajo; porque los cielos como humo se desvanecerán, y la tierra como un vestido se gastará. Sus habitantes como mosquitos morirán, pero mi salvación será para siempre, y mi justicia no menguará.
Isaías 54:10. Porque los montes serán quitados y las colinas temblarán, pero mi misericordia no se apartará de ti, y el pacto de mi paz no será quebrantado –dice el SEÑOR, que tiene compasión de ti.
Cuando venga la duda a tu mente, sobre si Dios tarda mucho en cumplir sus promesas en tu vida, debes recordar quien es Dios.
Números 23:19. Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta. ¿Lo ha dicho El, y no lo hará?, ¿ha hablado, y no lo cumplirá?
Salmos 19:7. La ley del SEÑOR es perfecta, que restaura el alma; el testimonio del SEÑOR es seguro, que hace sabio al sencillo.
Salmos 89:34. No quebrantaré mi pacto, ni cambiaré la palabra de mis labios.
Proverbios 30:5. Probada es toda palabra de Dios; Él es escudo para los que en Él se refugian.
Isaías 40:8. Sécase la hierba, marchítase la flor, mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.
Dios cumplirá toda palabra y promesa que te haya dado, él lo hará.
Tito 1:2. con la esperanza de vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde los tiempos eternos,
1 Pedro 1:25. MAS LA PALABRA DEL SEÑOR PERMANECE PARA SIEMPRE. Y esta es la palabra que os fue predicada.
Apocalipsis 3:14. Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: “El Amén, el Testigo fiel y verdadero, el Principio de la creación de Dios, dice esto:
Ánimos, Dios es bueno, y su misericordia es para siempre, debes estar esperando en Dios, que cumple todo lo que promete,
2 PEDRO 1:19. Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones;
Antes de orar quiero poner nuevamente este versículo poderoso para hoy.
Si Dios no se guardó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos dará también todo lo demás? ROMANOS 8:32.
Debes saber que Dios cumplirá toda palabra que haya dado, que esté en la Biblia, toda promesa para ti que está en ella y toda palabra de profética para ti que te haya dado él y no los hombres.
Vamos a orar en primera persona:
Padre gracias por la confianza que me has dado en ti, gracias por la seguridad eterna que das a mi alma. Gracias por recordarme hoy, que vas a cumplir toda palabra que me has dado. Dios mío, tú de verdad me has salvado y me vas a salvar, me espera el cielo y la compañía de tu presencia más allá del sol, y de las estrellas, tú me vas has bendecido y con la bendición de Abraham, que es tu hijo amado Jesucristo, y aún me darás todas las demás cosas o añadiduras que me hacen falta, por las que siempre seré cabeza y no cola. No a nosotros sea la gloria sino a ti. Dios me va a cumplir, efectivamente, me vas a cumplir todo lo que me prometiste. Gracias Padre en el nombre de Jesús.