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«Que es el espíritu del mundo? Y que es el Espíritu de Dios?»

 

“Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido”. 1 Corintios 2:12.
Es sumamente importante saber que el espíritu del mundo se encuentra en la mente humana, en nuestra mente, y el Espíritu de Dios, o el Espíritu Santo, o el Espíritu de Cristo, también se encuentra en nuestra mente cuando lo hemos recibido de parte de Dios. La Biblia dice de nuestra mente, que es el espíritu de este mundo.
¿En la mente?
Sí, en la mente, por esto es que es allí es donde se libran todas nuestras luchas, de manera que venimos a ser carnales, cuando hacemos las cosas de éste mundo que no son lógicamente buenas, sino dañinas para nuestro ser, tales como vicios que dañan nuestro organismo, eso es andar en la carne. Todas esas cosas las producimos como consecuencia de dejar que la mente carnal nos domine. Allí en la mente, es donde somos dominados por el espíritu de este mundo que es la mente sin Dios, o por el Espíritu de Cristo, que es la mente renovada por haber recibido el Espíritu de Dios.
La mente no renovada es muy fuerte, hace lo suyo propio, que es buscarle al hombre su propia gloria, más su conveniencia, de esta manera dejar a un lado a Dios y sus cosas. La mente no regenerada no sirve a Dios sino a éste mundo, así es la verdad, para nada sirve a Dios, sino que se sirve a sí misma, y está influenciada por el príncipe de este mundo, por Satanás y sus demonios que han inflado la rueda de la creación con su maldad e influencia maligna, de acá abajo, de la tierra y no de lo alto. Por esto es que la mente es el espíritu de este mundo. Por esto también Jesús dijo que él no tenía parte con este mundo, ni era de este mundo sino de uno alto, santo y sublime, es decir de Dios y su reino, porque en su naturaleza divina, no tenía la mente caída por el pecado original, nunca tuvo la mente de este mundo, él nunca estuvo caído, por esto nunca peco, siempre tuvo la mente de Dios todopoderoso.
Por esto la Biblia dice que este mundo está satánicamente controlado por ese enemigo nuestro y por supuesto Dios se lo permite por muy buenas razones que él tiene, tales como gobernar el corazón de los que tienen su Santo Espíritu. En los demás también gobierna, limita y controla sus acciones.
También dice que antes, nosotros seguíamos la corriente de este mundo, esto es solo cuando aún no estaba el Espíritu de Dios controlando nuestras mentes. Esta es la razón porque la Biblia dice que la sabiduría de este mundo en el hombre es animal, terrenal y diabólica.
La mente o el espíritu de este mundo es enemiga de Dios.
Romanos 8:6-8 …6Porque la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espíritu es vida y paz; 7ya que la mente puesta en la carne es enemiga de Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo, 8y los que están en la carne no pueden agradar a Dios.
Pero el Espíritu de Dios es más fuerte que el espíritu de este mundo, cuando él está en el corazón de una persona no hay nadie que le pueda vencer, al final siempre triunfa.
“Pero ustedes, mis queridos hijos, pertenecen a Dios. Ya lograron la victoria sobre esas personas, porque el Espíritu que vive en ustedes es más poderoso que el espíritu que vive en el mundo”. 1 JUAN 4:4 NTV
Ya podemos ir viendo, por la Biblia que son las sagradas escrituras y la palabra de Dios, que hay “dos espíritus”. Ya podemos saber de los dos espíritus porque la Biblia menciona la existencia de dos espíritus, El espíritu del mundo, y el Espíritu de Dios, que proviene de Dios. Es importante notar que la palabra de Dios aclara, que el Espíritu Santo, no provienen del mundo, sino de Dios, y el espíritu del mundo es otro espíritu.
Por esto mismo, cuando la Biblia, habla de otro espíritu, que no es el Espíritu de Dios, sino el del mundo, para diferenciarlo, tanto cuando habla del espíritu del hombre, como del espíritu del mundo se describe a ese otro espíritu que es el mismo, para diferenciarlo, escribe la palabra espíritu con “e” minúscula, mientras que cuando la Biblia habla del Espíritu de Dios se escribe la palabra Espíritu con “E” mayúscula.
