« ¿CUÁNTO DOMINIO PROPIO NOS HACE FALTA?»

dominio

Hoy celebrando nuestro décimo primer aniversario de ministerio debo decir dos cosas. La primera es darle las gracias a Dios, Eben-Ezer porque al igual que Samuel yo también digo “hasta aquí nos ha ayudado el Señor”. Ebenezer significa “roca o piedra de ayuda”.
Y la segunda es que “en nuestro recorrer, aún nos hace falta mucho por hacer”.
¿Cómo qué?
En este caso quiero hablar de auto disciplinarnos, como punto de partida. ¿No es verdad que los cristianos somos criticados muchas veces por la falta de dominio propio? ¿No es verdad que el cristianismo es uno de los ejércitos que más disciplina enseña en sus iglesias cada domingo? ¿No es verdad que Dios tuvo que pesar con su balanza a muchos reyes, a Israel y a Judá por su falta de dominio propio? ¿Nos suenan las palabras MENE, MENE, TEKEL, UPARSIN? Las escribió un dedo en la pared, para el rey Baltasar de Babilonia, quién hizo un banquete en el cual usó, profanándolos así, los vasos sagrados de oro y plata del Templo de Salomón de Jerusalén, que habían sido llevados como botín por su predecesor, Nabucodonosor II. El significado de las palabras es:
Daniel 5:25-29Nueva Traducción Viviente (NTV) 25 »Este es el mensaje que se escribió: MENE, MENE, TEKEL y PARSIN. 26 Y el significado de las palabras es el siguiente: Mene significa “contado”: Dios ha contado los días de su reinado y le ha puesto fin. 27 Tekel significa “pesado”: usted ha sido pesado en la balanza y no dio la medida. 28 Parsin significa “dividido”: su reino ha sido dividido y dado a los medos y a los persas.
Este rey no tuvo dominio propio, pidió beber vino en las copas del Rey Omnipotente y Soberano Dios, que eran del templo de Salomón en Jerusalén. Tomar en estas copas significa, yo lo abarco y conquisto todo, domino todo, hasta las cosas de Dios, y como quiero y domino más, a la vez quiero poseer eso también, y quiero que todos lo vean. En nuestro caso no revisamos estas cosas para ver si estamos en condenación sino para ver cuánto más nos hace falta para lograr todas las promesas que Dios nos ha dado en la vida en el Espíritu.
8 Por lo tanto, ya no hay condenación para los que pertenecen a Cristo Jesús; 2 y porque ustedes pertenecen a él, el poder del Espíritu que da vida los ha libertado del poder del pecado, que lleva a la muerte. Romanos 8:1-2Nueva Traducción Viviente (NTV)
En toda la biblia se habla de mucha disciplina, fácilmente encontramos versículos que nos exhortan a ponerla en práctica en nuestras vidas. Cuando lees libros de la Biblia, hay cosas que te impactan y quedas pensativo. Leyendo el libro de los Hechos me ocurrió esto mismo, cuando leí que los cristianos los que creemos y tenemos disciplina casi en todo, siempre debemos procurar tener más. Esto intimida a los que no creen. Este versículo lo dice.
Hechos 24:25Reina-Valera 1960 (RVR1960) 25 Pero al disertar Pablo acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero, Félix se espantó, y dijo: Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré.
Para un mejor entendimiento lo volveremos a leer en una versión más sencilla y explicada.
25 Pero Pablo también le habló de que tenía que vivir sin hacer lo malo, que tenía que controlarse para no hacer lo que quisiera, sino solamente lo bueno, y que algún día Dios juzgaría a todos. Entonces Félix se asustó mucho y le dijo: «Vete ya; cuando tenga tiempo volveré a llamarte.» Traducción en lenguaje actual (TLA)
Si bien es cierto todo ejército disciplina, pero también castiga para corregir, solo lo hace cuando es necesario. Me preocupan las personas que solo esperan que los ejércitos, equipos de futbol, basquetbol, siempre triunfen, porque no se dan cuenta que mientras estén seres humanos presenten, siempre habrán algunos que fallan, pero dejaríamos de ser seres humanos si no falláramos.
