« ¿A DONDE NOS LLEVAN LAS TORMENTAS DE DIOS?»

fred tormentas

Hechos 27: 13-15. Cuando un viento suave comenzó a soplar desde el sur, los marineros pensaron que podrían llegar a salvo. Entonces levaron anclas y navegaron cerca de la costa de Creta; 14 pero el clima cambió abruptamente, y un viento huracanado (llamado «Nororiente») sopló sobre la isla y nos empujó a mar abierto. 15 Los marineros no pudieron girar el barco para hacerle frente al viento, así que se dieron por vencidos y se dejaron llevar por la tormenta. (NTV)

Con la vida del Apóstol Pablo, nos podemos comparar, porque el obrar que Dios tuvo con él, es similar al de cada uno de nosotros, a los que al principio nos fue dada una encomienda de parte del Señor, y para él Señor, que resultará en muchas tormentas, tempestades y vendavales. Aunque debo aclarar que las tormentas de unos no son las de otros, porque como en el cuento de los tres cochinitos, para unos, una tempestad pequeña puede estar azotando grandemente su casita de paja, de madera, o de ladrillo, depende del escudo de la fe que Dios haya dado a cada quién. Pero ya sabemos en la actualidad que un huracán categoría 5 con vientos huracanados de más de 250 kilómetros por hora, puede derribar edificios muy bien construidos con tecnologías modernas. Y en efecto eso es lo que mide la escala basada en la velocidad del viento, que describe los posibles daños en edificios. En nuestro caso, las tormentas de dios nos golpean para cambiarnos internamente para transformarnos antes del éxito. Así que no debemos pensar que lo que a uno les pasa, no es nada en comparación a lo que a nosotros nos pasa. A cada quién Dios le pone la prueba que él sabe que va a poder sobrellevar. Jamás Dios nos pondrá una prueba que no podamos sobrellevar.

Ustedes no han pasado por ninguna prueba que no sea humanamente soportable. Y pueden ustedes confiar en Dios, que no los dejará sufrir pruebas más duras de lo que pueden soportar. Por el contrario, cuando llegue la prueba, Dios les dará también la manera de salir de ella, para que puedan soportarla. 1 CORINTIOS 10:13 DHH
« ¡PARA SABER A DONDE LLEVARÍAN A PABLO LAS TEMPESTADES DE DIOS, HAY QUE IR AL PRINCIPIO!»
Debía comenzar a cumplir la gran comisión “hasta los confines de la tierra” que a continuación revisaremos en las santas palabras de Jesús, cuando los apóstoles le hicieron una pregunta momentos antes de la ascensión de Jesús, que no era para ese tiempo ser contestada.
Hechos 1:6Nueva Traducción Viviente (NTV)
6 Así que mientras los apóstoles estaban con Jesús, le preguntaron con insistencia: —Señor, ¿ha llegado ya el tiempo de que liberes a Israel y restaures nuestro reino? 7Y El les dijo: No os corresponde a vosotros saber los tiempos ni las épocas que el Padre ha fijado con su propia autoridad; 8pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra. 9Después de haber dicho estas cosas, fue elevado mientras ellos miraban, y una nube le recibió y le ocultó de sus ojos.… Hechos 1:7-9. La Biblia de las Américas
Pero San Lucas no sabía de ninguno de los doce apóstoles que había llegado hasta Roma. Pedro, nunca sale más allá de Judea y Samaria. Juan, compañero de Pedro, tampoco viaja más que hasta Samaria. Santiago el Mayor es asesinado temprano. Santiago el Menor no se mueve de Jerusalén. Matías, elegido en lugar de Judas, desaparece inmediatamente después de su elección. De los demás apóstoles no hay ni noticias.