Es con la mente que servimos a Dios.
Los que hemos recibido el Espíritu de Dios, siempre tenemos cierta libertad que Dios nos ha dado, durante esos momentos siempre podemos seguir a nuestra mente, nuestra carne, o nuestra naturaleza pecaminosa, o seguimos al Espíritu de Dios.
Si seguimos a nuestra mente, seguimos la corriente de este mundo y sus modas de pecado, allí andamos en la carne, y somos cristianos carnales, pero si seguimos al Espíritu de Dios somos bienaventurados porque nos elevamos con Dios en sus alturas para hacer lo que a él le agrada, su justicia, es decir su rectitud y todo lo bueno que él es, esto es lo que a él le agrada y es entonces cuando lo agradamos.
Somos deudores al Espíritu, es aquí donde pertenecemos y debemos estar, debemos saber que cuando andamos en el Espíritu de Cristo, no hay ninguna ley que nos condene, porque el Espíritu Santo, es poder, vida y paz, esto es andar en el Espíritu.
Andar en el Espíritu es seguir y servir en nuestra mente a la mente de Jesucristo y su evangelio que es de lo alto, no es de este mundo, sino del reino de los cielos y sus leyes, es seguir toda su dirección que nos pueda dar, y lo podemos hacer porque tenemos la mente de Cristo. Notemos que en el versículo de Romanos 8:7 dice que los que no tienen el Espíritu de Dios, no pueden sujetarse a la ley de Dios, están incapacitados para hacerlo. porque no se sujeta a la ley de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo.
En la Biblia muchas veces se menciona la palabra mente como sinónimo de espíritu, 1 Corintios 2:16 “Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”’.
Es en nuestra mente que servimos a lo que Dios dice, y con nuestra mente servimos a la ley de del pecado. La palabra de Dios lo menciona en Romanos 7:25 “Gracias doy a Dios por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado”
Cuando servimos con la mente o naturaleza pecaminosa a la ley del pecado no andamos en el Espíritu de Dios, pero cuando servimos en nuestra mente al Espíritu somos vivificados. Esta es una realidad y nos pasa a todos los que tenemos el Espíritu Santo de Dios, sin embargo, el Espíritu comienza a convencernos de las cosas de Dios son mejores que las del mundo.
Cuando con nuestra mente, que es donde se da la primer batalla, dudamos de Dios, que él nos pueda amar con el amor que nos ama, cuando nos sentimos alejados e Dios, cuando pensamos que no estamos haciendo la voluntad de Dios y que podríamos ir a condenación, allí es donde el Espíritu Santo nos convence por medio de la doctrina que somos escogidos desde antes de la fundación del mundo, antes de haber nacido, cuando aún no habíamos hecho ni bien, ni mal, Dios decidió amarnos incondicionalmente, Jesús decidió ir a la cruz por nosotros y el Espíritu Santo nos fue dado en el evento de la salvación, de manera que no estamos con Dios, ni iremos al cielo, por nada de lo que nosotros podamos hacer, sino por la soberana decisión de Dios, por el rescate que Jesús hizo en nosotros en la cruz del calvario, y por el soberano Espíritu Santo en la salvación. Pero esto no se queda allí, es Espíritu Santo nos convence de nuevos hechos, para ubicarnos que somos de Dios.
Antes que el Espíritu Santo nos fuera dado, ¿Cómo vivíamos?
Hecho: antes no creíamos ni obedecíamos, ni seguíamos a Dios, ahora si lo hacemos. Hecho: antes no entendíamos las cosas de Dios, ahora sí. Hecho: antes no amábamos a Jesucristo, ni creíamos que es Dios, y que resucitó. Hecho: antes no habíamos sido transformados, ahora sabemos que somos otras personas, nuevas criaturas. Hecho: antes no teníamos ni fe, ni esperanza, ahora sí. Hecho: antes vivíamos sumergidos en grandes tristezas del corazón y ataduras ahora tenemos la libertad que da el Espíritu. Hecho: antes no servíamos al Dios vivo, ahora servimos a Dios desde nuestra mente, y en su ministerio. Hecho: antes no andábamos pensando en agradar a Dios, en