Ante Hechos 24:25 las preguntas que saltan son:
¿Queremos el éxito en la tierra? ¿Queremos el éxito en el cielo? ¿Pero realmente, estamos abonando en disciplina para lograrlo? ¿Estamos sumando a la disciplina, o seguimos restando creyendo que los tiempos antiguos eran mejores que los presentes, o que antes éramos mejores cristianos de lo que hoy somos? ¿Te rendiste y te retiraste de la iglesia? Pues es hora de volver y para hacerlo debes comenzar a disciplinarte. Creo que cada tiempo que Dios nos da para vivir es como un capítulo que tiene su afán, retos, condiciones y disciplina específicos. Toda nuestra lucha que ya hicimos y que ya logramos nos ha dado un fruto, pero que conforme la prueba recrudece, ya no es suficiente la disciplina que habíamos logrado, tiende a ser insuficiente y a quedase atrás, con los nuevos afanes, retos, condiciones que se nos van presentando. Entonces hay que esforzarse más. Este es el ejemplo que Pablo nos quiso dar cuando habló del atleta.
1 Corintios 9:24-27Nueva Traducción Viviente (NTV) 24 ¿No se dan cuenta de que en una carrera todos corren, pero solo una persona se lleva el premio? ¡Así que corran para ganar! 25 Todos los atletas se entrenan con disciplina. Lo hacen para ganar un premio que se desvanecerá, pero nosotros lo hacemos por un premio eterno. 26 Por eso yo corro cada paso con propósito. No solo doy golpes al aire. 27 Disciplino mi cuerpo como lo hace un atleta, lo entreno para que haga lo que debe hacer. De lo contrario, temo que, después de predicarles a otros, yo mismo quede descalificado.
¡¿No es verdad que el atleta siempre debe esforzarse más?!
¡¿Cuando ya está llegando a la meta, dime si no debe hacer un sobre esfuerzo humano para alcanzarla?!
Pienso que ya no debemos decir, ¡he hecho de todo, qué más puedo hacer!
Ya lo sabemos, auto disciplinarnos más y cada vez más y mejor, para alcanzar las metas.
Tu puedes decir, “¡¿Tengo años de hacer de todo, me he esforzado para llegar a donde estoy y ahora qué más se me exige para mejorar”?! La respuesta es la simple verdad de, intenta de nuevo disciplinar todo aquello que es “nuevo”, en estos “nuevos” retos que estás enfrentando. Quizá nos provoca mucha tristeza en nuestro corazón, que no tenemos pequeñas cosas por las que alegrarnos, pero aquí hay un nivel de sabiduría más profunda. Lo que sucede es que ahora ya no nos alegra cualquier cosita pequeña como antes, sino solo cosas grandes, especialmente cuando son necesidades antiguas y urgentes, estas claman porque no pueden esperar más. Yo me alegraba mucho por ir a la cancha a jugar básquet bol, o futbol, en verdad me alegraba mucho el poder encontrarme con mis amigos y compañeros de deportes, y cosas por el estilo, pero con el tiempo pasaron de largo, ahora me alegra solo las cosas más trascendentales, son por las que lucho y espero lograr y alcanzar.
2 Crónicas 15:07Reina Valera Contemporánea (RVC) 7 Pero si ustedes se esfuerzan, y no pierden el ánimo, todo lo que hagan tendrá su recompensa.»
Es tiempo que nos esforcemos más por todo aquello que nos hemos propuesto lograr. Algunas cosas ya las alcanzamos mientras otras no. Piensa, considera que es lo que te falta y propóntelo. Para lograrlo deberemos ponernos nuevas reglas, para auto disciplinarnos.
