«¡SOLVENTEMOS NUESTROS PROBLEMAS NUCLEARES!»

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Hebreos 3:14-16Nueva Traducción Viviente (NTV) Pues, si somos fieles hasta el fin, confiando en Dios con la misma firmeza que teníamos al principio, cuando creímos en él, entonces tendremos parte en todo lo que le pertenece a Cristo. 15 Recuerden lo que dice: «Cuando oigan hoy su voz, no endurezcan el corazón como lo hicieron los israelitas cuando se rebelaron». 16 ¿Y quiénes fueron los que se rebelaron contra Dios a pesar de haber oído su voz? ¿No fue acaso el pueblo que salió de Egipto guiado por Moisés?
Impresionante, me súper encanta la palabra de Dios, de cómo va a la médula, al nuecleus. Nuestro texto está asegurando que, desde el principio de nuestra relación con Jesucristo, comenzamos con un tipo de confianza para con Dios, que podría no ser al final la misma.
Me golpea el corazón y alegra como va directo al grano, habla exclusivamente de cómo nuestra relación podría ser afectada a rebeldía en condiciones, circunstancias, situaciones adversas, por esto el llamado es para cuando pasamos por “EL DESIERTO”. Ahora voy a parafrasear el texto para que lo entendamos mejor.
15 Recuerden lo que dice por medio de David: «Cuando oigas su voz hoy, en el desierto de la prueba en la que es necesario que yo te introduzca, no endurezcas tú corazón como lo hicieron los israelitas cuando se rebelaron en el desierto y me provocaron a ira».
Ahora para entender mejor el consejo de Divino, veremos como Dios a todos sus hijos, necesariamente nos mete en el desierto de la prueba. Únicamente que la tierra prometida es simbólicamente el cielo a donde nos lleva, y la obediencia que pide de andar en el Espíritu es más el trabajo del Espíritu Santo en nosotros que nuestro esfuerzo agotador durante el desierto, porque como en estos tiempos ya tenemos al consolador, a nuestro ayudador, él nos ayuda en todas nuestras debilidades.
EL ESPÍRITU SANTO ES EL PARÁCLITO: Palabra del griego “parakletos”, que literalmente significa “aquel que es invocado”, es por tanto el abogado, … el mediador, el defensor, el consolador. Jesús nos presenta al Espíritu Santo diciendo: “El Padre os dará otro Paráclito” (Juan 14,16). El abogado defensor es aquel que, poniéndose de parte de los que son culpables debido a sus pecados, los defiende del castigo merecido, los salva del peligro de perder la vida y la salvación eterna. Esto es lo que ha realizado Cristo, y el Espíritu Santo es llamado “otro paráclito” porque continúa haciendo operante la redención con la que Cristo nos ha librado del pecado y de la muerte eterna.
Pero es necesario que Dios nos ponga a prueba, en este caso para hacer que lo obedezcamos, allí nosotros conoceremos que él está en nosotros, y nosotros en él. No obstante, la escritura habla de manera que Dios debe conocer que es lo que está en nuestro corazón y nos hace un llamado a recordar y a obedecer.
Deuteronomio 8:1-3 Nueva Traducción Viviente (NTV)
Un llamado a recordar y a obedecer
8 »Asegúrate de obedecer todos los mandatos que te entrego hoy. Entonces vivirás y te multiplicarás, y entrarás en la tierra que el Señor juró dar a tus antepasados y la poseerás. 2 Recuerda cómo el Señor tu Dios te guió por el desierto durante cuarenta años, donde te humilló y te puso a prueba para revelar tu carácter y averiguar si en verdad obedecerías sus mandatos. 3 Sí, te humilló permitiendo que pasaras hambre y luego alimentándote con maná, un alimento que ni tú ni tus antepasados conocían hasta ese momento. Lo hizo para enseñarte que la gente no vive solo de pan, sino que vivimos de cada palabra que sale de la boca del Señor.
El llamado es que allí, en el desierto cuando oigamos su voz, no cerremos herméticamente el corazón para no obedecerlo como lo hicieron los Israelitas en la provocación. Allí decidieron no obedecer más a Dios, se revelaron, entonces Dios decretó que morirían todos ellos menos Josué, Caleb, y los jóvenes menores de 20 años. Este fue un castigo directo al que quiere romper la relación “Padre, Hijo.”
