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«LA DEPENDENCIA EN CASA DE MI PADRE»

 

Texto: San Lucas 15:11-24. NTV
11 Para ilustrar mejor esa enseñanza, Jesús les contó la siguiente historia: «Un hombre tenía dos hijos. 12 El hijo menor le dijo al padre: “Quiero la parte de mi herencia ahora, antes de que mueras”. Entonces el padre accedió a dividir sus bienes entre sus dos hijos.
13 »Pocos días después, el hijo menor empacó sus pertenencias y se mudó a una tierra distante, donde derrochó todo su dinero en una vida desenfrenada. 14 Al mismo tiempo que se le acabó el dinero, hubo una gran hambruna en todo el país, y él comenzó a morirse de hambre. 15 Convenció a un agricultor local de que lo contratara, y el hombre lo envió al campo para que diera de comer a sus cerdos. 16 El joven llegó a tener tanta hambre que hasta las algarrobas con las que alimentaba a los cerdos le parecían buenas para comer, pero nadie le dio nada.
17 »Cuando finalmente entró en razón, se dijo a sí mismo: “En casa, hasta los jornaleros tienen comida de sobra, ¡y aquí estoy yo, muriéndome de hambre! 18 Volveré a la casa de mi padre y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. 19 Ya no soy digno de que me llamen tu hijo. Te ruego que me contrates como jornalero’”.
20 »Entonces regresó a la casa de su padre, y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio llegar. Lleno de amor y de compasión, corrió hacia su hijo, lo abrazó y lo besó. 21 Su hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de que me llamen tu hijo[a]”.
22 »Sin embargo, su padre dijo a los sirvientes: “Rápido, traigan la mejor túnica que haya en la casa y vístanlo. Consigan un anillo para su dedo y sandalias para sus pies. 23 Maten el ternero que hemos engordado. Tenemos que celebrar con un banquete, 24 porque este hijo mío estaba muerto y ahora ha vuelto a la vida; estaba perdido y ahora ha sido encontrado”. Entonces comenzó la fiesta.
Tema: Volverse de corazón a Dios para depender de él.
Tipo de Mensaje: Bíblico
Contexto:
Jesús camino de Jerusalén, respondiendo a escribas y fariseos quienes lo criticaban por dirigirse a publicanos y pecadores.
Proposición:
Dios tiene siempre los brazos abiertos para recibir a los hijos que arrepentidos, vuelven a él.
Propósito General: Exhortar a la congregación a volver a una vida plena en Cristo y obediencia a Dios, esto se distingue por el gozo en el servicio en la casa de Dios.
Propósito Específico: Que cada cristiano proceda al arrepentimiento genuino, se ponga a cuentas con Dios, que transite por la senda derecha, que dejen los caminos torcidos para que dependiendo de la vida en Cristo le dé fruto espiritual a Dios.
Palabras clave: Dependencia. (De dependiente). Subordinación a un poder mayor. El hijo pródigo dijo: Volveré a la casa de mi padre. Reconocer que no puedo hacer nada sin la Trinidad. Estoy en manos de Dios. Dependo de Dios para quitar mi miseria, mi libre albedrío no me alcanza, no es suficiente para cambiar. VEN A JESUS.
INTRODUCCIÓN.
El sr. Jesucristo hablaba constantemente a sus discípulos por parábolas, son sus ilustraciones, y método de enseñanza, para llamar la atención, para hacer que unos entiendan y otros no. ¿Qué es una Parábola? Es uno de los métodos del arte de la oratoria para ilustrar una verdad mediante una comparación extraída de la vida corriente.
De esta manera el Señor Jesús nos enseña con ésta historia, cuanto dependemos de él. Podemos pensar como el hijo pródigo, ya no necesito de mi padre, tomo mi herencia y me voy lejos de él, no me hace falta, no dependo de él, mientras que Jesús nos demuestra cuanto dependemos de él, con ésta fascinante enseñanza, diciéndonos: ¿Tú crees que no necesitas de mí?. Pues con ésta parábola te voy a demostrar cuanto necesitas de mí. Te enseñaré que lo mejor, es la dependencia total de la buena voluntad de la Trinidad para contigo, y no confiar ni depender de tu “libre albedrío engañoso” que constantemente te hace fracasar.
DESARROLLO.
I UN HIJO COMO MUCHOS.
