«ENTENDAMOS LOS PROCESOS DE DIOS.»

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“A pesar de todo, Señor, tú eres nuestro Padre; nosotros somos el barro, y tú el alfarero. Todos somos obra de tu mano.” – Isaías 64:8

Antes de comenzar a definir que es un proceso, quiero decir que los procesos de Dios son totalmente adrede, es decir con la intención de causar un determinado efecto, y no por descuido o sin intención.
Un proceso, según el diccionario es el conjunto de las fases sucesivas de un fenómeno, para convertirlo en otra cosa. Hablamos de otra cosa, ya sea para elaborarla o transformarla.
Fácilmente podemos ver que la misma naturaleza de un proceso, señala que el producto final será muy diferente de cómo fue inicialmente. Esto implica que hay “fases”, “etapas”, de manera que el producto final no se da automáticamente, y el proceso implica que habrá “partes que serán removidas”.
Un proceso es una secuencia de pasos dispuesta con algún tipo de lógica que se enfoca en lograr algún resultado específico.
Debemos entender que la vida consiste de procesos, y que Dios tiene procesos, de los que cuando nos mete, no nos podremos salir.
Para poder comernos la comida debemos prepararla primero. Quieres chuparte una naranja, primero debes pelarla.
El agricultor primero siembra la semilla, luego espera un tiempo en que caiga la lluvia y salga la planta, sigue cuidando de sus cultivos, hasta que llega el tiempo de la siega, y obtener el fruto.
Hacer una pieza en un torno, por ejemplo, hacer un coche requiere de todo un proceso que dura varios días. Hacer una pieza de ajedrez, necesita de un proceso largo y delicado.
Una buena pintura necesita de un proceso, antes fue un pedazo de lienzo. Un vestido de diseñador que será admirados por todos, también lleva todo un proceso, antes fue sólo una tela.
Así como de pasar de la niñez a la adultez, a la madurez, todo es un proceso por el que tenemos que pasar, así es con Dios, él tiene procesos que si no los entendemos estaremos peleando innecesariamente contra nosotros mismos, y nuestros seres queridos.
En los procesos de Dios es donde debemos entender que habrá un tiempo de tener mucha paciencia y de saber esperar en él. Él nos meterá en la siguiente fase, en la siguiente etapa, y no nos podremos adelantar a querer ser personas que ya pasaremos al final de proceso, si no hemos pasado por todo su proceso, y si no pasa el tiempo que Dios ha determinado.
Salmos 31:15Reina-Valera 1960 (RVR1960) 15 En tu mano están mis tiempos; Líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores.
Acá el salmista sabe que está en un proceso que no depende de él sino de Dios, en este proceso, el Rey David sabe que tiene enemigos y perseguidores como parte de esa fase, pero que no es él quién tiene la capacidad de poder hacer algo para salir de ese proceso en específico, sino que es Dios el que tiene el control en sus manos.
Cuando dice que nuestros tiempos están en las manos de Dios, se refiere a que es Dios el que nos mete en un tiempo de prueba, porque la prueba lleva a la fe, y a la paciencia, y el mismo que nos mete en esa prueba es el que nos sacará.
Job pasó todo un proceso de Dios que fue un tiempo muy difícil para él, pero al final salió vencedor.
Saúl Vs David.
Hay personas que todavía piensan que los procesos de la vida solo están en sus manos, y solo dependen de ellos. En su pecado, piensan que pueden tomar la justicia que solo le toca hacer a Dios, en sus manos. Creen que la justicia que solo le toca hacer a las autoridades, la pueden hacer ellos con sus manos. Piensan que la venganza que solo le toca hacer a Dios, quién dice “mía es la venganza, yo pagaré”, piensan que solo a ellos les toca hacerla.
Hay personas que se creen que son como dioses, piensan que ellas son las creadoras de los procesos de sus vidas, y de las vidas de otras personas. Son gente mala de corazón, sin temor de Dios, son manipuladoras que no han nacido de nuevo, que con su manipulación pretenden contralar a otros, los que “están en sus manos”, “en su poder”.