glorificarlo, hoy es todo lo que queremos. Hecho: antes no amábamos al prójimo, ahora sí, y le servimos como a Dios. Hecho: antes no nos preocupábamos por la salvación de otros, ahora sí y vamos a evangelizarlos. Hecho: antes no meditábamos en Dios, ahora sí, pensamos en Dios en todo momento. Hecho: antes no orábamos con fe, ahora sí, pedimos fervientemente que nos ayude en lo que hace falta. Hecho: antes éramos irreverentes, ahora tenemos temor de Dios. Hecho: antes no estábamos comprometidos con Dios, ahora sí, y vamos a servir a nuestra Iglesia reformada. Hecho: antes andábamos perdidos, extraviados en nuestra mente, ahora servimos a Dios, y estamos ubicados. Hecho: antes no llorábamos por amor a Dios, ni sentíamos su presencia, ahora sí. Antes nos avergonzábamos de Dios, ahora el Espíritu no nos avergüenza, y sabemos lo que Dios nos ha concedido.
Romanos 5:5 “y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado”
Y mucho más…
Por consiguiente, si alguien está en el espíritu del mundo, que es la ley de Moisés, nunca sabrá lo que Dios le ha concedido. Solamente conociendo el evangelio podemos realmente conocer tanto el sacrificio de Dios y lo que eso implico, como también las grandes promesas de Dios. Caso contrario seguiremos en esclavitud sometidos a la ley de Moisés o a doctrinas de hombres corruptos de entendimiento.
Efesios 4:22-23 lo siguiente: “En cuanto a la pasada manera de vivir despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente”.
Aquí está la clave de todo, el renovar el espíritu de nuestra mente, con todo lo que es de Dios. Entonces nos mantenemos limpios, sin manchas, es como corregir la dirección, porque Cristo controla nuestras mentes, y nos va dirigiendo. Así es como Dios nos quiere tener, en la santidad y libertad de su Espíritu, no en el pecado y esclavitud de las obras de la carne.
Así no estaremos bajo la ley de Moisés, lo dice Gálatas 5:16-18 “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne (espíritu del mundo) es contra el espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley”.
Por esto Dios hizo un nuevo y mejor pacto, que el de Moisés que era para muerte y condenación, es un pacto para nuestra justificación perpetua delante del padre, ya que él mismo Espíritu nos dirige a perderle perdón, por esto el evangelio que entre muchas cosas dice que estamos perfectos (hebreos 10: 14). Estamos completos (Colosenses 2:10) dice que ya no es por obras para que nadie se glorié, es únicamente por el sacrificio de Cristo en la cruz. (Efesios 2:8-9)
2 Corintios 3:6-10 que dice: “el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra sino del espíritu; porque la letra mata, más el espíritu vivifica. Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, ¿Cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu? Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación. Porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso en este respecto, en comparación con la gloria más eminente”.
Vamos a orar en primera persona.
Gracias Señor, porque me has hecho parte de algo más grande que yo, tu eres real y estás por mí ¿entonces quién contra mí? Jamás podría hacer méritos para lograr ni ganar nada contigo, debo aceptar y obedecer lo que tú ya dispusiste de cómo sería la vida en Cristo que habré de llevar. Solo puedo llorar al ver tu gracia conmigo, y no va a cambiar, tu nunca vas a cambiar, decidiste amarme, bendecirme, ayudarme, salvarme, y esto aun cuando yo no había hecho ni bien, ni mal, cuando no había nacido, tú ya me habías predestinado, escogido, me habías dado la gracia, tu inagotable amor, tu salvación, tu perdón. Significa todo esto que eres más grande que yo, que soy parte de algo más grande, que tu poder es inmensurable, que tus caminos son perfectos, significa que estoy en tus manos, que al final me llevarás al cielo conmigo, cuando antes yo era tu enemigo, ni creía en ti, ni te respetaba de verdad. Significa que terminarás toda la obra que un día comenzaste en mí. Muchas gracias en el nombre de Jesús.