El Texto que acabamos de leer (Lucas 15:11-24) corresponde a una de las más conocidas y hermosas parábolas que el Sr. dijo: El hijo pródigo; un hijo como muchos otros hijos. Un hijo como la mayoría de los hijos de familia; si usted es o fue padre o hijo de familia estoy seguro que se sentirá irremediablemente identificado con el hijo pródigo.
¿Por qué afirmamos que se trata de un hijo como muchos?
Porque aunque todos los hijos son distintos en lo que respecta a su personalidad y aspecto físico, existen algunas características comunes a la mayoría de los hijos de familia:
Jesús enseña que:
1.- Los padres proveen y tratan de satisfacer todas las necesidades de sus hijos, pero, este por su parte, exige siempre lo mejor de su padre.
2.- Los padres intentan orientar y regular la conducta de sus hijos, pero éste busca independencia total de su padre
3.- Los hijos de familia difícilmente están satisfechos, pero éste busca irse lejos de su padre, y sorprendentemente el otro, está en casa, pero descontento, molesto, sin amor por las cosas de su padre.
En el hijo pródigo podemos observar los siguientes rasgos:
Un hijo que vive bendecido.
a) En la abundancia que le proporciona la casa paterna.
b) En la comunión con el padre y el hermano
c) En el derecho a la herencia.
Y al igual que nosotros, este joven no quiso esperar. “Lo quiero todo, y lo quiero todo ahora”.
Y el padre se lo concedió, de la misma forma en que Dios a veces nos concede hacer nuestra voluntad, lo cual no significa que él esté de acuerdo. Podemos llamar a esta característica de la voluntad divina la voluntad de mandamientos o preceptos, los cuales son mutables y quebrantable aunque no nos convenga, a esto muchos le llaman “voluntad permisiva” de Dios. Pero si hacemos lo correcto delante de Dios… Así serán verdaderamente hijos del Padre que está en los cielos, pues él hace que el sol salga sobre malos y buenos y envía la lluvia sobre justos e injustos. Mat. 5:45.
II
El hijo se va, derrocha y malgasta viviendo perdidamente (v. 13).
Como muchos de nosotros, este joven quería comerse el mundo de un bocado, no quería esperar, así que se fue. Dice la escritura que no mucho tiempo después, se fue lejos, a distancia del padre, fuera de su ojo protector.
En nuestra relación con Dios, comenzamos a alejarnos de casa cuando pensamos que la vida vale la pena alejados del Padre; nos atraen muchas cosas del mundo y a veces, olvidando todo lo que tenemos en la vida con nuestro Padre nos precipitamos y la tentación comienza a ganarnos la batalla.
III
Cuando todo lo ha malgastado siente necesidad (v. 14)
Pero, ¿cuál es la consecuencia de alejarse del Padre?
Al igual que este hijo, nos tropezamos con la realidad de la vida lejos del Padre. Alejados de Dios sentimos necesidad; creíamos hallar satisfacción y encontramos solo tristeza.
Los jóvenes a veces pensamos que la vida lejos de la regulación conductual del Padre vale la pena, pero lo único que encontramos es desdicha; y lo que es peor:
IV
Se arrima a un ciudadano quien lo envía a apacentar cerdos (animales inmundos en la ley judía). Se convierte en un servidor de la inmundicia (v. 15).
1.- Buscaba no depender de su Padre, es decir independencia, pero esta le trajo como consecuencia una nueva dependencia hacia alguien que no lo trata como su hijo.
2.- Se volvió esclavo de lo inmundo.
3.- En este mundo todos tenemos un amo. Podemos servir al Padre, en casa, gozando de la abundancia o podemos servir al extranjero (Ud. y yo sabemos quién es ese extranjero).
V
Deseaba comer algarrobas pero nadie le daba (v. 16)
1.- Escapar del Padre nos lleva a tratar de llenar nuestras vidas con cualquier cosa para detener el grito de nuestro vacío interior.
2.- Podemos intentar llenarlo con toda clase de cosas buenas como trabajo en el hogar, en la iglesia, actos de caridad, etc. Podemos también llenarlo de cosas malas como drogas, alcohol, televisión, fiestas, vida licenciosa, y muchas cosas más; ese vacío clama por ser lleno pero:
3.- Lejos de Dios nada lo llena.
Quizás ahora te preguntes: ¿qué tiene que ver esto conmigo si mi situación no es la del hijo pródigo?
