«¡LIBERTAD EN CRISTO Y ACTITUDES!»

libertad

Galatas 5:1 ¡Jesucristo nos ha hecho libres! ¡Él nos ha hecho libres de verdad! Así que no abandonen esa libertad, ni vuelvan nunca a ser esclavos de la ley. TLA.

Cuando uno ha sido esclavo de muchas cosas como de: el pecado, le estructura de una religión, el legalismo, las normas coercitivas de la voluntad humana, que nos imponen y que atentan contra nuestra libertad. Cuando fuimos engañados por nuestros padres o autoridades como políticos, presidentes, y que fue en detrimento nuestro, en fin, la opresión del sistema de este mundo, el resultado es un cambio en el comportamiento.
Ocurre en nosotros una desventura que es una situación o suceso que produce gran dolor y sufrimiento. Pero a la vez comienza una rebeldía contra el sistema que crecerá, y un día tratarás de liberarte. Tu buscas una liberación, un libertador humano que te haga sentir libre interiormente de toda esa injusticia que estas sufriendo, pero ciertamente el comportamiento ya ha sido afectado. A esto es lo que se le llama generación X.
Si tu naciste entre 1961 y 1981, eres de la generación X. Esta es desconfiada, inestable, ambivalente, rebelde, por buscar liberarse de lo que le oprime. En muchos países antes de 1975 la tasa de divorcio era casi de 0, pero a partir de ese año, un millón de parejas se divorciaron solo en Estados Unidos, y con el correr de los años se ha ido incrementando más y más.
Lo más hermoso que le puede pasar a un ser humano es sentir que Dios le ama y que está con él de verdad. Jesucristo vino a liberarnos, y su amor se siente en el corazón como una libertad eterna. Eso sientes cuando él ha venido a morar en tu vida. Esto es lo que a mí me sucedió, al sentir la esclavitud aplastante de todo, desde que nací de nuevo, y lo he sentido una y otra vez cada vez que sufro por otro ser humano, o por la ley, o por mentiras o malos tratos recibidos, en fin, por todo lo que trae desventura, Jesús me devuelve la libertad que me ha dado.
Pablo nos hace un llamado, nos dice que Jesucristo nos ha hecho total y verdaderamente libres, de manera que nunca abandonemos la libertad que él nos ha dado, que no volvamos a ser esclavos de la ley.
17Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, hay libertad. 18Pero nosotros todos, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu. 2 Corintios 3:17-18.
En todas las pruebas y dificultades que pases en tu vida de hijo de Dios, el Espíritu Santo estará dándote libertad. Debes disfrutar de esa libertad del Señor, pero no debemos usar esa libertad para hacer lo malo. Sin embargo, como hay tentaciones, como no eres perfecto, en tu vida de libertad, cometerás muchos pecados de comisión y de omisión, pero el Espíritu Santo estará contigo para darte libertad sobre el pecado para pararlo.
El Espíritu te guiará en libertad a más libertad, aún en tu prueba más difícil, que tú puedas pensar que no tienes salida. La vida del Espíritu es un presente continuo de gozo, libertad y vida plena que fluye incansablemente desde el interior.
El Señor te ha hecho libre, porque de otra manera dime si no es verdad a las preguntas que haré. ¿Te sientes más libre que antes de Cristo? ¿Te vas liberando cada vez más? ¿Sientes más que antes, mayor cantidad de amor y alegría por la libertad que Dios te ha dado? ¿Te ha ido dando más añadiduras que te llevan a tener más libertad? ¿Estás siendo consiente y agradecido por el monergismo y sinergismo que Dios está haciendo en tu vida? Y todo esto es por la gracia de Dios en nosotros tal como lo afirma Pablo.
“Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos (los demás apóstoles.) PERO NO YO, SINO LA GRACIA DE DIOS CONMIGO”. 1 Cor. 15:10.
Exhortación a la obediencia
12 Así que, amados míos, tal como siempre habéis obedecido, no sólo en mi presencia, sino ahora mucho más en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor; 13 porque Dios es quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer, para su beneplácito. Flp. 2:12-13.
El peligro de las malas actitudes.
Las malas actitudes son la espinita que no nos deja obedecer a Dios completamente, como deberíamos. Por esto quiero hablar de las malas actitudes como un estorbo. Como una mala actitud te puede robar todo lo que has logrado para con los demás.
El peligro de las malas actitudes y sus consecuencias desastrosas ya en la salvación. ¿Por qué una mala actitud es tan peligrosa? ¿Por qué hacen perder tanto? Vale más tener una buena actitud ante Dios y la vida que malas actitudes. Las malas actitudes afean a la persona, porque ésta, cuando ya estaba a punto de alcanzar algo, la falta de paciencia, la murmuración, el enojo, el berrinche absurdo, te pueden quitar todo lo que te ha costado alcanzar, y si no pasas alcanzar lo que ya estabas a punto de lograr.
Esto parece sencillo, pero es profundo, una buena actitud puede lograr mucho más que una mala actitud. Dios te pasará al siguiente nivel, hasta que seas más como su hijo. Dios prefiere que tengamos una buena actitud ante las adversidades que nos presenta la vida, a que mantengas las malas actitudes, porque a Dios le gusta la humildad. Que nuestra actitud hacia él sea positiva y siempre queriendo agradarlo.
Las Escrituras hablan de nuestra actitud en formas tanto positivas como negativas, y también muestran cuando necesitamos un cambio de actitud, que a menudo se traducirá en un cambio de rumbo (también llamado arrepentimiento).
¿Cuál es tu actitud de hoy frente a la libertad que Dios te ha dado? ¿Eres amargado y llevas la ira, celos o rabia hacia otra persona ya siendo salvo? A veces incluso nosotros llevamos esos sentimientos hacia Dios. Amigos, necesitamos ajustar nuestra actitud hacia Dios (a través de su Espíritu Santo) que está mostrándote donde tienes que cambiar, por esto debemos pedirle que nos haga morir a la carne, para vivir para Dios. Dios te ama tal como eres, pero Él te ama demasiado como para dejarte así.
Como mantener una actitud correcta según la Biblia. Adorar, alabar a Dios por todo.
“¡SIETE VECES AL DÍA TE ALABO…!” (Salmo 119:164)
Cada día debemos pedirle a Dios y decirnos a nosotros mismos: “Hoy haré los ajustes necesarios para mantener una buena actitud”.
(1) Reconoce que tu actitud necesita una adaptación diaria Todo lo que no cuidas, se deteriora. Cuanto mayor sea tu inclinación natural a ser negativo o indeciso, más tendrás que trabajar en ello. Por lo tanto, empieza cada día chequeando tu actitud. Y estate atento durante todo el día a las “señales de alarma” que te avisen si no vas bien.
(2) Pídele ayuda a Dios. Ahora haremos una oración preciosa: “Querido Señor, en mi libertad que me has dado, hoy todavía no he murmurado, ni he perdido los nervios, ni he sido codicioso, gruñón, aborrecible, egoísta o indulgente conmigo mismo. Pero dentro de unos momentos tendré que salir de la cama, fe la casa, de la iglesia, al trabajo etc, y entonces voy a necesitar toda la ayuda que me puedas proporcionar”. La verdad es que voy a necesitar tu ayuda para mantener una buena actitud, así que, ¡te la pido en el nombre de Jesús! Amén y amén.