La relación de Dios con nosotros es lo más importante para él. Esta es la razón por la que nos mete en el desierto, para fortalecer esta relación, porque solo en la adversidad se puede hacer mayor vínculo, y para que las cosas suntuosas y las que nos dan seguridad que tanto queremos de este mundo, no sean más importantes que Dios. Dios hace que su paternidad, su relación de amor sea lo más importante para nosotros.
Se trata de obedecerlo en la relación íntima de amor, o desobedecerlo por no poder, ni saber escucharlo. Sin embargo, esto último es imposible para un verdadero hijo de Dios ya que él mora en nosotros, y porque en la debilidad de nuestra humanidad él Espíritu Santo se encarga de enseñarnos y acostumbrarnos a que le obedezcamos.
Cuando ya aprendemos a obedecerlo, a estar adherentes al menos al 70, 80, 90, y 100% a todas las veces que nos da directivas, entonces la relación se ha fortalecido y entonces se da lo que la Biblia manda, andar en el Espíritu, allí ya nosotros andamos en el Espíritu.
Puedo decir que esto es una realidad en mi vida. Por mucho pensé que en el desierto yo no obedecía a Dios, pero él me demostró que si lo hacía. Él me había dicho que yo solo tenía que andar en el Espíritu, y cuando lo hiciese él me ayudaría a resolver las cosas que para mí eran más difíciles e imposibles, que entonces él me traería estas cosas a mi casa, a mis manos, o él me diría a donde yo iría a recogerlas.
Al principio hice un gran esfuerzo para andar en el Espíritu, pero a medida que la prueba del desierto recrudeció sentí que yo ya no daba más, estaba exhausto. Pensé que ya no me dirigía como antes, que estaba fallando en su llamado, pensé que andar en el Espíritu era un esfuerzo únicamente mío. Pero cuando recibía las cosas tal como me lo dijo, me percaté que lo había obedecido que había andado en el Espíritu porque él había cumplido exactamente todo lo que me había prometido al pie de la letra si yo andaba en el Espíritu. Entonces me pregunté ¿Cómo fue que anduve en el Espíritu? Y lo supe:
La voz del Espíritu es una corazonada, una certeza, una guía que yo había estado siguiendo. No caminaba si no me dirigía primero por aquel sentir, entonces me di cuenta que lo había obedecido y agradado POR EL ESPÍRITU en la manera que él me había pedido, y que había sido más por su obra que por la mía.
Ahora puedo decir que es una realidad, que Dios cumplirá todo lo que nos ha prometido, y hará más, nos llevará a las grosuras y a lo mejor, entre más obedezcamos su voz. Me había acostumbrado tanto a seguir aquella voz interior que pensaba que era yo quién lo hacía todo, pero también recordé como me había dado contra la cara en muchas ocasiones por no seguir la voz del Espíritu Santo en el testimonio en el corazón del que les hablo.
Es tan sencillo como seguir lo que tu corazón te sugiere, es una voz sugerente, allí está la diferencia en detenerte para quedarte donde estás, o salir y para quedarte 2 horas atrapado en el tráfico, en medio un tornado o tormenta repentina corriendo peligros.
Por esto es que para solventar nuestros problemas de núcleo es primordial andar en el Espíritu, es decir, oír su voz hoy, seguir la certeza, la corazonada, la convicción, el testimonio, el sentir interior, es todo lo que Dios nos pide hoy. Si lo hacemos él hará el resto.
El nucleus, es la médula, lo interior, lo seguro, lo firme de una cosa, es la parte principal, fundamental o más importante de algo.
Los cristianos nos equivocamos cuando pensamos que nuestros problemas que más nos afectan, principalmente provienen de afuera. Pensamos que son externos y enfocamos nuestra mirada y escudos a defendernos del mundo, de las fuerzas espirituales negativas, de los malos, réprobos e impíos que nos acechan, y no es que esté mal, pero no vigilamos la parte que más descuidamos:
El núcleo central del que somos piezas importantes: Dios y yo, la familia, la iglesia, la sociedad.