Has memoria y piensa en tu vida y tus acciones de los últimos días, de las últimas semanas, de los últimos meses y cuestiónate lo siguiente:
Si has incurrido en acciones pecaminosas, indignas de un cristiano.
O
Si has puesto a Dios en segundo lugar; esto es:
a) Si has dejado de orar
b) de leer la palabra
c) de diezmar
d) de asistir regularmente al templo
e) de dar testimonio
f) si has negado ayuda a su prójimo
g) si has renegado quejándote de la vida y murmurando de otros.
Si tu respuesta a alguno de los puntos anteriores es sí, cuidado: podrías estarte retirando de su provincia que ya estaba apartada para ti.
Pero continuemos con nuestro análisis de la escritura:
VI
El hijo vuelve en sí (v. 17)
Cuando se encontraba en lo más bajo, la necesidad le lleva a acordarse de su padre.
Este hijo que había creído que lejos de su casa tendría una vida más plena descubre algo tremendo: El más insignificante en la casa de su padre tiene más vida que él.
VII
El hijo decide volver (v. 18-19)
Toma la decisión de volver.
Rasgo importante: Este hijo se muestra arrepentido.
VIII
Vuelve al padre, quien es movido a misericordia (v. 20-21)
¿Recuerdas haberte enemistado con alguien y haber decidido pedir disculpas? Inevitablemente pensamos: ¿Cómo nos recibirá ese alguien? ¿Nos rechazará?
Veamos cómo reacciona este Padre:
Dice el texto que cuando aún estaba lejos el padre lo vio y corrió.
Nuestro Padre celestial espera que vayamos a él: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados y yo os haré descansar ” (Mat. 11:28)
El Padre mira; el Padre busca. En el momento en que haces un movimiento decidido hacia el Padre, él ya te ha recibido de vuelta.
Bastaba con su actitud; el Padre sabía que su hijo venía arrepentido y no le rechazó:
“Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.” (Sal. 51:17)
El Padre hace todo antes de que hayas dicho una sola palabra, no hay motivo para resistirle, no importa lo que hayas hecho ni por cuanto tiempo. El Padre recibe con amor.
La pregunta es: ¿por qué Dios habría de perdonarte y recibirte?
Déjame contestarte con tres palabras:
Cristo te ama y murió derramando hasta la última gota de su sangre por ti. Vales la sangre de Cristo, es decir, la muerte del justo en tu lugar.
IX
El Padre le bendice a su regreso (v. 22-24)
El hijo se presenta a él en andrajos; vestido de inmundicia, de pecado. El Padre lo restaura. Debemos entender que el Padre bendice renovando.
X
El hermano se molesta (v. 25-32)
25 »Mientras tanto, el hijo mayor estaba trabajando en el campo. Cuando regresó, oyó el sonido de música y baile en la casa, 26 y preguntó a uno de los sirvientes qué pasaba. 27 “Tu hermano ha vuelto —le dijo—, y tu padre mató el ternero engordado. Celebramos porque llegó a salvo”.
28 »El hermano mayor se enojó y no quiso entrar. Su padre salió y le suplicó que entrara, 29 pero él respondió: “Todos estos años, he trabajado para ti como un burro y nunca me negué a hacer nada de lo que me pediste. Y en todo ese tiempo, no me diste ni un cabrito para festejar con mis amigos. 30 Sin embargo, cuando este hijo tuyo regresa después de haber derrochado tu dinero en prostitutas, ¡matas el ternero engordado para celebrar!”.
31 »Su padre le dijo: “Mira, querido hijo, tú siempre has estado a mi lado y todo lo que tengo es tuyo. 32 Teníamos que celebrar este día feliz. ¡Pues tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida! ¡Estaba perdido y ahora ha sido encontrado!”».
Podemos estar en la casa del Padre y sin embargo vivir alejados. Podemos estar en el templo y no tener una buena relación con Dios.
Cuando nos sentimos superiores. “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado” (Ga 6:1)
El espiritualmente justo en su propia opinión podría estar alejado sin siquiera saberlo.
Rasgos que revelan alejamiento:
a) Servilismo (No tiene gozo en servir).
