« ¡Mi incredulidad! ¿Mi peor enemigo para vencer?»

 

Hebreos 3:12-13. RVR1960. 12 Tened cuidado, hermanos, no sea que en alguno de vosotros haya un corazón malo de incredulidad, para apartarse del Dios vivo. 13 Antes exhortaos los unos a los otros cada día, mientras todavía se dice: Hoy; no sea que alguno de vosotros sea endurecido por el engaño del pecado.
NTV. 12Por lo tanto, amados hermanos, ¡cuidado! Asegúrense de que ninguno de ustedes tenga un corazón maligno e incrédulo que los aleje del Dios vivo. 13Adviértanse unos a otros todos los días mientras dure ese «hoy», para que ninguno sea engañado por el pecado y se endurezca contra Dios.
TLA 12¡Cuidado, hermanos! No piensen en lo malo, ni dejen de confiar en el Dios que vive para siempre, para que no se aparten de él. 13Al contrario, mientras aún queda tiempo, cada uno debe animar al otro a seguir confiando. Así nadie dejará de obedecer a Dios, ni pensará que, si peca, hace el bien.
Causas de incredulidades.
Ya leímos que la causa de la incredulidad es el pecado. Nuestro propio pecado, estar bajo la cobertura de personas que tienen una vida de pecado y no de fe. Le sigue el estar con pensamientos malos contra Dios, como lo hizo el pueblo de Israel y su falta de temor de Dios, en el desierto.
Ahora al pecado y a la incredulidad le pondremos contexto. Diría que la segunda causa de falta de fe, son las infidelidades que sufrimos.
Hay obstáculos de obstáculos, algunos tienen raíces muy profundas por acontecimientos de infidelidades que vivimos en la infancia, tales como los haber sido constantemente defraudados por nuestras autoridades. Es decir por nuestros padres, maestros o personas de confianza. Por el abandono de la persona que representaba a Dios en nuestro hogar. Tal vez fuimos traicionados desde niños por aquella figura de autoridad en la que confiábamos, de la que pudimos haber recibido abuso psicológico, emocional y hasta sexual. Como consecuencia, cual fuere nuestro caso, y hablando en general, nos cuesta confiar en algunas figuras de autoridad, porque nuestro cerebro nos dice que las personas: ¡No son confiables! Pero la desdicha para nosotros es que se nos ha endurecido el corazón por la coraza de auto defensa que pusimos frente a todo esto. El triste resultado para nosotros: incredulidad. Pero lo más desolador es que ya siendo cristianos como resultado es que no confiamos en Dios porque no lo conocemos bien y creemos que será uno más de los que no le importa si nos defrauda o no.
Tercera causa de incredulidad: Una infancia de escasez.
Esto no es de sorprenderse, porque cuando las personas no conocen la abundancia sino, únicamente la escasez, esto también será una causa desgraciada, terrible y desastrosa que va en contra de nosotros y nuestra carne producirá incredulidad. Cuando una persona vive desde pequeña, privada de cosas básicas y necesarias, cuando crezca no va a creer que hay algo más, y que pueda tener una prosperidad inimaginable, ni aceptará que otros puedan tener una vida de abundancia; ante la impotencia su carne producirá odio de clases.
Es como la comparación de los indios, cuando vinieron los colonizadores a cualquier parte de América, se sorprendieron cuando vieron por primera vez algunas cosas o inventos, que ayudan a tener una vida más tranquila y menos agitada. Nunca había visto esas cosas, se sorprendieron que hubiese otro estilo de vida al que ellos no conocían, y aunque pudieron haber recibido algunos de sus beneficios y obtenidos objetos como espejos, no se adaptaban a la nueva civilización. Por esto mismo, he visto que hay personas cristianas que no le creen a Dios y su nueva vida que les ha dado. Les cuesta adaptarse a todo los beneficios que Dios ofrece, por más que se les diga, en su cerebro no cabe de ninguna manera que Dios los pueda poner en una mejor situación o condición diferente a la que están. Les he predicado y no pueden creer, ni salir de su condición de escasez mental y material, por su incredulidad.