Éxodo 21:01 NVI “Estas son las reglas que pondrás delante de ellos.
Creo que el que se burla de los que hemos tomado una dirección antes que buscara las riquezas es un insensato. En una ocasión un hombre se burló de otro, de su pobreza, mientras se jactaba de su riqueza. El hombre pobre humildemente no dijo una palabra. Cuando pasó el tiempo, los dos murieron, el pobre fue llevado al cielo mientras que el rico al infierno. Ya saben, el pobre, tuvo fe y era un hijo de Dios, su recompensa fue el cielo, mientras que el rico, todo lo tuvo acá en la tierra y su destino final fue vergüenza, castigo y tristeza. El que ría al último ríe mejor.
Nunca te burles de las personas que no tienen riquezas por haberse dedicado a buscar su riqueza espiritual. Nunca pienses que ya lo tienes todo, que a eres rico y no te hace falta nada. ¿Estás de acuerdo?
Los cristianos tenemos dificultades pero al final todas estas cosas, son para nuestro bien, las pruebas, adversidades, y más todo, etc., todo es para que Dios se pueda glorificar en nuestras vidas, pero nuestro destino final es el cielo porque le pertenecemos a Jesucristo por fe, por decreto, más que por nuestras “buenas obras”. Nadie alcanza el cielo por ser bueno, sino que por la fe en Jesucristo que le hace hacer lo bueno que Dios quiere que haga. Mientras que desgraciadamente en el infierno hay muchas gentes que eran tan buenas, que no tuvieron la necesidad de arrepentirse y buscar a Jesús como su salvador. Se creyeron perfectas, pero se equivocaron porque era muy pobres para con Dios. Por esto se dice que el infierno está lleno de buenas intenciones. No es suficiente tener la intención de ser bueno ni de buscar a Dios, en la práctica hay que hacerlo y sujetarnos a Dios.
2 Corintios 4:17Nueva Traducción Viviente (NTV) 17 Pues nuestras dificultades actuales son pequeñas y no durarán mucho tiempo. Sin embargo, ¡nos producen una gloria que durará para siempre y que es de mucho más peso que las dificultades!
Tenemos que disciplinarnos para dejar de hacer lo malo que podríamos estar haciendo. Debemos de disciplinarnos para controlar todo nuestro cuerpo, comenzando por la lengua. Debemos disciplinarnos para alcanzar el éxito en la tierra.
Debemos ser humildes porque hay un juicio que vendrá, porque Dios juzgará a todos, y pagará a cada uno según lo que haya hecho. Si hizo el bien, si creyó en Jesús pues seguramente hizo el bien, si nació de nuevo, si obedeció, pesará y Dios pagará justamente. Pero al que toda la vida únicamente hizo lo malo, si no tuvo dominio propio, sino creyó en Jesús, si no se arrepintió, si no sembró para con Dios, él también pagará justamente.
Dios le dijo a Job, “puedes tú detenerte cuando tienes ira como yo lo hago”
Dios tiene dominio propio y es su fruto del espíritu. Debemos pedirlo, debemos buscarlo. Esto es lo que haremos, es lo que nos hace falta para alcanzar la meta y no ser descalificados. Ya casi lo logramos. Ánimo Dios nos ayudará.
Vamos a orar.
Buen Dios, lo que me encanta de ti, es que tú estás con nosotros en todo momento, en las buenas y en las malas porque te pertenecemos Señor. Eres como una especie de buena niñera que no se le despega de su bebé por ningún motivo. Tú siempre nos cuidas, sustentas, todo el tiempo estás a nuestro lado para ayudarnos a superar las pruebas. Gracias por tu fidelidad, por tu gran amor, te pedimos que nos des dominio propio de ahora en adelante para terminar de alcanzar lo que tenemos que alcanzar. Padre en el nombre de Jesús, te lo hemos pedido. Amén y amén.