Asistir al templo no es garantía de comunión con Dios; puedo asistir solo para tener contentos a mis familiares pero no voy ni siquiera de corazón.
b) Ingratitud revela alejamiento
c) Falta de comunión con el hermano
d) Falta de amor y compasión
Conclusión
Todos en algún momento necesitamos volver al Padre. No hay motivo para negarse, no existe nada de la vida en casa del Padre que él no desee compartir con nosotros.
Exhortación:
Yo quisiera que en este momento cada cual lance su memoria atrás y se pruebe a sí mismo.
Si usted hermano mayor, y si tu hermana menor consideras que has estado alejándote del Padre quiero decirles que es momento de volver a casa. El Padre está presto a recibirlos porque los ama.
El Señor está en este mismo momento mirando en la distancia; esperando su regreso. Le está esperando con los brazos abiertos, con todo su amor, con el mejor vestido y lo más importante; le está esperando aún con una nueva herencia.
Hermanos si ustedes consideran que se han estado alejado del Padre, sea en el caso del hijo pródigo, sea en el caso del hermano, yo quisiera invitarles a volver a casa en este momento; por supuesto que pueden hacerlo después; tal vez podrían hacerlo mañana, pero quisiera recordarles una cosa: El Señor puede venir en cualquier momento.
Vamos a orar. Yo quisiera que el día de hoy salgamos todos del templo gozosos de saber que si estábamos lejos hemos vuelto al Padre, volveremos a depender de él, o en su caso, de saber que nuestros hermanos han vuelto también nos alegremos y que empiece la fiesta.
Que Dios añada bendición a su palabra.
Amén.

¡¡ALTAR FAMLIAR CRISTIANO!!

 

“Les anunciamos lo que nosotros mismos hemos visto y oído, para que ustedes tengan comunión con nosotros; y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo, Jesucristo. Escribimos estas cosas, para que ustedes puedan participar plenamente de nuestra alegría.” 1Jn 1:3-4.
Þ ¿Qué es el altar familiar?
Es nuestra reunión intima familiar que hacemos religiosamente, no una vez a la semana, sino todos los días, con gran devoción a la Santísima Trinidad, Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo. ¿Para qué, o por qué? Porque nos producirá estar unidos a Dios especialmente en tiempos difíciles donde las familias completas se están condenando en el infierno: Madre e hijo, padre, e hija, hija y madre, hijo y padre, familias completas. Padres e hijos que en la tierra tuvieron un nombre y apellido dignatario dado por sus padres terrenales, están ahora mismo cada uno de ellos, con ese nombre apellido en el infierno por la eternidad. Y no están allí porque pecaron, porque todos pecamos por nuestra naturaleza pecadora. Están condenados porque no se arrepintieron de sus pecados, ni creyeron en Cristo Jesús para salvación. Están en el infierno porque no tuvieron la fe salvadora. Fe que produce el Espíritu Santo en los que creen en el nombre de Jesús. Fe que ayuda a buscar a Dios de corazón, a arreglar cuentas nuevamente con él, haciendo la paz. Ésta fe los habría apartado de hacer maldades o iniquidades que según la Biblia consisten en quebrantar la santa ley de Dios, o 10 mandamientos.
Pero nosotros los que creemos no somos del grupo de los reprobados que irá a condenación, de los cuales Judas dice: “Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme”. Nosotros los que perseveramos somos de aquel grupo de los escogidos de Dios. Somos de los que le creemos humilde y sinceramente a Dios todo cuando, todo cuanto dice de nosotros y de nuestros hijos, que serán para salvación y no para condenación. Creemos oramos y declaramos que ellos son: «UNA SIMIENTE SANTA».
Isaías 65:23. No trabajarán en vano, ni darán a luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos.
No hemos dado a luz para maldición, es decir para que nuestros hijos sean de las almas malditas de Dios que irán a la condenación eterna del infierno (primera muerte) y lago de fuego, (segunda muerte) lugar que es tan real como el día y la noche, sino que nuestros hijos son linaje de los benditos de Jehová y sus descendientes también. Creemos ésta palabra que son, y serán para siempre linaje real de Dios, ellos con sus hijos y los hijos de sus hijos y las generaciones más allá que procederán de ellos.