Creen que si hacen alguna estrategia de mercadeo para sus negocios que los pueda promocionar y mejorar, será injusta, los hará quebrar si aumentan los precios, aunque ellos den más servicios y reciban más dinero por dicha promoción. Dicen: si subimos los precios, vamos a quebrar, y el Señor no quiere eso para nosotros. Conozco a unas personas que tienen un negocio muy estable, pero piensan de esa manera, y dicen que solo les da para ir pasándola. Pero esa tonada tengo 25 años de venir escuchándola. Lo cierto es que cuando pensamos de ésta manera no pasamos de maceta, más si creemos pasamos. Pero otros al igual que Israel en el desierto; por su incredulidad nunca pasaron al otro lado, ni entraron el el reposo de Dios. La razón es la incredulidad por estar acostumbrados desde la infancia a vivir en escasez.
Otra situación es venir de la esclavitud.
Israel no podía creerle a Dios porque toda su vida habían sido esclavos de los egipcios. No habían conocido la vida de libertad, y temían lo que pudiera venir, no confiaban en Dios, iban por el desierto quejándose y murmurando, que morirían en el desierto, que mejor se hubiesen quedado en Egipto. Ellos se quejaron y se quejaron, murmuraron todo el tiempo. Veamos algunos versículos.
Éxodo 16:2-4 Y los hijos de Israel les decían: Ojalá hubiéramos muerto a manos del SEÑOR en la tierra de Egipto cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis traído a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud. 4Entonces el SEÑOR dijo a Moisés: He aquí, haré llover pan del cielo para vosotros; y el pueblo saldrá y recogerá diariamente la porción de cada día, para ponerlos a prueba si andan o no en mi ley.…
Entonces después de esta queja Dios les da el maná. Pero al poco tiempo ellos vuelven a ofender a Dios por su incredulidad y el pueblo se queja contra el SEÑOR. Veamos algunos versículos, pero comparemos nuestras palabras con las que ellos dijeron para ver si nosotros tenemos este mismo pecado de incredulidad.
Números 11:4-6 …4Y el populacho que estaba entre ellos tenía un deseo insaciable; y también los hijos de Israel volvieron a llorar, y dijeron: ¿Quién nos dará carne para comer? 5Nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egipto, de los pepinos, de los melones, los puerros, las cebollas y los ajos; 6pero ahora no tenemos apetito. Nada hay para nuestros ojos excepto este maná.…
¿Porque no entendían que lo del desierto solo les tomaría un tiempo, unos días? Debes entender que tu desierto no durará para toda la vida, sino que terminará, vendrá el tiempo donde estarás en otra condición. Pero ellos por su incredulidad pensaban mal de Dios.
Números 14:3
¿Y por qué nos trae el SEÑOR a esta tierra para caer a espada? Nuestras mujeres y nuestros hijos vendrán a ser presa. ¿No sería mejor que nos volviéramos a Egipto?
No confiaban en Dios, no le conocían, aunque habían visto sus milagros, su gran despliegue de poder, ellos por su pecado no podían creer, necesitaban ver más y más, y que Dios fuese más paciente como lo es en Cristo ahora con nosotros, pero ahí no había tiempo, Dios debía continuar con su plan y pondría fin a su rebeldía. Bueno llegaron hasta el punto de querer matar a Moisés.
Números 16:13
¿No es suficiente que nos hayas sacado de una tierra que mana leche y miel para que muramos en el desierto, sino que también quieras enseñorearte sobre nosotros?
Números 20:3
El pueblo contendió con Moisés y le habló, diciendo: ¡Ojalá hubiéramos perecido cuando nuestros hermanos murieron delante del SEÑOR!
Dios es todo poder, y puede hacer cuanta grandeza se le plazca, sin embargo el rey David dice que no creyeron que Dios podía prepararles banquete en el desierto.
Salmos 78:19
Hablaron contra Dios, y dijeron: ¿Podrá Dios preparar mesa en el desierto?