¿Cómo mostrar que la profecía de Cristo se cumple y que la Iglesia llega “hasta los confines de la tierra”? Pues la misión recae sobre Pablo y como para San Lucas Pablo no era un verdadero apóstol, porque para él, “apóstol” era el que había conocido personalmente a Jesús, y había recibido de él la misión de anunciar el evangelio (Hch 1,21-26), cosa que no había sucedido con Pablo. Entonces para explicar qué Pablo es el que cumple la misión de llegar a los confines de la tierra, encargada en realidad a los apóstoles, Lucas con habilidad extraordinaria, lo muestra recibiendo del propio Jesús este encargo en el camino de Damasco que debía ir lejos por su Dios quien fue que se le apareció. Y lo repite tres veces a lo largo del libro, mientras va camino a Roma, como para que no queden dudas. Comienza en el primer relato dice “una luz del cielo” (9,3). El segundo, “una gran luz” (22,6). Y el tercero, “una luz más luminosa que el sol” (26,13).
Y en efecto cuando Jesús se le aparece le dice a Pablo, lo que desde principio él ya ha decretado, que lo librará de los judíos y de los gentiles, siendo su instrumento tendrá que llevar su santo nombre en servicio, para abrir los ojos de los que están en oscuridad y tendría que dar testimonio en donde el Señor lo llevara inclusive hasta Roma. Además sufriría por el Señor. Revisemos bien y detenidamente la misión que fue dada al Apóstol desde el principio, según las palabras de San Lucas en la inspiración del Espíritu Santo.
“Te libraré del pueblo judío y de los gentiles”… HECHOS 26:17 …a los cuales yo te envío, 18para que abras sus ojos a fin de que se vuelvan de la oscuridad a la luz, y del dominio de Satanás a Dios, para que reciban, por la fe en mí, el perdón de pecados y herencia entre los que han sido santificados. Hechos 26:18
Jesús le dijo a Ananías que ha escogido a Pablo: “para que me sirva”. Pero el Señor le dijo: Ve, porque él me es un instrumento escogido, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, de los reyes y de los hijos de Israel; HECHOS 9:15 LBLA. Esa noche el Señor se le apareció a Pablo y le dijo: «Ten ánimo, Pablo. Así como has sido mi testigo aquí en Jerusalén, también debes predicar la Buena Noticia en Roma». HECHOS 23:11 NTV
Ananías le dijo a Pablo el mensaje de Jesucristo. …14Y él dijo: “El Dios de nuestros padres te ha designado para que conozcas su voluntad, y para que veas al Justo y oigas palabra de su boca. 15“Porque testigo suyo serás a todos los hombres de lo que has visto y oído. 16“Y ahora, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados invocando su nombre.… Hechos 22:14-16.
Y allí comienzan las tempestades que llevarán a Pablo a la meta que Dios le había puesto, anunciar su nombre, convertir a muchos en el camino hasta llegar a Roma. Y efectivamente las cosas comenzaron a suceder y Jesús lo cuidó usando a personas y circunstancias. Primero lo quisieron matar los Judíos y fue librado por los romanos, luego 40 hombres juraron bajo maldición, no comer hasta matarle, pero su sobrino, el hijo de su hermana escuchó el plan y fue a la cárcel a contárselo a su tío Pablo y se enteró el tribuno u oficial principal que lo cuidaba, quien lo envía al gobernador Félix, este lo cuida enviándolo a otro lugar.
Porcio Festo sucesor del gobernador Félix deja 2 años preso a Pablo para congraciarse con los judíos. También el Rey Agripa y su esposa judía Drucila escucha a Pablo, hasta que él para librarse de una muerte injusta de los judíos, en ese momento Frente a Agripa vuelve a pedir por segunda vez ser juzgado por el Cesar, diciendo “Al Cesar apelo”. Agripa le dice a Félix, que Pablo no ha hecho nada digno de ser castigado ni de muerte, que hubiese quedado libre si no hubiera apelado a Augusto.
Pablo es enviado hasta roma por barco. Ya había habido alborotos en su vida, pero faltaba lo peor, en una especie de: tempestad, vientos huracanados o fuertes vientos, tormentas, viento en contra, clima peligroso, es llevado a otro sufrimiento aún más difícil y casi martirio. Leímos acerca de los marineros de aquel barco en que llevaban prisionero a Pablo que el viento es tan fuerte que “se dejaron llevar por la tormenta”. Pablo había advertido a los oficiales Romanos que no zarparan, pero en el puerto donde estaban ocurría algo, el viento que soplaba del norte podría hundir la nave en el puerto, mientras que al lugar donde se dirigían, la ubicación geográfica de ese puerto más segura porque protegía de ese viento a los barcos, estos estaban bien resguardados en ese lugar. Esta es la razón por la que los oficiales romanos no escuchan a Pablo y deciden irse.