Es pasmoso saber que de ahí provienen la mayoría de nuestros problemas y no de afuera. El núcleo es lo que más ataques sufre, por esto se dice en política que: “el entendimiento sigue constituyendo el núcleo básico de la estrategia política.
Pero ignoramos muchas cosas acerca de nuestro núcleo, y este núcleo que debe estar fuerte, la médula, lo interior que es nuestro, lo que es seguro y debe siempre estar seguro, lo firme, lo principal, fundamental y más importante es:
Dios, Yo y la fe, la familia. Pero el núcleo de la familia es lo que más atacado en el cristiano.
El ataque personal para poner a duda nuestra confianza y la familia, sí, la familia son el núcleo de nuestra fuerza, que Dios ha fundido, y es allí donde se dan la mayoría de problemas de los cristianos de hoy en día. ¿Pero por qué? Porque se van descuidando muchas áreas, se deja de enseñar cómo queremos que las cosas sean para nosotros, porque el egoísmo no permite que haya más libertad en alguna parte del núcleo.
Si como cabezas no enseñamos como queremos que sean los nuestros, más delante seguramente estaremos amargados porque sus malacrianzas nos estarán escupiendo la cara.
El núcleo es al que estratégicamente satanás dirige su ataque. Sabe que, si logra debilitar a uno de sus componentes, en el caso de la familia a uno de los dos componentes más fuertes del núcleo, ya sea al esposo o a la esposa, ya ganó.
Pero si no puede debilitar a ninguno de los dos, lo hará con los hijos, porque como dice un dicho de nuestros pueblos “para que la cuña apriete tiene que ser del mismo palo” por esto el dicho es cierto y el dicho en realidad dice, “No hay peor cuña que la del mismo Palo. Esto significa que para que haya una contra fuerza que verdaderamente ejerza bloqueo, debe hacerse con un material que sea más resistente que el primero.
Pero no solo hablemos del Diablo, sino que Dios mismo durante la prueba nos pone a personas que serán duras con nosotros para moldearnos para nuestro propio bien. De manera que, si en este tiempo tienes a algunas personas que te están haciendo antagónicamente la vida imposible, es porque Dios se está revelando, de cómo es él y su amor.
Esta es la razón por la que Dios permite el mal, para darse a conocer, no podría darse a conocer si no viéramos y viviéramos la diferencia, de manera que cuando estés en el desierto, es cuando más Dios esta, amándote, cubriendo, apapachando, abrazando, él está demostrando su relación de amor y paternidad más que tú, y te sustenta en tus debilidades, porque quiere que lo entiendas y conozcas con más intimidad. Esto es una realidad es ser guiados por el Espíritu.
Quiero definir que ser guiados por el Espíritu es ser controlados por Dios. Cuando seguimos la dirección del Espíritu, se siente como obedecer a la certeza, entonces, aunque voluntariamente estamos siendo guiados y controlados por Dios, estamos controlando todo en la tierra.
Pero no solo esto queda allí, sino que va más allá, porque tenemos una visión panorámica de la escena natural que nos rodea. Como el Espíritu actúa por fe, y la fe es la causa que está por sobre todo lo sobrenatural y natural, entonces afectamos directamente el mundo sobrenatural y natural que nos rodea. Esto sucede cuando se da el efecto de la fe, o certeza en la tierra, literalmente es dominado, controlado, gobernado y limitado por nosotros, el mundo natural de la carne humana, porque “mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo”.
Es como tener un tercer ojo que lo está viendo todo, es como crear un escenario nuevo, y en la realidad lo creamos a nuestro favor, y es por la fe. No que nosotros estemos viendo nada, sino que está operando la inteligencia del Espíritu en nosotros, y al seguirla estamos usando su tecnología a nuestro favor. Realmente podemos sentir anticipadamente las decisiones y movimientos que los demás harán, ya para entonces nos habremos adelantado a sus intenciones.