«ENTENDAMOS LOS PROCESOS DE DIOS.»

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“A pesar de todo, Señor, tú eres nuestro Padre; nosotros somos el barro, y tú el alfarero. Todos somos obra de tu mano.” – Isaías 64:8

Antes de comenzar a definir que es un proceso, quiero decir que los procesos de Dios son totalmente adrede, es decir con la intención de causar un determinado efecto, y no por descuido o sin intención.
Un proceso, según el diccionario es el conjunto de las fases sucesivas de un fenómeno, para convertirlo en otra cosa. Hablamos de otra cosa, ya sea para elaborarla o transformarla.
Fácilmente podemos ver que la misma naturaleza de un proceso, señala que el producto final será muy diferente de cómo fue inicialmente. Esto implica que hay “fases”, “etapas”, de manera que el producto final no se da automáticamente, y el proceso implica que habrá “partes que serán removidas”.
Un proceso es una secuencia de pasos dispuesta con algún tipo de lógica que se enfoca en lograr algún resultado específico.
Debemos entender que la vida consiste de procesos, y que Dios tiene procesos, de los que cuando nos mete, no nos podremos salir.
Para poder comernos la comida debemos prepararla primero. Quieres chuparte una naranja, primero debes pelarla.
El agricultor primero siembra la semilla, luego espera un tiempo en que caiga la lluvia y salga la planta, sigue cuidando de sus cultivos, hasta que llega el tiempo de la siega, y obtener el fruto.
Hacer una pieza en un torno, por ejemplo, hacer un coche requiere de todo un proceso que dura varios días. Hacer una pieza de ajedrez, necesita de un proceso largo y delicado.
Una buena pintura necesita de un proceso, antes fue un pedazo de lienzo. Un vestido de diseñador que será admirados por todos, también lleva todo un proceso, antes fue sólo una tela.
Así como de pasar de la niñez a la adultez, a la madurez, todo es un proceso por el que tenemos que pasar, así es con Dios, él tiene procesos que si no los entendemos estaremos peleando innecesariamente contra nosotros mismos, y nuestros seres queridos.
En los procesos de Dios es donde debemos entender que habrá un tiempo de tener mucha paciencia y de saber esperar en él. Él nos meterá en la siguiente fase, en la siguiente etapa, y no nos podremos adelantar a querer ser personas que ya pasaremos al final de proceso, si no hemos pasado por todo su proceso, y si no pasa el tiempo que Dios ha determinado.
Salmos 31:15Reina-Valera 1960 (RVR1960) 15 En tu mano están mis tiempos; Líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores.
Acá el salmista sabe que está en un proceso que no depende de él sino de Dios, en este proceso, el Rey David sabe que tiene enemigos y perseguidores como parte de esa fase, pero que no es él quién tiene la capacidad de poder hacer algo para salir de ese proceso en específico, sino que es Dios el que tiene el control en sus manos.
Cuando dice que nuestros tiempos están en las manos de Dios, se refiere a que es Dios el que nos mete en un tiempo de prueba, porque la prueba lleva a la fe, y a la paciencia, y el mismo que nos mete en esa prueba es el que nos sacará.
Job pasó todo un proceso de Dios que fue un tiempo muy difícil para él, pero al final salió vencedor.
Saúl Vs David.
Hay personas que todavía piensan que los procesos de la vida solo están en sus manos, y solo dependen de ellos. En su pecado, piensan que pueden tomar la justicia que solo le toca hacer a Dios, en sus manos. Creen que la justicia que solo le toca hacer a las autoridades, la pueden hacer ellos con sus manos. Piensan que la venganza que solo le toca hacer a Dios, quién dice “mía es la venganza, yo pagaré”, piensan que solo a ellos les toca hacerla.
Hay personas que se creen que son como dioses, piensan que ellas son las creadoras de los procesos de sus vidas, y de las vidas de otras personas. Son gente mala de corazón, sin temor de Dios, son manipuladoras que no han nacido de nuevo, que con su manipulación pretenden contralar a otros, los que “están en sus manos”, “en su poder”.
Este es el caso de Saúl, versus, David. Saúl no tuvo proceso, fue puesto de inmediato en el trono, pero no obedecía a Dios, por esto rápidamente se pudo ver como su carácter no procesado salió a luz, y quería por su pecado matar a David, e hizo destrozos en Israel, pero de igual manera, su reino le fue arrebatado, y fue desechado por Dios.
Caso contrario a David, quien recibió un doloroso proceso de formación de más o menos 14 años antes de llegar a ser rey. Aunque David cometió muchos errores, el sufrimiento que había pasado en su vida, había quebrantado y triturado su vida. Esto había transformado su carácter, minimizado su soberbia, y falta de humildad. David había aprendido a humillarse ante la poderosa mano de Dios, a ser nuevamente quebrantado y a entrar en nuevos procesos de Dios.
Las personas que no se humillan ante Dios, que lo buscan como respuesta a sus problemas causados por los procesos de Dios y su justicia, corren el peligro de no haber sido elegidos, porque es Dios, de quien dependen todas las cosas en esta vida, y hay que dejarlo que obre.
Él da, y el que quita, él es quién da la vida, y la muerte, la victoria y la derrota, la riqueza y la pobreza. ¿Para que ir a buscar a un dios que no es del dueño de nada? ¿Para qué orar a quién no controla nada? ¿Para qué depender de quién no tiene el control de nada y no puede con la anarquía? Pero es no es nuestro Dios, él si puede con todo, y tiene el poder para cambiarnos, para transformarnos, para ayudarnos, para cambiar nuestro destino con sus procesos. Él puede sacarnos de un proceso de mucho sufrimiento y ponernos como David en la otra posición y hasta en el trono como personas dirigentes de un reino, si lo quiere.