Nuestra familia no quiere condenarse, y aunque la salvación es por la gracia y misericordia de la Santísima Trinidad, nosotros sabemos que dependemos de Dios, al 100%, para salvarnos. Por esto es que ciertamente nos ha prometido salvación en su Hijo Jesucristo, quién murió por nuestros pecados y en nuestro lugar en la cruz del calvario. De manera que, como nosotros le creemos a su Santa Palabra, también haremos todo lo posible humana y religiosamente para salvarnos y salvarlos a ellos también. Por ésta razón es que seguimos la tradición bíblica de los apóstoles que consiste en “reunirnos en armonía, para ser de un solo sentir y pensar”. Esto nos traerá crecimiento, madurez, así como también mucha alegría.
“Todos los creyentes se dedicaban a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión fraternal, a participar juntos en las comidas (entre ellas la Cena del Señor), y a la oración.” Hechos 2:42.
Þ ¿En dónde se hace el altar familiar?
Nosotros nos reunimos los domingos y jueves en el templo pero todos los días hacemos el Altar Familiar Cristiano, en nuestras casas todos juntos como familia. Lo hacemos con el propósito de adorar a nuestro Creador y Padre Celestial, “en nuestras casas”. En la intimidad del hogar como lo hacían las familias cristianas en el libro los Hechos con el propósito de: “tener un tiempo especial de comunión con Dios”.
Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, Hechos 2:46
Þ ¿Para qué sirve el altar familiar?
* R/1= Para tener comunión con Dios.
* Como ya vimos, el propósito es mantenernos siendo, uno solo con Dios. Por esto mismo le tomamos la palabra, porque no queremos condenarnos sino salvarnos, nos tomamos sus palabras tan literalmente como dice Dios mismo acerca de como es él, fiel y verdadero, entonces sus palabras que son promesas para nosotros espiritualmente nos las tomamos al extremo: fieles y verdaderas. Y no solo eso sino que también nos aferramos con todo nuestro corazón, con todas nuestras fuerzas, con toda nuestra mente, con todo nuestro ser a esas palabras “como decretos de Dios a nuestro favor”. POR ESTA RAZÓN, CREEMOS QUE CADA VEZ QUE NOS REUNIMOS EN FAMILIA, SUCEDE LITERALMENTE QUE LA PALABRA IMPARTIDA SOBRE NOSOTROS, CADA PROMESA ESPIRITUALMENTE SE HACE VIDA EN NUESTRAS VIDAS, TALES COMO LA SIGUIENTE:
“La tierra la cual pasáis para tomarla, es tierra de montes y de vegas, que bebe de las aguas de la lluvia del cielo, tierra de la cual Jehová cuida; siempre están sobre ella los ojos de Jehová vuestro Dios, desde el principio del año hasta el fin”. Deuteronomio 11:11
̲* R/2= Para tener comunión espiritual con los santos escogidos de Dios, declarándonos palabras de fe.
* “Escrito está: “Creí, y por eso hablé.” Con ese mismo espíritu de fe también nosotros creemos, y por eso hablamos.” 2Co 4:13
* Los apóstoles practicaban este principio espiritual de hablar todas las palabras de vida eterna. Nosotros lo haremos también con el propósito de mantenernos como uno solo.
* R/3= Para aprender doctrina.
* La doctrina es eje y centro de la vida cristiana. Con ella instruimos a nuestros hijos para el futuro, así los protegemos de herejías y de falsas doctrinas y falsos maestros que Jesús dijo que habrían en los últimos tiempos.
* R/4= Para la oración. La oración es para solicitar la ayuda de Dios en el diario vivir, e interceder unos por otros.
* R/5= Para comer algún alimento en compañerismo y en armonía.
* R/6= Para fortalecer los lazos familiares.
* R/7= Para aprender los principios espirituales del reino de los cielos.
* R/8= Para creer en conocimiento y llegar a la madurez.
* R/9= Para no mantenernos fríos espiritualmente sino calientes esperando la venida de nuestro Señor y salvador.
¿Qué hacemos en el altar familiar?
Alimentarnos espiritualmente o mejor dicho, comer nuestro alimento espiritual después del primer alimento que recibimos el domingo y el segundo del jueves.
Diariamente necesitamos alimentarnos espiritualmente como iglesia que es el cuerpo de Cristo, por tanto necesitamos congregarnos en la iglesia los días de celebración y durante la semana hacer el altar familiar diario.
¿Qué no es el altar familiar?
No es perder el tiempo, no es cursarse de brazos y hacer más nada, no es hacer enemistades, no es el tiempo de quejarnos de todo, no es para murmurar, ni vivir como quiere el enemigo que vivamos, desagradando a Dios.