Pero cuando no andamos en el Espíritu pagamos un alto precio, que puede llegar a ser hasta la muerte. La razón es que nosotros nos equivocamos, pero Dios no se puede equivocar, es imposible que Dios se equivoque, entonces como la fe es de Dios, y Dios no se puede equivocar, cuando actuamos por la fe, es imposible que Dios falle, porque es la manera de agradarlo según hebreos 11:6.
Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.
Así fue como David, venció a Goliat, estaba confiando en que Dios le iba ayudar, literalmente estaba cazando a Goliat y lo sabía, sabía que ya lo tenía, y que Dios haría que todo operara para bien, Auque esto significara la muerte de otro hombre y no la suya, porque es la victoria de los que luchan, trabajan y confían en el verdadero Dios.
Es realmente una gran bendición poder tener esta inteligencia extraterrestre de Dios en nosotros, no hay forma de perder, Dios nunca pierde y no perderemos nunca al seguir la corazonada, la certeza en nuestro corazón. Pasamos por muchos problemas innecesarios por no haber seguido la certeza, pagamos un alto precio, por esto Dios nos mete en pruebas para que cada vez, optemos por la vida, al seguir la certeza que nos da, si estamos dormidos pagaremos las consecuencias, pero si estamos despiertos ganaremos.
Es la lucha de una inteligencia superior que debe ir desarrollándose en nosotros cada vez más y mejor, contra la astucia y sagacidad de la carne. Es la lucha de Dios contra su enemigo la carne, y la carne de pecado podría ganarnos si no contamos con la visión que Dios nos da, en un momento decisivo. Pero la inteligencia de Dios no es sola, va acompañada de valentía, de más astucia, sagacidad, entereza, y más, por esto es superior.
Viendo el vídeo de la muerte de un policía en la balacera de Dallas de este 5 de julio de 2016, me impresionó como este pobre policía desde un principio iba a perder la vida. Primero iba sin ser guiado por el Espíritu a enfrentar a la carne y demonios, también no llevaba a ningún compañero que lo apoyara contra el francotirador que estaba a unos 6, 8 metros de él. No llevaba chaleco contra balas, ni perros para que lo atraparan, o al menos lo distrajeran, no llevaba granadas, ni de ruido, ni fragmentarias, no tenía una buena visibilidad porque se cubrió detrás de una columna de cemento, mientras que él otro tipo detrás de una camioneta SUV, que estaba a la orilla de la calle. El policía rápidamente perdió la visibilidad por los disparos que el francotirador, le hace a su derecha, se mira que el policía se cubre y espera en la derecha, se asusta y ralentiza sus movimientos, en ese momento, el francotirador se le acerca por la izquierda, lo encuentra de espaldas y le dispara, lo mata inmediatamente.
Fue solo un momento, pero dramático, al final este hombre mató a 5 policías, e hirió a 6 más, 3 de los cuales están en estado crítico. Tuvieron que hacer lo que desde un principio debían hacer, mandar un robot con cámaras y explosivos, a acercarse al francotirador, le pusieron una bomba y allí lo mataron y terminó todo.
Yo soy partidario que las cosas se deben hacer con más inteligencia y con menos exposición, 5 familias perdieron a sus padres ese día por no contar con la inteligencia del Espíritu Santo.
Si yo fuera el jefe de policía de ese lugar o de cualquier otro, la primera estrategia sería la oración y el acuerdo de la fe, al menos tendría conmigo no solo a ese robot, sino a un mini tanque. Es un tanque pequeño, en el que solo cabe un hombre, es blindado a prueba de minas, bombas, y tiene un poder de fuego increíble, tan solo mide 80 centímetros de alto por 1 metro de largo, y llega a cualquier lugar. Aparte de Drones artillados, trampas caza bobos, y muchas cosas más.
Es hora de solventar todos nuestros problemas nucleares por el Espíritu. Debemos comenzar por las obras pecaminozas de la carne: SOLVENTEMOS NUESTROS PROBLEMAS NUCLEARES POR EL ESPIRITU. Romanos 8:13 – Traducción en Lenguaje Actual Si ustedes viven de acuerdo a esos deseos, morirán para siempre; pero si por medio del Espíritu Santo ponen fin a esos malos deseos, tendrán vida eterna.
Bendiciones en Cristo Jesús.