El caso de Jacob.
Esto le pasó a Jacob, quería todo fácil y engañó a su hermano, pero cuando entró en el proceso de Dios, puedo hacer todo cuando había sonado.
El caso de José.
El caso de José es igual, sonó con sueños de que llegaría a ser grande, pero no entendió que esto no sería fácil, no era como de llegar a caminar un kilómetro, sino que fue un proceso de moldeamiento de 17 largos y sufridos anos, para reconocer que al final del proceso, no fueron los hombres quienes lo llevaron, sino que fue Dios.
El caso de Moisés.
Igual pasó con Moisés, creyó que sería el libertador de su pueblo y comenzó a hacerlo a la manera de Egipto, mató a un egipcio que estaba maltratando a un judío, después de esto tampoco comprendió que su sueño llevaba un proceso.
Moisés tendría que tirar a la basura todo lo que había aprendido en Egipto, para entrar a la universidad de Dios, “en el desierto”. 40 años fue moldeado cuidando ovejas. Las tácticas de Egipto, no funcionan para llegar a ser lo que Dios quiere que seas.
Personas que actúan como los gobiernos.
Hay personas que actúan como los gobiernos y sus agencias de inteligencia. Estos reclutan a una persona para que sea su espía. Lo hacen a la fuerza, conocen cosas de sus vidas y luego las sobornan, les dicen que si no trabajan para ellos los destruirán. Ya cuando las personas ceden les dicen, ahora eres mío, soy tu dueño, harás todo lo que yo te diga, si se oponen, añaden, las cosas no son como tú dices sino como yo digo, harás tu primera encomienda, a muchos obligan a hacer tareas dominando sus vidas.
Su deseo busca el que se desvía, Y se entremete en todo negocio. PROVERBIOS 18:1
Hay personas actúan de igual manera, pretenden ser los dueños de otros y dirigir sus vidas como si fueran agencias de inteligencia interna, o el Espíritu Santo, se entremeten en todo negocio porque quieren hacer su voluntad. Se mueven él lo secreto, manipulando con maldad y mentiras a las mentes débiles para que hagan según su antojo. Están acostumbradas a manipular y no tienen el Espíritu Santo, sino la maldad y astucia de su carne. Lo que ellos hacen es hacer su propio proceso porque se creen dioses.
Pero con Dios no es así, él es quién nos mete en un procesamiento o conjunto de operaciones, nos somete para elaborarnos o transformarnos. Como cristiano ahora mismo estás en un proceso que si no lo entiendes, si no le pides a Dios que te saque de allí, no pasará nada, hasta que aprendas lo que Dios quiere que aprendas, hasta que salgas transformado como Dios quiera.
El caso de Jesús.
Así mismo fue el caso de Jesús, él pasó su proceso de 30 años antes de su ministerio público que fue otro proceso, fue bautizado y llevado al desierto para ser tentado como parte de un proceso. Cuando ya llegaba la hora decisiva fue nuevamente procesado la fase o etapa del huerto de Getsemaní, que significa “La prensa de aceite”, para luego ser procesado en la cruz. Dios removerá partes de nuestro ser que no le gustan.
Así como el ejemplo del alfarero, que hace y deshace la vasija, le quita parte del barro que está de sobra, de igual manera, en el proceso de Dios, él nos quitará partes de nuestro carácter que no le gustan, el deberá refinarnos como el oro.
1 Corintios 10:13Dios Habla Hoy (DHH) 13 Ustedes no han pasado por ninguna prueba que no sea humanamente soportable. Y pueden ustedes confiar en Dios, que no los dejará sufrir pruebas más duras de lo que pueden soportar. Por el contrario, cuando llegue la prueba, Dios les dará también la manera de salir de ella, para que puedan soportarla.
El caso de Pablo. Pablo describe perfectamente un proceso de Dios, que lo llevó a ser cristiano cuando él ni siquiera lo quería o lo imaginaba, este proceso también lo llevó al ministerio. Sus credenciales de apóstol de Jesucristo, eran los azotes, las cicatrices en su espalda, los sufrimientos del proceso de Dios. Veámoslo.
Gálatas 1:15-20Nueva Traducción Viviente (NTV) 15 Pero aun antes de que yo naciera, Dios me eligió y me llamó por su gracia maravillosa. Luego le agradó 16 revelarme a su Hijo para que yo proclamara a los gentiles la Buena Noticia acerca de Jesús. Cuando esto sucedió, no me apresuré a consultar con ningún ser humano. 17 Tampoco subí a Jerusalén para pedir consejo de los que eran apóstoles antes que yo. En cambio, me fui a la región de Arabia y después regresé a la ciudad de Damasco. 18 Luego, tres años más tarde, fui a Jerusalén para conocer a Pedro y me quedé quince días con él. 19 El único otro apóstol que conocí en esos días fue Santiago, el hermano del Señor. 20 Declaro delante de Dios que no es mentira lo que les escribo.
Hay decisiones que tomamos de las que después nos lamentamos, pero pensamos que únicamente fueron nuestras decisiones, pero las tomamos porque eran de Dios, y fue para probar nuestra fe.
1 Pedro 1:7Reina-Valera 1960 (RVR1960) 7 para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual, aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo,
EN TODO SOMOS MÁS QUE VENCEDORES Y TODO SUCEDE PARA NUESTRO BIEN. Si no comprendes que estás metido en un proceso de Dios, estarás dando coses contra el aguijón, mejor ve en lo secreto, y ora con Dios quien te metió en el proceso, pídele, fuerza, aliento, ayuda, pídele que te saque, para que no estés sufriendo mucho.
Vamos a orar.
Padre gracias por tus procesos, los necesito, son necesarios para que me moldees, ayúdame a que vea lo que estás haciendo en mi vida, para que no le eche la culpa de las circunstancias a nadie. Tú me estás haciendo más humilde, me estás pasando por la prensa de aceite, por el Getsemaní al igual que tu hijo amado. Gracias por quebrantarme, porque después me darás una gran cosecha de triunfo, después veré tu gran éxito, y gloria. Gracias en el nombre de Jesús.