¿Entonces qué es el altar familiar?
Un tiempo de amor y fe, armonía, compañerismo, unidad, y donde practicamos ejercicios intelectuales espirituales para nuestro crecimiento.
CONSECUENCIAS DE NO TOMAR EL TIEMPO PARA REALIZAR EL ALTAR FAMILIAR:
* 1. Deshonraremos a Dios al no tenerlo en cuenta en nuestros hogares.
* 2. Desperdiciaremos el mejor tiempo como familia.
* 3. Perderemos la oportunidad de transmitir las verdades divinas.
* 4. No formaremos en nuestros hijos el hábito de tener su primer lugar para Dios y Amor por Su palabra.
* 5. No habrá en los hijos atracción hacia las cosas espirituales.
El llamado de Dios a la iglesia, es el de apoyar los esfuerzos de los padres en instruir al niño en su camino, para que al crecer no se aparte de él. La formación Cristiana no es producto de la casualidad, ni sucede “mágicamente”. Es el resultado de padres que consideran prioritario el desarrollo espiritual de sus hijos, planificando y esforzándose en lograrlo. Algunos estudios realizados muestran que menos del 10% de los padres que asisten a la iglesia regularmente, leen la Biblia y oran con sus hijos durante la semana (aparte de cuando oran por los alimentos). Definitivamente Los niños y jóvenes deben ser enseñados a pensar y actuar tomando en cuenta a Dios y sus caminos.
¿Cómo piensa usted que ha reaccionado históricamente la iglesia primitiva y la iglesia reformada ante las nuevas herejías y falsas doctrinas hasta el día de hoy?
“Amados, por el gran empeño que tenía en escribirles acerca de nuestra común salvación, he sentido la necesidad de escribirles exhortándolos a luchar ardientemente por la fe (conjunto de doctrinas) que de una vez para siempre fue entregada a los santos.” Judas 1:3
Desde tiempos antiguos la iglesia primitiva reaccionó para contrastar herejías tales como el arrianismo unitario, es decir sin trinidad solo el Padre (hoy Adventistas 7mo día y testigos de jehová) la iglesia primitiva defendió la sana doctrina con el credo apostólico, que habla de la trinidad. (Investigar credo apostólico)
Además la iglesia primitiva hizo concilios para dejar claras las doctrinas correctas. Nosotros la iglesia reformada mundial, aceptamos solo los primeros concilios, hasta el de Orange 525 DC. (Investigar concilio de Nicea y de Orange.) San Agustín de Hipona luchó doctrinalmente contra el pelagianismo del monje Pelagio. En tiempos de la reforma protestante, Lutero luchó doctrinalmente contra Erasmo de Róterdam, y Calvino y sus seguidores lucharon doctrinalmente contra Jacobo Arminio en el siglo 16.
¿Qué piensa usted que debe hacerse en su hogar con su familia para debatir y descalificar las falsas doctrinas de otras religiones impuestas como dogmas?
La política, la democracia, el humanismo y la publicidad, exaltan al hombre con nuevas herejías destructoras. ¿Las has identificado? ¿Exalta la Biblia de esta manera al hombre?
“Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá;” Gal_3:11
* ¿Que hablo la palabra de Dios hoy a mi vida?
*¿Estoy dispuesto a realizar el Altar Familiar Cristiano en mí humilde hogar y colaborar con la verdad de Jesucristo?
Si está dispuesto háganoslo saber por este medio, para que podamos ayudarle.
Bendiciones desde Lluvia Fresca.

“¿Que son las obras muertas de Hebreos 9:14?”

 

13 Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los contaminados, santifican para la purificación de la carne, 14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, purificará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?
Quiero comenzar esta interpretación recordando que nuestra carne produce obras, que se llaman las obras de la carne, u obras muertas, cuando andamos en la carne. Si revisamos en otras versiones, se les dice, “obras de la muerte”, “malas acciones”, “dejemos de hacer lo malo”. Pero hay otras obras que si andamos en el Espíritu, él produce las obras que son el fruto del Espíritu Santo, que son “las obras del Espíritu”. Estas son las que aprovechan como alimento para nosotros. Además por la obediencia son las que nos acercan a Dios. También cuentan como riquezas o tesoros que acumulamos en el cielo. Unas son las oraciones que se acumulan en vasijas, nos pondrán en un puesto en el cielo de más o menor honra, así como también son los materiales que mandamos para la construcción de nuestras casas.