Debes de Creer que Dios puede prepararte una mesa con un continuo banquete en el desierto. Luego el rey David dice que ellos en el desierto comieron pan de ángeles hasta quedar saciados, pero aun así no le creyeron al Dios que puede dar vida a los muertos.
Salmos 78:25
Pan de ángeles comió el hombre; Dios les mandó comida hasta saciarlos.
Querían regresar a Egipto.
Jeremías 42:14
diciendo: `No, sino que iremos a la tierra de Egipto, donde no veremos guerra, ni oiremos el sonido de la trompeta, ni tendremos hambre de pan, y allí nos quedaremos’;
Hasta que Dios se hartó de ellos, y les cumplió su deseo, los castigo y los incrédulos murieron en el desierto.
El reposo del pueblo de Dios Hebreos 3:7-11.
7 Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz,
8 No endurezcáis vuestros corazones, Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto,
9 Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, Y vieron mis obras cuarenta años.
10 A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, Y dije: Siempre andan vagando en su corazón, Y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo.
¿Cómo contrarrestaremos nuestra incredulidad? Sembrándonos la palabra de Dios en nuestro corazón. Entendiendo el carácter de Dios, quién es y cómo es Dios.
En ésta oportunidad para poder extirpar la incredulidad de nuestros corazones nos vamos a sembrar el atributo de la fidelidad de Dios. Como resultado veremos que lo que no podemos creer por no entender a Dios y su fidelidad, lo podremos creer si lo entendemos, porque en realidad ya no depende de nosotros sino de Dios y su fidelidad. Entonces hacemos nuestras peticiones creyendo a un Dios fiel, que ahora conocemos, que escucha. Es que por quién él es, así que por su fidelidad nos oirá y dará aquellas cosas que antes no pudimos obtener sin fe. Por esto es necesario leer siguientes versículos para que a la luz del Espíritu Santo en nuestros corazones, nos ilumine y veamos quien es Dios, así podamos ver que es totalmente confiable, y que podamos confiar en él. Por las escrituras podemos ver que Dios es fiel y que Su Palabra es verdadera. Hebreos 6:18 dice que Dios no puede mentir, ni tampoco puede romper una promesa incondicional que dice que cumplirá. Cada pacto que hace es mantenido. Cada promesa o profecía se ha cumplido o se cumplirá.
Deuteronomio 7:9 dice “Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones.”
Sigamos viendo que más dice la Biblia que Dios ha hecho y hará en su fidelidad.
Dios envió a Su Hijo, (Mateo 1:21-22) por medio de Él tenemos vida eterna – Juan 3:16
Cristo murió para pagar por nuestros pecados – 1ra de Tesalonicenses 5:9-10
Dios promete quitar nuestros pecados – Romanos 11:25-27
Dios ordenó a Jesús, el autor de la salvación eterna, por ser obediente – Hebreos 5:5-10
Dios echará nuestro pecado en las profundidades del mar (para nunca más recordarlo) – Miqueas 7:18-19
Dios es tan fiel que cualquiera que le busca lo puede encontrar, cualquiera que le pida la salvación, Dios se la va a dar. Y todo es por medio de la fe. La fe es un regalo, pero inclusive un regalo debe ser abierto para poder disfrutarlo. A medida que ponemos en práctica nuestra fe, comenzamos a darnos cuenta cada vez más de la fidelidad de Dios para con nosotros.
Continuemos conociendo como es Dios, para quitar lo defraudado que nos han hecho sentir en esta vida, y que nos ha traído incredulidad.
Primera de Corintios 1:9 – “Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.”
Primera de Corintios 10:13 – “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana. Pero fiel es Dios que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir. Sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.”
Segunda de Tesalonicenses 3:3 – “Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal.”
Debemos estar seguiros que si le pedimos perdón a Dios por algún pecado que hayamos cometido, el que es fiel y justo nos perdonará. Si oramos por lo mismo es que no hemos creído que Dios ya nos a perdonado. En Primera de Juan 1:9 se nos dice: “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.” Con total certeza, podemos tener la confianza de que Dios nos perdonará. Sin la capacidad para hacerlo, no sería Dios. Él es el único Dios verdadero (Juan 17:3) y los dioses de ninguna otra religión prometen esto. Ya que Él ha hecho esta promesa, y sabemos que no puede romper Su palabra, sabemos que esto iría en contra de Su naturaleza y que Él no puede mentir (Números 23:19). Nuestro Dios es un Dios fiel, y no existe ningún otro que puede hacer todo lo que Él puede hacer y ha hecho.
