«Que tanto razonamos al aplicar “nuestra justicia”?»

 

Texto: Jeremías 33:16Nueva Traducción Viviente (NTV)
16 En ese día Judá será salvo,
y Jerusalén vivirá segura.
Y este será su nombre:
“El Señor es nuestra justicia”
INTRODUCCIÓN.
La justicia es un atributo que pertenece a Dios y que le permite ordenar las cosas de acuerdo a merecimientos. La justicia divina, por lo tanto, está vinculada a las disposiciones de la divinidad para recompensar o castigar a cada persona. La justicia de Dios mantiene lo que es coherente con su propio carácter, y que necesariamente juzga lo que está opuesto a el: esto es el pecado.
12 He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. Apocalipsis 22:12Reina-Valera 1960 (RVR1960)
DESARROLLO.
I. ¡Dios es moralmente perfecto!
Cuando hablamos de justicia hablamos de moral.
La palabra moral es una palabra de origen latino, que proviene del término moris (“costumbre”). Se trata de un conjunto de creencias, costumbres, valores y normas de una persona o de un grupo social, que funciona como una guía para obrar. Es decir, la moral orienta acerca de que acciones son correctas, (buenas) y cuales son incorrectas, (malas). A las acciones, conductas, decisiones y valores se definen como el bien o el mal.
Sin embargo las creencias, costumbres, valores, normas, acciones, conductas, decisiones, proceder o rectitud de Dios solo son hacia el bien, por tanto Dios es un ser moralmente perfecto, es moral por excelencia, ya que en él no hay maldad. El origen de la justicia es la Trinidad, o Dios, por tanto de él procede la justicia.
¿Cuál es la medida de moralidad a la cual nosotros nos adscribimos a la hora de practicarla?
II
“Tu justicia es justicia eterna, y tu ley verdad.”
Salmo 119: 141-143. 141Pequeño soy, y despreciado, más no me olvido de tus preceptos. 142 Tu justicia es justicia eterna, y tu ley verdad. 143Angustia y aflicción han venido sobre mí, mas tus mandamientos son mi deleite.
El salmista sabía que su justicia era depravada. El castigo de Dios que le había traído tristeza, angustia, aflicción, hizo que su deleite fuera en el Justo y Verdadero Dios, y ya no en sí mismo. Es decir, ya no se miraba en su proceder, ensimismado, o sabio en su propia opinión a la hora de actuar, sino que a la hora de todo proceder observaba los preceptos, la justicia, la ley, los mandamientos de Dios para no equivocarse, y ese era su deleite.
La palabra injusticia es toda acción contraria a la justicia, es decir falta de justicia. Entonces: Que es la palabra JUSTICIA? Es el principio moral que aprendimos religiosa y socialmente, que nos inclina a obrar y juzgar respetando la verdad, y dando a cada uno lo que le corresponde.
La palabra justicia, viene de cualidad de “justo,” Dios es justo, porque es ecuánime, equitativo, imparcial o razonable, entonces justo y justicia, vienen de la cualidad de la justicia divina.
Injusticia podemos sintetizarla como todas las malas acciones, o toda maldad, por esto dice la Biblia toda “injusticia es pecado”. Es decir, toda las malas acciones o toda la maldad que hacemos son pecado ante los ojos de Dios. Por esto dice la Biblia que nuestra justicia es como trapos de inmundicia.
“Estamos todos infectados por el pecado y somos impuros. Cuando mostramos nuestros actos de justicia, no son más que trapos sucios. Como las hojas del otoño, nos marchitamos y caemos, y nuestros pecados nos arrasan como el viento.” ISAÍAS 64:6.