«PREPAREMONOS PARA EL ÉXITO.»

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Mas acuérdate del Señor tu Dios, porque Él es el que te da poder para hacer riquezas, a fin de confirmar su pacto, el cual juró a tus padres como en este día.” DEUTERONOMIO 8:18. LBLA.

Que alegría hoy es domingo, día del Señor, y día de ir a la casa de Dios con alegría. Antes de comenzar a decir lo que hoy aprenderemos, primero debemos leer este Salmo.

SALMO 121. La ciudad santa de Jerusalén 1¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»! 2Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén. 3Jerusalén está fundada como ciudad bien compacta. 4Allá suben las tribus, las tribus del Señor, según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor; 5en ella están los tribunales de justicia, en el palacio de David. 6Desead la paz a Jerusalén: «Vivan seguros los que te aman, 7haya paz dentro de tus muros, seguridad en tus palacios». 8Por mis hermanos y compañeros, voy a decir: «La paz contigo». 9Por la casa del Señor, nuestro Dios, te deseo todo bien.

A TI TAMBIÉN TE DESEO MUCHO BIEN. Que alegría, hoy en la casa de Dios aprenderemos con mucho amor y entrega total a Jesucristo, por supuesto entrega total sin reservas, como prepararnos para el éxito que nos ha prometido y que ya nos viene. Ese éxito se siente que viene ya, va llegando, está a la vuelta de la esquina, para todo los que le creemos a Dios de verdad y de corazón.
Primero quiero decir que Dios nos ha dado la salvación y capacidad de poder tener la verdadera riqueza, a Jesucristo, esto es grande, y suficiente para la vida, pero Dios no se queda allí. Así como nos dio a su Hijo amado, también nos dará juntamente con él otras cosas, tales como añadiduras que a su tiempo vienen llegando. Esto es, digamos, siempre sabiendo que es por fe, y que sin fe no va a pasar nada, pero como Dios nos da la fe, entonces, esto ya es otra cosa, él nos otorga su gracia que es inmerecida para nosotros, entonces, a fin de confirmar su pacto que hizo con nosotros al darnos a Jesucristo, nos dará también riquezas a su medida que nos darán mucho bienestar en el alma.
Acá ya estamos hablando de sabiduría, éxito, para al que debemos entrenarnos y prepararnos sumamente bien, no solo para tenerlo sino también para conservarlo.
Es de sabios entender que, una cosa es llegar a tener éxito en la vida, y la otra cosa es mantenerlo. Este es un principio que debemos cultivar. Hubo muchas personas que lograron un éxito en la vida, pero al corto tiempo, rápidamente se les fue de las manos, y lo perdieron todo. A un rey en Israel le pasó esto, por no tener discernimiento de espíritus, y cita así:
“a otro, discernimiento de espíritus”. 1 Corintios 12.10.
No me detendré mucho en este tema, solo diré que, si tenemos al Espíritu Santo morando en nuestro corazón, debemos tener el discernimiento de Espíritus en alguna medida, si en poca, nos conviene meditar cuanto nos hace falta, y así pedirla en oración, de seguro vendrá.
Pero a todos los escogidos, nos ha sido dada una medida de fe, y si la tenemos significa que la fe trae consigo a todas las riquezas de Dios.
En la vida debemos entender que para que podamos llegar a las alturas que Dios quiere, vamos a tratar con muchas personas que nos llevarán al éxito, o nos estorbarán, o nos traerán sufrimientos y fracasos. De aquí sacamos nuestro primer punto.

1. En mi trato con las personas, deberé probar sus espíritus.

1 Juan 4.1-6 nos invita a probar los espíritus. El apóstol dice: Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios;
A.) Acá hay un punto clave, saber si las personas con las que tratamos son de Dios. B.) También saber si las personas con las que tratamos, nos serán para bendición a nuestra causa de que Dios quiere darnos poder para hacer más riquezas.
Puedo dar testimonio que a las personas que nos mantenemos fieles al mínimo a lo que Dios nos puso a hacer, la tendencia de Dios es exaltarnos, levantarnos, ayudarnos a solucionar nuestros problemas que nos aqueja, allí es por donde Dios nos lleva. De aquí sacamos nuestro siguiente punto.

2.-Sigue siendo fiel a Dios, a aquello mínimo que te ha encomendado.