18 El próximo día, como la fuerza del vendaval seguía azotando el barco, la tripulación comenzó a echar la carga por la borda. 19 Luego, al día siguiente, hasta arrojaron al agua parte del equipo del barco. 20 La gran tempestad rugió durante muchos días, ocultó el sol y las estrellas, hasta que al final se perdió toda esperanza. Hechos 27:18-20. NTV
Me llama poderosamente la atención que al final perdieron toda esperanza. ¿Quiénes? Bueno creo que al ver, y padecer por la enorme tormenta todos perdieron la esperanza que iban a vivir.
« ¡DESDE LAS TEMPESTADES DIOS HACE COSAS GRANDES!»
A veces podría ocurrirnos que con la prueba, los vientos huracanados azotan tanto nuestro barco que comenzamos a hacer cosas como echar la carga por la borda y perdemos la esperanza. Las cosas valiosas las tiramos porque pensamos que pereceremos, pero no se queda allí, no solo lanzamos la mercancía sino también el equipo del barco, que al rugir durante muchos días la tempestad, sin ver el sol y las estrellas, comienzas a pensar que no lo vas a lograr. Le preguntas a Dios, Señor que estás haciendo que no veo un claro, no miro la luz al final del túnel, no sé por dónde voy, quizá no la voy a hacer, quizá no lo lograré. Pasan los días y cada vez la tormenta te golpea, te azota, te cansa y te trae pérdidas no solo de dinero sino de muchas otras cosas, como principios, buenas costumbres.
Pero debes recordar que Dios envía la tormenta no para hacerte daño, sino para llevar más allá las cosas, que sean sobrenaturales, para que creamos y otros también puedan creer al ver que estamos intactos, sanos y salvos. Recuerda que es necesaria la tempestad de Dios, para que des testimonio de su nombre, para que confías en él, en su poder, y no en tu vista ni fuerzas, para que lleves el evangelio más allá, para que abras los ojos de los que están en sombra de muerte, y para llevarte a los confines de la tierra. Por esto las tormentas que hoy pasa son los trampolines del mañana.
La tormenta va a pasar, ¿Cuándo hacemos la pregunta? ¿Hacia a donde nos llevan las tempestades de Dios? Debemos recordar profundamente, que fue lo que Dios nos dijo al principio, hacia a donde nos llevaría, y allí tenemos un gran consuelo para no ver la tempestad sino la meta.
Recordemos el día del evento de la conversión de Pablo, Jesús se le apareció y le dijo hacia donde lo llevaría. ¿Qué le dijo Jesús a Pablo? Ah, bien contestado, y ahora ¿Qué te dijo Jesús a ti?
Cuando estés sufriendo por la tormenta y que hasta te dejes llevar por el viento como lo hicieron los marineros, recuerda que esa tormenta es para llevarte lejos, por tanto no te quejes, sino pídele a Dios un corazón agradecido. Un día la tormenta va a pasar, vendrá la calma y las tormentas te habrán llevado a las alturas de Dios, lejos a los confines de la tierra, a donde no pensabas nunca que ibas a ir.
Probablemente nunca has tenido un dialogo de aparición como el que le sucedió a Pablo el día de su conversión, y como el que aparece en la Biblia en repetidas ocasiones. El “diálogo de aparición” consta normalmente de cuatro elementos: a) La doble mención del nombre de la persona (¡Saúl, Saúl!); b) una breve pregunta del personaje (¿Quién eres, Señor?); c) la auto presentación del Señor (Yo soy Jesús, a quien tú persigues); y d) un encargo (Levántate y vete).
Este mismo “diálogo” lo tenemos, por ejemplo, cuando el ángel le encarga a Jacob regresar a su patria (Gen 31,11-13); cuando Dios autoriza a Jacob a bajar a Egipto (Gen 46,2-3); en la vocación de Moisés (Ex 3,2-10); en el sacrificio de Isaac (Gen 22,1-2); en la vocación de Samuel (1 Sm 3,4-14).