Jesús dijo palabras duras, como las que leeremos en Mateo 5:20-26Reina-Valera Antigua (RVA)
20 Porque os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y de los Fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Si nuestra justicia o rectitud, es decir, si nuestras creencias, costumbres, valores, normas, acciones, conductas, decisiones, proceder no es mayor que la de los escribas y Fariseos, que eran la norma de justicia más alta que había en aquellos tiempos, no entraremos en el reino de los cielos. Tiene que ser mayor que la de cualquier hombre entregado a la observancia de la ley. Entonces solo resta decir que nuestra justicia para entrar al cielo, únicamente es una, la perfecta, la que no tiene pecado, es la de Jesucristo que es contada a nuestro favor cuando creímos en Jesucristo como salvador, creemos en él de todo corazón y lo confesamos.
III
“Como dicen las Escrituras: «No hay ni un solo justo, ni siquiera uno.” Romanos 3:10 Nueva Traducción Viviente (NTV)
El principio de humildad para poder reconocer nuestra naturaleza pecadora, es saber lo que somos en realidad. Pues en verdad somos pecadores injustos por naturaleza. Si reconocemos esto, ya tenemos un principio Bíblico para cambiar.
Hay personas que hacen muchas cosas malas, pero ellos creen que nunca han hecho nada malo. Estas personas no cambian, las confrontas y te niegan todo descaradamente. Mientras el humilde reconoce su error, su pecado, sabe que está haciendo mal, sabe que ha hecho mal, reconoce su pobre condición y pide perdón por sus malas acciones. El tendrá misericordia. El salmista sabe por la inspiración del Espíritu Santo que no es más que un pecador injusto igual que todos los demás, al reconocerlo, también se reconoce al único justo a Dios veradero. Veamos Salmos 14:1-3Nueva Traducción Viviente (NTV)
1 Solo los necios dicen en su corazón:
«No hay Dios».
Ellos son corruptos y sus acciones son malas;
¡no hay ni uno solo que haga lo bueno!
2 El Señor mira desde los cielos
a toda la raza humana;
observa para ver si hay alguien realmente sabio,
si alguien busca a Dios.
3 Pero no, todos se desviaron;
todos se corrompieron.
No hay ni uno que haga lo bueno,
¡ni uno solo!
Elías también reconoce lo mimos y pide morir, al percatarse de su pobre condición, y es que cuando sube al corazón de uno lo que somos, al darnos cuenta de la lepra que nos invade, lo pobres que somos en realidad, lo que ocurre a continuación es mucho llanto por nuestra pobre condición. Nos comparamos con nuestros antepasados y nos damos cuenta que ellos fueron mejor que nosotros en muchos aspectos. Este fue el caso del cansado Elías.
1 Reyes 19:3-5 y anduvo por un día en el desierto. Después se sentó debajo de un arbusto, y estaba tan triste que se quería morir. Le decía a Dios: «¡Dios, ya no aguanto más! Quítame la vida, pues no soy mejor que mis antepasados». TLA
IV
Cuando una persona hace lo correcto, demuestra que es justa, así como Cristo es justo.
1 Juan 3:4-7Nueva Traducción Viviente (NTV)
4 Todo el que peca viola la ley de Dios, porque todo pecado va en contra de la ley de Dios; 5 y ustedes saben que Jesús vino para quitar nuestros pecados, y en él no hay pecado. 6 Todo el que siga viviendo en él no pecará; pero todo el que sigue pecando no lo conoce ni entiende quién es él. 7 Queridos hijos, no dejen que nadie los engañe acerca de lo siguiente: cuando una persona hace lo correcto, demuestra que es justa, así como Cristo es justo.
Había una vez, a un gran rey le hicieron ver su injusticia, o mala justicia humana, es decir su mal proceder, y su rectitud torcida. Como era juez por ser rey, Dios le manda un profeta que le cuenta una historia. Dios lo hizo de esa manera porque sólo así iba a entender lo grabe de su situación delante de Dios y de su baja condición humana. El profeta le va como a consultar al rey y le dice algo así:
Que se hará con un hombre que tenía un montón de ovejas, iba a preparar una fiesta y no quería matar ni una sola de las suyas, viento que había otro que tenía una sola, va y se la quita para matarla, como ya dije teniendo el mismo muchas. El rey le contesta enardecido y airado, “ese hombre fue malo e injusto, el tal debe morir”. Ese hombre eres tú, le contesta el profeta. Porque mandaste a matar a Urías Eteo,? para quitarle su mujer? para cubrir tu deshonor? Y le dice el castigo decretado por Dios que le vendrá en desde pocos días cercanos por venir.