Isaías 40:27-31. La Biblia de las Américas 27 ¿Por qué dices, Jacob, y afirmas, Israel: Escondido está mi camino del SEÑOR, y mi derecho pasa inadvertido a mi Dios? 28 ¿Acaso no lo sabes? ¿Es que no lo has oído? El Dios eterno, el SEÑOR, el creador de los confines de la tierra no se fatiga ni se cansa. Su entendimiento es inescrutable. 29 El da fuerzas al fatigado, y al que no tiene fuerzas, aumenta el vigor. 30 Aun los mancebos se fatigan y se cansan, y los jóvenes tropiezan y vacilan, 31 pero los que esperan en el SEÑOR renovarán sus fuerzas; se remontarán con alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán.
Dios te dará las fuerzas como las del Búfalo, él lo hará. Y si te has preguntado por qué Dios no me contesta aún, pues cada vez que te da nuevas fuerzas implica que se acuerda de ti.
Cuando estás con una persona, pero tú te das y sientes que la comunicación en relación interpersonal como se corta, es porque ya debes parar, no debes seguir dándote más, solo provocarás más envidias.
RECUERDA QUE YA TIENES UN ÉXITO, QUE TIENES QUE CUIDAR.
Todos esto es para cuidar lo que ya tienes, lo que Dios te ha dado hasta ahora, no importa si te parece poco, pero tu salud junto con todas las cosas que Dios te ha dado, se deben cuidar.
Muchas veces en la comunicación no solo sientes que se corta, sino comienzas a sufrir como una persecución espiritual, es como un malestar, allí el mismo espíritu tuyo humano, junto al Espíritu de Dios, están sufriendo por la oposición y negatividad de la otra persona que quizá no es de Dios, y no ayudará mucho a tu éxito. Recuerda que siempre en 1 juan 4 dice:
5 Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye. 6 Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.
Lo que hizo este rey fue algo incorrecto mostrar sus tesoros, y luego los perdió todos por haberlos mostrado a quien no debía. Él y su familia, perderían su éxito, el que Dios le había dado.
Ezequías Muestra sus Tesoros. 2 Reyes 20:12-16. Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy (NBLH)
Ezequías Rey de Judá.
12 En aquel tiempo Berodac Baladán, hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió cartas y un regalo a Ezequías, porque oyó que Ezequías había estado enfermo. 13 Y Ezequías los escuchó y les mostró toda su casa del tesoro: la plata y el oro, las especias y el aceite precioso, su arsenal y todo lo que se hallaba en sus tesoros. No hubo nada en su casa ni en todo su dominio que Ezequías no les mostrara. 14 Entonces el profeta Isaías vino al rey Ezequías, y le dijo: “¿Qué han dicho esos hombres y de dónde han venido a ti?” Y Ezequías respondió: “Han venido de un país lejano, de Babilonia.” 15 Y él dijo: “¿Qué han visto en tu casa?” Y Ezequías respondió: “Han visto todo lo que hay en mi casa; no hay nada entre mis tesoros que yo no les haya mostrado.” 16 Entonces Isaías dijo a Ezequías: “Oye la palabra del Señor: 17 ‘Vienen días cuando todo lo que hay en tu casa y todo lo que tus padres han atesorado hasta el día de hoy, será llevado a Babilonia; nada quedará,’ dice el Señor.
Debemos mentalizarnos que vamos a cuidar los tesoros que Dios nos ha dado, sino también que debemos estar preparados para todo lo que vamos a recibir.
Yo percibía en mi espíritu, que muchos no estamos preparados para la abundancia, nos la dieran y la perderíamos al igual que Ezequías. Esto es sumamente serio, no es ningún cuento, ni broma. Es una realidad. Dios quiere llevarnos a las alturas del éxito, pero si no hay fe, no va a pasar nada, y si no estamos preparados sabiamente a cuidar y mantener, no dos dará lo siguiente. Sufriríamos mucho al perderlo.
Debemos tener cuidado cuando introducimos a alguien a nuestro reinado, qué les mostramos, qué decimos, qué escuchan, qué queremos que vean. Los hombres de Berodac, rey de Babilonia vieron demasiado, fueron como espías. Ezequías fue inocentón al mostrarles todo, por esto dice a Isaías:
14 Entonces el profeta Isaías vino al rey Ezequías, y le dijo: “¿Qué han dicho esos hombres y de dónde han venido a ti?” Y Ezequías respondió: “Han venido de un país lejano, de Babilonia.” 15 Y él dijo: “¿Qué han visto en tu casa?” Y Ezequías respondió: “Han visto todo lo que hay en mi casa; no hay nada entre mis tesoros que yo no les haya mostrado.”
Que han dicho esos hombres, significa: ¿por las palabras de esos hombres y sus regalos pudiste ser tan ingenuo? ¿No fue suficiente la palabra buena que Dios te dio a ti? De donde han venido significa: ¿Son tus hermanos en cristo, y tienen el Espíritu de Dios como tú? ¿No ves que son otra raza (por tanto, otro corazón) distinta a la tuya, y serán tus enemigos? ¿Te percatas que hiciste que codiciaran todos tus tesoros y nuestras tierras?
¿Estas consiente que también arrastraste a otros con tu actitud de insensato? La siguiente pregunta de Isaías es “¿Qué han visto en tu casa?
Esto es, dime todo lo que les dejaste ver, que les mostraste.
Han visto todo lo que hay en mi casa; no hay nada entre mis tesoros que yo no les haya mostrado.”
Aquí se perdió el éxito de un hombre, una familia, un gobierno, un pueblo, un reino, una nación.