La biblia nos compara espiritualmente con “odres” donde se guarda vino nuevo o viejo, con “cisternas” donde se guarda el agua de la lluvia temprana y tardía que Dios manda. También añade que estamos vestidos con “vestiduras blancas, limpias y nuevas” con un “terreno fértil”, que somos “hacedores de tesoros en el cielo”, también con una “buena vista, o visión” porque su ojo tiene muchas luz, etc., y más.
¿Hay alguna advertencia bíblica con estas cosas?
Si la hay. Es para los cristianos carnales. Ejemplo. Sí hay un cristiano carnal que anda haciendo las obras de la carne, que son acciones pecaminosas. En el mejor de los casos no estará haciendo nada para Dios, sino perdiendo el tiempo y desparramando, y se lo va a demandar. En el peor de los casos entonces producirá corrupción y obras de muerte que lo harán morir más rápido, y se lo va a demandar.
¿Por qué lo hace?
Según la palabra de Dios, lo está haciendo porque tiene su odre roto, para cuando recibe vino nuevo se le escapa y se le desparrama, entonces no está aprovechando bien el vino que recibe de Dios. Lo mismo con su cisterna rota, que bota el agua que recibe, no la puede guardar. De igual manera con las vestiduras, estarían, sucias, estrujadas, manchadas viejas, de vergüenza y no se les puede poner un remiendo nuevo porque se romperían rápidamente con el uso.
Para mejor ilustración, cuando un cristiano tiene roto su odre, vestido, o vasija, es decir, cuando está contaminado por el pecado, no funciona al 100 % bien. A modo de más ilustración, es como si un motor de un carro o coche nuevo de 4 pistones esté funcionando solo con 3 o dos. Es decir, en vez de dar el 100% de su fuerza, por toda la potencia de todos sus caballos de fuerza, únicamente esté funcionando al 60%, o peor al 30%. Es una lástima que un coche nuevo funcione defectuosamente, al percatarse el dueño inmediatamente lo mandaría a la agencia, en donde son expertos para que lo dejen funcionando a cabalidad y con toda su capacidad.
Pues exactamente pasa lo mismo cuando un cristiano que tiene el Espíritu Santo, deja entrar el pecado y lo atesora. El pecado va a hacer que se desvíe de su “fuerza espiritual”, “propósito” “camino”, “visión”, “potencial”. Lo distraerá poco a poco y de tal manera que, afectará su tiempo de oración que es donde tiene comunión con Dios. También sería como si al coche le desinflaran algunas llantas, de seguro no podría correr, tendría que ir muy despacio.
De la misma manera cuando un cristiano peca, el pecado hace que vaya despacio porque lo ataranta con estupor, es decir lo embrutece o incapacita espiritualmente, esto mismo produce ceguera al propósito de Dios.
Por tanto, consideremos entonces que:
Tiene a Dios pero siempre tiene el pecado.
Dios lo sostiene, pero el cristiano anda caído, su espíritu está listo, pero su carne es débil, entonces sus obras, las que hace, son producto de su carne y media ceguera espiritual, más no son el 100% del Espíritu Santo, que siempre está ahí, adentro de él, y es quién lo detiene de no caer más abajo. Entonces en vez de dar 100, 90, 80% de fruto para Dios, nomás da 60%, y esto no agrada a Dios.
Conforme se aleja de la oración y presencia de Dios, en vez de dar 80% que era lo que antes daba, ahora producirá 70, 60 y hasta 50%, y esto no agrada a Dios. Podemos ver que va menguando su fuerza. Además, ha dejado de alimentarse, ha dejado de hacer las obras de Dios, entonces hace iniquidad, ha dejado enviar incienso a su vasija en el cielo, ha dejado de ganar puntos con Dios, y sembrar en la cuenta de cielo, ha dejado de hacer tesoros en el cielo, ha dejado de enviar materiales para la construcción de su casa en el cielo.
Pero luego si persiste en el pecado, entonces ya no da el 50% sino da el 45, 40 y 30%, o menos que eso, ha llegado al mínimo, y esto no agrada a Dios. Está a punto de irse completamente para el mundo y para el infierno de fuego si Dios no tiene misericordia de él.