Usted ya sabe de quién estoy hablando. Un hombre que actuó por su propia justicia torcida, que procede de su propio “libre albedrío” “disque “moral neutral,” según la teología moderna arminiana, pero no según la Bíblica, en la que dice que él hombre es totalmente corrompido, vendido y esclavizado al pecado, por tanto su moral es corrupta antes de nacer de nuevo o cuando se procede en la carne y no en el Espíritu.
Pues ese mismo hombre más o menos unos 20 años atrás, guiado por la justicia que Dios ama, discierne por el Espíritu a otro espíritu humano y los demonios que habitaban en él. Lo juzga y conoce por la fe. por el testimonio del Espíritu que hay en su mente, se percata que está perdido y entregado en sus manos. Entonces no le teme, aunque él mismo sabe que es muy pequeño en comparación con el otro hombre. Su contrincante y enemigo le habla, pero el hombre pequeño que es grande en la justicia que Dios ama, “la del Espíritu,” oye aquellas palabras huecas y muertas. Dios no estaba con el hombre grande quién lo amenaza correctamente como se debe amenazar a un enemigo, le dice lo que hará con él en su justicia humana de hombre grande. Pero el hombre pequeño que por la fe ya vio lo que va a pasar, porque está tomada su mente de la valentía que da la justicia o rectitud del Espíritu, le dice las mismas palabras pero con el componente que le faltaba, lo haré en el nombre de Dios, de la fe y la justicia de Jehová de los Ejércitos que está en mí. De esa manera el hombre pequeño pero con justicia del único grande que hay, derriba con una pequeña piedra en la frente al hombre gigante con justicia enana de simple hombre mortal incircunciso.
Dios odia la justicia mala, porque odia la mentira, el pecado, el engaño, la corrupción, por tanto condenará a todos los que mantengan esa justicia depravada de hombre incircunciso. Para Dios están desnudos, no tienen la coraza de la justicia, los vestidos de santidad.
Dios ama la justicia suya en nosotros, la ama, porque el ama lo verdadero, el amor. La rectitud suya es verdadera justicia, es santa, es decir apartada de la corrupción del mundo. Por tanto juzguemos las malas justicias de hombres pecadores porque nosotros lo podemos juzgar todo.
Yo odio la mentira de la religión, me salí de la religión falsa porque, ya no podía comulgar más con sus mentiras, metidas de pata, me golpeaban, me chocaban, me menoscababan mi corazón, no compartía la falsedad porque conocí la verdad, por tanto ya no podía estar ni un segundo más allí, y así he sido con personas en el lado cristiano que se dicen evangélicas y son falsas, no las soporto, tampoco soporto a los que se dicen apóstoles y no lo son. Sinceramente, tampoco me creo mejor que nadie, pero no me gusta la mentira.
Un sacerdote del antiguo testamento, maestro de un pequeño alumno fue superado y reprendido por su alumno porque su celo era mayor, su justicia era mejor, ya que había obedecido a Dios en la mayoría de cosas, el decreto, sentencia fue dicha por el profeta Samuél al sacerdote Ely.
Jesús alaba la rectitud del profeta Juan el bautista, aduciendo que de todos los que han venido antes de Juan, no hay nadie como él. Sólo quiero decirle a Dios, el Padre, en este momento: Báñame, vísteme con la justicia de Cristo.
V
Dos grandes castigos de la justicia de Dios.
La Bíblia habla de dos grandes castigos de la justicia de Dios, porque debe castigar el pecado. El primero es Jesucristo y el segundo es el lago de fuego. De ésta manera Dios ha revelado su justicia en el juicio exhaustivo y eliminación del pecado, y del estado con el que estaba conectado el pecado en el hombre.