Aunque no te haya pasado esto mismo a ti, estoy seguro que Dios te ha dicho lo que él quiere y hará contigo. Te lo ha dicho de alguna manera, así es que ten ánimo, mucho camino te espera, es necesario que le sirvas al Señor, en tu vida, son necesarias las tormentas de Dios, las que él utiliza para llevarte lejos. Pablo tuvo 14 en alta mar sin comer, su naufragio fue para bien, llegó a la isla de Malta donde le mordió la mano una víbora venenosa y no le ocurrió nada, al contrario fue a orar por los enfermos y los sanó, de manera que los lugareños penaron que era un dios. Los guardias romanos lo respetaron porque se había cumplido todo cuanto él les había dicho, sólo el barco y su carga se perderá, ninguno de los tripulantes pereció.
Hechos 27Reina-Valera 1960 (RVR1960)
37 Y éramos todas las personas en la nave doscientas setenta y seis. Hechos 28Reina-Valera 1960 (RVR1960)
14…y luego fuimos a Roma, 15 de donde, oyendo de nosotros los hermanos, salieron a recibirnos hasta el Foro de Apio y las Tres Tabernas; y al verlos, Pablo dio gracias a Dios y cobró aliento. 16 Cuando llegamos a Roma, el centurión entregó los presos al prefecto militar, pero a Pablo se le permitió vivir aparte, con un soldado que le custodiase.
Pablo predicaba en Roma. 30 Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, 31 predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.
Pablo al igual que Jesús aplastó las opiniones de los orgullosos, lo hizo de manera vehemente. ¿Porqué? Porque les buscaba el bien, aunque ellos dijeron que era desamor, porque quisieron confundir el buen mensaje por su mala naturaleza. Jesús amó a los fariseos al decirles la verdad de su destino final, al igual que un médico debe decirle a su paciente que tiene cáncer y que si no inicia el tratamiento de inmediato, morirá. Aunque te acusen sigue comunicando la verdad del mensaje del reino de Dios en las buenas nuevas de Jesucristo, no importan las tormentas, Dios te llevará lejos, a los confines de la tierra.
Ten animo así como Pablo lo recobró, porque las tormentas, ciertamente te harán sentir por un tiempo mal, pero después vendrá lo mejor. Sólo confía el Cristo. ¿Lo crees?
Vamos a orar.
Gracias Padre celestial, Dios bueno y misericordioso, porque me haces saber para qué son las tormentas en mi vida. Yo desconocía tu propósito, pero como tú eres Dios, obras haciendo una cadena de eventos, cambiando las circunstancias, metiéndome en condiciones adversas y situaciones con dilema, para que junto con el tiempo producir un resultado que antes ya habías decretado. También para que confíe cada vez más y mejor en ti, y para darme lecciones espirituales.
Así gobiernas en la tierra porque tú eres el soberano que manda en ésta tierra y no los hombres ni las fuerzas espirituales malignas, ni la naturaleza, que solo son instrumentos en tus manos para llevar a cabo todo cuanto te has propuesto. Pero algo debo recatar cada vez que la tormenta me golpee, y es que no solo estas en control de todas las cosas, sino que me vas llevando lejos, hacia donde tú quieres llevarme y tú no me dejarás. No dejaste a Job sólo en su tormenta, y no dejaste a tus discípulos solos en la barca a merced de la tormenta, sino que calmaste la y les renovaste su fe.
En mis tormentas no deberé temer, porque tú eres Dios, a ti te obedece siempre la naturaleza, de manera que no solo deberé pedirte que me auxilies sino también deberé mostrar mi gratitud diciéndote: Gracias Dios porque me estás promoviendo, estás dirigiendo mi barco exactamente al rumbo que me quieres llevar. Gracias, tu diriges mi barco, mis velas, el viento y las tormentas en mi vida. Gracias en el nombre de Jesús, porque después sabré que todo fue para mi bien, cobraré ánimo y me alegraré de hacer tu santa voluntad y me habrás llevado lejos, a tus alturas, a los confines de la tierra, y seré tu instrumento de amor. Así será en el nombre de Jesús. Amén y Amén.