3.-Debemos mentalizarnos que estamos aprendiendo, prepararnos, entrenarnos para tener éxito.

De este punto es clave, porque acá se juega el todo por el todo. Este es un llamado a lo interior, a saber, si lo que estamos haciendo es una tontería, o abonando al aprendizaje que me llevará a tener más éxito.
Estoy seguro que no nos sucederá igual a Ezequías que por un mal trato, o unas palabras lisonjeras, con regalos que no significan mucho, perdió todo, no nos pasará igual por el pacto de gracia de Dios, en Jesucristo para con nosotros, pero no avanzaremos si no aprendemos la siguiente lección, seguiremos siendo novatos, alumnos, sin luz, y nuestro Espíritu de Dios que está en nosotros, se sentirá contristado cuando estemos actuando como necios y no como sabios.
Este es un llamado a estar atentos, sí, a probar los espíritus, a mantener el éxito que ya conseguimos, o no verlo con desprecio como Esaú que menosprecio su primogenitura, y todavía dijo: ¿Y de qué me sirve la primogenitura?
Esaú vende su primogenitura Génesis 25:31-33. …31Pero Jacob le dijo: Véndeme primero tu primogenitura. 32Y Esaú dijo: He aquí, estoy a punto de morir; ¿de qué me sirve, pues, la primogenitura? 33Y Jacob dijo: Júramelo primero; y él se lo juró, y vendió su primogenitura a Jacob.…
Estoy seguro que Esaú no quería pagar el precio de lo que significaba la primogenitura, estoy seguro que no creía mucho en ella porque en el presente creía que ya era alguien en la vida, que le tocaba duro, pero que no entendía que era para llegar a ser una gran nación, pero no solo, sino que esta servía para hacerlo de la mano de Dios.
Mientras que Jacob sabía que sería grande y tendría en el futuro mucho éxito para siempre. Debemos preguntarnos en el momento que estamos haciendo negocios o aliados que nos llevarán lejos, si estamos haciendo lo correcto, esto solo lo podemos saber si andamos en el Espíritu, y discernimos de él, lo que nos diga, para obedecerlo de inmediato.
¿Acaso miento si digo que, en el pasado hicimos alianzas con personas que creímos que eran nuestras aliadas, pero después llegaron a ser nuestros enemigos, que han perjudicado a nuestros seres queridos? Cuando Dios, hizo la creación cada vez hizo esto.
“Y vio Dios que era bueno en gran manera”.
Podemos encontrarlos muchas veces en la Biblia empezando por Génesis 1.
¿Haces esto tú, y te preguntas si lo que estás haciendo es bueno, o bueno en gran manera?
Te estás atrasando con los que te hacen perder el tiempo, si no lo hacen bien por ti, de lo contrario estás perdiendo el tiempo, déjalos.
En torno al año 60, Pablo estaba encarcelado por vez primera en Roma y desde allí escribe varias epístolas a congregaciones (o iglesias) en las que incluye los saludos de Demas. Finalmente, en torno al año 65 (según otras fuentes años 66 o 67) en su segunda epístola a Timoteo3 también escrita en Roma, Pablo acusa a Demas de haberle abandonado “por amor de este siglo”, o según otras traducciones bíblicas por amor “a este mundo” en contraposición con la esperanza cristiana de una vida futura superior.
Jehová recomendó e increpó al profeta Samuel de no llorar por Saúl, sino de que se fuera a buscar al próximo rey, al ungido David y proclamarlo rey de inmediato.
Pablo recomendó dejar atrás y no llorar por ellos, a los apóstatas. La razón es que tenemos mucho terreno de éxito a conquistar, y no podemos perder el tiempo en re convencer de que no abandonen su trabajo para Dios. ¿Estás dispuesto a aceptar el reto?
Enséñanos a entender la brevedad de la vida, para que crezcamos en sabiduría. SALMOS 90:12
Vamos a orar.
Padre dame sabiduría, inteligencia, y discernimiento espiritual, para que no me equivoque en todo aquello que tu estas propiciando por mí, para que pueda alcanzar el éxito que me has prometido. Tus promesas son verdaderas, hay personas que no están a nuestra altura, se escandalizarán cuando vena y oigan la bendición que tú has dado a nuestra casa, tu casa, y a tus servidores. Entonces no debemos dejar que vean lo que no nos conviene como en el caso de Ezequías. Ayúdanos a ser diligentes en nuestras vidas, ayúdanos a entender el tiempo en que estamos para nuestras vidas, vamos hacia el éxito, enséñanos a vivir de tal manera, que traigamos a nuestra vida sabiduría, conocimientos, inteligencia, todo por tu Espíritu Santo en nosotros. Te damos las gracias porque nos has prevenido y exhortado a cuidar el éxito que nos vas a dar. Gracias en el nombre de Jesús.