Veamos con versículos Bíblicos el primero, el castigo de Dios en Jesucristo.
Romanos 3:21-26.
Pero ahora, tal como se prometió tiempo atrás en los escritos de Moisés y de los profetas, Dios nos ha mostrado cómo podemos ser justos ante él sin cumplir con las exigencias de la ley. 22 Dios nos hace justos a sus ojos cuando ponemos nuestra fe en Jesucristo. Y eso es verdad para todo el que cree, sea quien fuere.
23 Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios. 24 Sin embargo, Dios nos declara justos gratuita y bondadosamente por medio de Cristo Jesús, quien nos liberó del castigo de nuestros pecados. 25 Pues Dios ofreció a Jesús como el sacrificio por el pecado. Las personas son declaradas justas a los ojos de Dios cuando creen que Jesús sacrificó su vida al derramar su sangre. Ese sacrificio muestra que Dios actuó con justicia cuando se contuvo y no castigó a los que pecaron en el pasado, 26 porque miraba hacia el futuro y de ese modo los incluiría en lo que llevaría a cabo en el tiempo presente. Dios hizo todo eso para demostrar su justicia, porque él mismo es justo e imparcial, y declara a los pecadores justos a sus ojos cuando ellos creen en Jesús.
Gálatas 3:13Nueva Traducción Viviente (NTV)
13 Pero Cristo nos ha rescatado de la maldición dictada en la ley. Cuando fue colgado en la cruz, cargó sobre sí la maldición de nuestras fechorías. Pues está escrito: «Maldito todo el que es colgado en un madero».
Filipenses 2:5-8Nueva Traducción Viviente (NTV)
5 Tengan la misma actitud que tuvo Cristo Jesús.
6 Aunque era Dios,
no consideró que el ser igual a Dios
fuera algo a lo cual aferrarse.
7 En cambio, renunció a sus privilegios divinos;
adoptó la humilde posición de un esclavo
y nació como un ser humano.
Cuando apareció en forma de hombre,
8 se humilló a sí mismo en obediencia a Dios
y murió en una cruz como morían los criminales.
Jesús fue hecho pecado y glorificando a Dios al llevar el juicio del pecado.
Ahora veamos el segundo, el castigo de Dios en el lago de fuego.
Apocalipsis 21:7-8…7El vencedor heredará estas cosas, y yo seré su Dios y él será mi hijo. 8Pero los cobardes, incrédulos, abominables, asesinos, inmorales, hechiceros, idólatras y todos los mentirosos tendrán su herencia en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.
VI
Jesús es nuestra justicia.
Mas por obra suya estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Dios, y justificación, y santificación, y redención, (1 Corintios 1:30).
Jesucristo es nuestra justicia. Nosotros no hacemos y no podemos alcanzar una relación correcta con Dios en nuestra propia justicia debido a que nuestra propia justicia es como trapos de inmundicia. Pero Dios nos ha justificado es decir aceptado por medio de su Hijo amado, de manera que Cristo es nuestra justicia. Lo que ahora vivimos los que creemos en él, lo vivimos porque fuimos substituidos en la cruz del calvario por Cristo, del castigo que merecíamos. Es por esto que él como habita en los que creemos, actuamos como él, y debemos actuar como él, en su justicia y no en la nuestra. Esto se consigue al estar en íntima comunión con él, al creer de corazón cada palabra de Dios, al recibir su impartición de su palabra en nuestros corazones. Jesús el es el fin de la ley para justicia a todos aquellos que creen.
VII
En la actualidad la justicia de Dios es revelada en el Evangelio y apropiada por la fe.
Esa Buena Noticia nos revela cómo Dios nos hace justos ante sus ojos, lo cual se logra del principio al fin por medio de la fe. Como dicen las Escrituras: «Es por medio de la fe que el justo tiene vida».