Ahora voy a ir al meollo del asunto, a donde quería llegar,
Si comprendes que Dios es fiel, le pides las cosas sabiendo que él es fiel, y que su fidelidad es para siempre, entonces ya puedes creer, y obtendrás paz, sabiendo que lo que pediste ya está en puesto en su fidelidad y te dará en su tiempo lo que le has pedido. Él lo hará. Entonces descansas porque la carga ya se la has pasado a él, ya no la tienes tú, sino que entras en su reposo y ahora esperas su respuesta sabiendo que vendrá, teniendo la convicción que esperas lo que no ves pero que por fe lo has pedido. Esto activa el poder de Dios. Porque sin fe es imposible agradar a Dios y des necesario que el que se le acerque, crea que le hay y es galardonador de los que le buscan. Dios jamás dirá lo que dijo a Israel Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo, donde todos los mayores de 21 anios murieron en el desierto por su incredulidad. En cambio de nosotros se dirá: entrarán en mi reposo.
Filipenses 4:6-7Reina-Valera 1960 (RVR1960)
6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Vamos a orar y a pedirle a Dios por aquellas cosas que hasta ahora eran para nosotros difíciles e imposibles, y que por tanto ante la frustración actuábamos con ira, enojo, maledicencia, quejas y malos pensamientos que es pecado.
Has tus peticiones. Y AHORA SOLO CREE QUE EN SU FIDELIDAD LO HARÁ.
YA ESTA HECHO.
BENDICIONES EN CRISTO JESUS.
A La Oración Responsorial Contestaremos:
Señor desde ya creo en tu fidelidad, me despojo de mis cargas, y confío que por tu gran Fidelidad ya lo hiciste.
#1 Orador: Señor Fiel y santo para siempre, te entrego mis incredulidades, apártalas de mí, quiero ver tu gloria.
Todos: Señor desde ya creo en tu fidelidad, me despojo de mis cargas, y confío que por tu gran Fidelidad ya lo hiciste.
#2 Orador: Señor mío y Dios mío, conforme a tu fidelidad me afliges en el desierto, has que yo no te defraude.
Todos: Señor desde ya creo en tu fidelidad, me despojo de mis cargas, y confío que por tu gran Fidelidad ya lo hiciste.
#3 Orador: Señor ayúdame a pasar el desierto de la prueba en el que me has metido, dame fe, consuélame tú.
Todos: Señor desde ya creo en tu fidelidad, me despojo de mis cargas, y confío que por tu gran Fidelidad ya lo hiciste.
#4 Orador. Señor, te pido por aquellos problemas que me sobrepasan, para mí son difíciles e imposibles si no tengo fe.
Todos: Señor desde ya creo en tu fidelidad, me despojo de mis cargas, y confío que por tu gran Fidelidad ya lo hiciste.
#5 Orador Señor quiero creer como en verdad quieres que crea, en quien eres tú, y que por tu fidelidad triunfaré.
Todos: Señor desde ya creo en tu fidelidad, me despojo de mis cargas, y confío que por tu gran Fidelidad ya lo hiciste.
#6 Orador: Dios aunque el hombre me haya defraudado, tu fidelidad hará que las cosas sean para mi bendición y bien
Todos: Señor desde ya creo en tu fidelidad, me despojo de mis cargas, y confío que por tu gran Fidelidad ya lo hiciste.
#7 Orador Al no conocerte bien, mi incredulidad me abruma y no puedo resolver mis problemas, ayúdame a verte A TI UN DIOS GRANDE Y MIS PROBLEMAS MUY CHICOS.
Todos: Señor desde ya creo en tu fidelidad, me despojo de mis cargas, y confío que por tu gran Fidelidad ya lo hiciste.