Este es el caso de Saúl, versus, David. Saúl no tuvo proceso, fue puesto de inmediato en el trono, pero no obedecía a Dios, por esto rápidamente se pudo ver como su carácter no procesado salió a luz, y quería por su pecado matar a David, e hizo destrozos en Israel, pero de igual manera, su reino le fue arrebatado, y fue desechado por Dios.
Caso contrario a David, quien recibió un doloroso proceso de formación de más o menos 14 años antes de llegar a ser rey. Aunque David cometió muchos errores, el sufrimiento que había pasado en su vida, había quebrantado y triturado su vida. Esto había transformado su carácter, minimizado su soberbia, y falta de humildad. David había aprendido a humillarse ante la poderosa mano de Dios, a ser nuevamente quebrantado y a entrar en nuevos procesos de Dios.
Las personas que no se humillan ante Dios, que lo buscan como respuesta a sus problemas causados por los procesos de Dios y su justicia, corren el peligro de no haber sido elegidos, porque es Dios, de quien dependen todas las cosas en esta vida, y hay que dejarlo que obre.
Él da, y el que quita, él es quién da la vida, y la muerte, la victoria y la derrota, la riqueza y la pobreza. ¿Para que ir a buscar a un dios que no es del dueño de nada? ¿Para qué orar a quién no controla nada? ¿Para qué depender de quién no tiene el control de nada y no puede con la anarquía? Pero es no es nuestro Dios, él si puede con todo, y tiene el poder para cambiarnos, para transformarnos, para ayudarnos, para cambiar nuestro destino con sus procesos. Él puede sacarnos de un proceso de mucho sufrimiento y ponernos como David en la otra posición y hasta en el trono como personas dirigentes de un reino, si lo quiere.
El caso de Jacob.
Esto le pasó a Jacob, quería todo fácil y engañó a su hermano, pero cuando entró en el proceso de Dios, puedo hacer todo cuando había sonado.
El caso de José.
El caso de José es igual, sonó con sueños de que llegaría a ser grande, pero no entendió que esto no sería fácil, no era como de llegar a caminar un kilómetro, sino que fue un proceso de moldeamiento de 17 largos y sufridos anos, para reconocer que al final del proceso, no fueron los hombres quienes lo llevaron, sino que fue Dios.
El caso de Moisés.
Igual pasó con Moisés, creyó que sería el libertador de su pueblo y comenzó a hacerlo a la manera de Egipto, mató a un egipcio que estaba maltratando a un judío, después de esto tampoco comprendió que su sueño llevaba un proceso.
Moisés tendría que tirar a la basura todo lo que había aprendido en Egipto, para entrar a la universidad de Dios, “en el desierto”. 40 años fue moldeado cuidando ovejas. Las tácticas de Egipto, no funcionan para llegar a ser lo que Dios quiere que seas.
Personas que actúan como los gobiernos.
Hay personas que actúan como los gobiernos y sus agencias de inteligencia. Estos reclutan a una persona para que sea su espía. Lo hacen a la fuerza, conocen cosas de sus vidas y luego las sobornan, les dicen que si no trabajan para ellos los destruirán. Ya cuando las personas ceden les dicen, ahora eres mío, soy tu dueño, harás todo lo que yo te diga, si se oponen, añaden, las cosas no son como tú dices sino como yo digo, harás tu primera encomienda, a muchos obligan a hacer tareas dominando sus vidas.
Su deseo busca el que se desvía, Y se entremete en todo negocio. PROVERBIOS 18:1
Hay personas actúan de igual manera, pretenden ser los dueños de otros y dirigir sus vidas como si fueran agencias de inteligencia interna, o el Espíritu Santo, se entremeten en todo negocio porque quieren hacer su voluntad. Se mueven él lo secreto, manipulando con maldad y mentiras a las mentes débiles para que hagan según su antojo. Están acostumbradas a manipular y no tienen el Espíritu Santo, sino la maldad y astucia de su carne. Lo que ellos hacen es hacer su propio proceso porque se creen dioses.