Aquí hay una verdad irrefutable, mediante la fe sola se revela el evangelio, de principio a fin, por la fe sola Dios nos acepta, y por medio de la fe es que tenemos la vida de Cristo. No es por obras, las obras son fruto de haber creído, y somos confirmados que somos justos porque procedemos como hijos de Dios en la tierra. Así que este es un principio enteramente diferente de aquel mediante el que actuaba el judío, esto es, el de intentar establecer su propia justicia, sin someterse a la justicia de Dios (Romanos 10:3 ). Su padre Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia; y la fe del creyente le es contada como justicia, aparte de las obras (Romanos 4:3 , 5)
VIII
La justicia práctica que caracteriza al cristiano.
…7Regocijémonos y alegrémonos, y démosle a El la gloria, porque las bodas del Cordero han llegado y su esposa se ha preparado. 8Y a ella le fue concedido vestirse de lino fino, resplandeciente y limpio, porque las acciones justas de los santos son el lino fino. 9Y el ángel me dijo: Escribe: “Bienaventurados los que están invitados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.…
Hay también la justicia práctica que caracteriza a cada cristiano. El conocer la justicia de Dios, viene a ser siervo de justicia (Romanos 6:13 , 19, 22). La esposa del Cordero es presentada vestida de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.
Es tu justicia parecida a la de Cristo? Como procedes con la justicia de trapos de inmundicia o con la de la fragancia de Cristo. Los que no actúen en la tierra con la justicia que vale, la que es, la fragancia de Cristo no entrarán al reino de los cielos.
Conclusión
Ya no mires tu justicia, mira la de cristo, cuyo principio es verlo colgado en la cruz en tu lugar, para luego verle y verte resucitado con él. Se temeroso y aplica la palabra a la hora de razonar y proceder. Actúa con temor de Dios y examina tus acciones antes de actuar, de inmediato, y después de actuar, para que te percates si hiciste la justicia que Dios quiere de ti. Así sabrás si estás juzgando y obrando respetando la verdad y dando lo que en la balanza de Dios corresponde. Recuerda que justicia es el principio moral que aprendimos religiosa y socialmente, que nos inclina a obrar y juzgar respetando la verdad, y dando a cada uno lo que le corresponde. Recuerda que tus creencias, costumbres, valores, normas, acciones, conductas, decisiones, proceder deben ser mayor que la de los escribas y Fariseos y solo se consigue con la justicia prestada de Jesucristo. Esta es una ley de Dios para con todos los hombres que han de ser salvos. Ninguno podrá entrar al cielo con su propia justicia. El que no fuere justificado ante Dios con la justicia de Cristo que ya pagó el castigo por los que crédulos, será castigado con el segundo castigo que es el lago de fuego. Allá irán millones de almas que no procedieron en la tierra con la rectitud de Dios porque nunca le conocieron. Dios castigará sus pecados en el lago de fuego.
Exhortación:
La justicia de Dios viene a ser nuestra justicia cuando creemos, pero nuestra justicia humana nos engaña, cuál de las dos seguimos. O nos dejamos llevar por nuestra justicia corrupta de pecado impulsivamente o permitimos que la palabra de Dios cale hondamente en nosotros para dejarnos guiar por ella. Es nuestro proceder conforme a la palabra de Dios? a la mente de Cristo? o a la total depravación humana? Clama a Dios que cambie tu justicia humana, que te haga más como su Hijo, sino te espera la condenación del lago de fuego.
Oración:
Gracias Espíritu Santo por tu sangrada palabra. Padre que tú justicia sea mi rectitud como dice Jeremías 33:16 “El Señor es nuestra justicia”. Ten misericordia de mí Jesús, soy pecador, solo soy un pobre, miserable, ciego, desnudo, desventurado, maltrecho por el pecado. Acogeme Señor en tu justicia, préstamela ante Dios Padre, ayúdame, sálvame, te lo suplico Jesús, te lo imploro con gran lloro y clamor Padre, en el nombre de Jesucristo. Amén.
Que Dios añada bendición a su palabra.
Amén.