Pero con Dios no es así, él es quién nos mete en un procesamiento o conjunto de operaciones, nos somete para elaborarnos o transformarnos. Como cristiano ahora mismo estás en un proceso que si no lo entiendes, si no le pides a Dios que te saque de allí, no pasará nada, hasta que aprendas lo que Dios quiere que aprendas, hasta que salgas transformado como Dios quiera.
El caso de Jesús.
Así mismo fue el caso de Jesús, él pasó su proceso de 30 años antes de su ministerio público que fue otro proceso, fue bautizado y llevado al desierto para ser tentado como parte de un proceso. Cuando ya llegaba la hora decisiva fue nuevamente procesado la fase o etapa del huerto de Getsemaní, que significa “La prensa de aceite”, para luego ser procesado en la cruz. Dios removerá partes de nuestro ser que no le gustan.
Así como el ejemplo del alfarero, que hace y deshace la vasija, le quita parte del barro que está de sobra, de igual manera, en el proceso de Dios, él nos quitará partes de nuestro carácter que no le gustan, el deberá refinarnos como el oro.
1 Corintios 10:13Dios Habla Hoy (DHH) 13 Ustedes no han pasado por ninguna prueba que no sea humanamente soportable. Y pueden ustedes confiar en Dios, que no los dejará sufrir pruebas más duras de lo que pueden soportar. Por el contrario, cuando llegue la prueba, Dios les dará también la manera de salir de ella, para que puedan soportarla.
El caso de Pablo. Pablo describe perfectamente un proceso de Dios, que lo llevó a ser cristiano cuando él ni siquiera lo quería o lo imaginaba, este proceso también lo llevó al ministerio. Sus credenciales de apóstol de Jesucristo, eran los azotes, las cicatrices en su espalda, los sufrimientos del proceso de Dios. Veámoslo.
Gálatas 1:15-20Nueva Traducción Viviente (NTV) 15 Pero aun antes de que yo naciera, Dios me eligió y me llamó por su gracia maravillosa. Luego le agradó 16 revelarme a su Hijo para que yo proclamara a los gentiles la Buena Noticia acerca de Jesús. Cuando esto sucedió, no me apresuré a consultar con ningún ser humano. 17 Tampoco subí a Jerusalén para pedir consejo de los que eran apóstoles antes que yo. En cambio, me fui a la región de Arabia y después regresé a la ciudad de Damasco. 18 Luego, tres años más tarde, fui a Jerusalén para conocer a Pedro y me quedé quince días con él. 19 El único otro apóstol que conocí en esos días fue Santiago, el hermano del Señor. 20 Declaro delante de Dios que no es mentira lo que les escribo.
Hay decisiones que tomamos de las que después nos lamentamos, pero pensamos que únicamente fueron nuestras decisiones, pero las tomamos porque eran de Dios, y fue para probar nuestra fe.
1 Pedro 1:7Reina-Valera 1960 (RVR1960) 7 para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual, aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo,
EN TODO SOMOS MÁS QUE VENCEDORES Y TODO SUCEDE PARA NUESTRO BIEN. Si no comprendes que estás metido en un proceso de Dios, estarás dando coses contra el aguijón, mejor ve en lo secreto, y ora con Dios quien te metió en el proceso, pídele, fuerza, aliento, ayuda, pídele que te saque, para que no estés sufriendo mucho.
Vamos a orar.
Padre gracias por tus procesos, los necesito, son necesarios para que me moldees, ayúdame a que vea lo que estás haciendo en mi vida, para que no le eche la culpa de las circunstancias a nadie. Tú me estás haciendo más humilde, me estás pasando por la prensa de aceite, por el Getsemaní al igual que tu hijo amado. Gracias por quebrantarme, porque después me darás una gran cosecha de triunfo, después veré tu gran éxito, y gloria. Gracias en el nombre de Jesús.