Aquí hay un peligro, porque Dios quién es el que siempre exige más fruto, Dios quien poda a sus pámpanos, hará algo. O le da un odre nuevo para echar vino nuevo, o repara su vasija, o lava su vestido con su gracia, o riega su terreno mandando la lluvia tardía para regarlo y que dé más fruto, o lo enferma para detenerlo y peor, podría hasta enfermar y morir.
Si se reconcilia con Dios va a ir al cielo o paraíso, pero será un ciudadano celestial pobre, sin casa, sin muchos tesoros en el cielo, y probablemente verá a Cristo pocas veces, o sino nunca, aunque esté en el cielo. Lamentaría no haber hecho más cuando estuvo en la tierra. Este es el resultado de las obras de muerte que habla la Biblia. Ahora vemos mejor, el fruto, que ha producido en todo este tiempo, es fruto de la carne, y no del Espíritu, es fruto de obras muertas, u, obras de la muerte.
Las obras vivas son las que Dios califica de vivas y buenas, dando testimonio a nuestro corazón que son de él, las que no son quebrantamiento de los 10 mandamientos, llamado también iniquidad.
Podremos engañarnos golpeándonos el pecho, o llenándonos la boca diciendo que somos o que hemos hecho más allá por nuestro prójimo, pero a decir verdad, Dios sabe si somos mentirosos o no, si hemos trabajado arduamente o si hemos sido indolentes.
La Biblia dice que si no damos la medida establecida por Dios, vamos para el infierno. Dios nos mide frente a su santa ley, los 10 mandamientos. Esa medida no puede ser quebrantada, cuando fallamos cristo la cumple por nosotros para que lleguemos a la medida, él es nuestro substituto frente a Dios.
Así que este asunto debe ir quedando muy claro, y si constantemente estamos haciendo las obras de muerte, y no cambiamos y así morimos, no esperemos que Dios nos abra las puertas del cielo, sino las del infierno, que es castigo por la eternidad. Allá únicamente van a para las personas que no hicieron la voluntad de Dios sino la de sus carnes corruptas y contaminadas por el pecado. Pregunto. ¿ESTAS HACIENDO LAS OBRAS DE VIDA, O LAS OBRAS DE MUERTE?
Pero también, Dios nos da su Espíritu Santo para que nos ayude a dar la medida de Dios. La medida que Dios quiere es del fruto del Espíritu Santo. El Espíritu Santo nunca se cansa y para él no es suficiente lo que ya se hiciste con él, porque ciertamente cuando hay fruto del Espíritu las fuerzas siempre son renovadas, por tanto las obras son nuevas y efectivas, que se vuelven hacer una y otra vez. Por esto Dios demanda más fruto de nosotros, porque Dios pone ese fruto en el corazón, él hace que lo hagamos, nos convence que es necesario hacerlo, porque es su justicia, es decir lo recto que él quiere que procedamos.
Quiero que te quede bien claro esto querido hermano hermana.
Entonces para Dios, allí no existe él ya me rendí, sino el:
—Sí Señor, lo haré. Sí Señor su majestad, también haré más si es necesario. Además Señor mí Dios, y si tú me lo vuelves a pedir, ten por seguro que volveré a hacer aquello que quieres que haga, cuantas veces quieres que lo haga.
Entonces, si ya nos cansamos físicamente la pregunta es. ¿Señor, y ahora que quieres que haga? Señor, yo ya me cansé pero tú no, entonces dime que quieres que haga, y dame las fuerzas, y yo iré a hacerlo.
Por esto podemos ver que los grandes hombres de Dios, hicieron y lograron cosas imposibles. Esta es la razón por la que Dios nos responsabiliza por lo que no podemos hacer, porque con él si podemos, porque él está para ayudarnos a que lo podamos hacer todo lo que para nosotros es difícil e imposible.
Es fácil y sencilla esta verdad. Si tú mandas a tu hijo pequeño a que se suene la nariz, no quieres que te conteste: ¡no puedo!, ¡no tengo con qué! porque ¡no tengo pañuelo, ni servilletas! etc. Si él no sabe cómo hacerlo, tu igual se lo demandas. ¡Tú!, la respuesta que esperas oír es:
De acuerdo papá, mamá, dame un pañuelo, o servilletas, y si no hay, enséñame como sonarme sin nada de eso porque yo sé que tú siempre sabes la respuesta correcta ya que eres adulto y yo un niño.
Te aseguro que tú, muy contento y gustosamente procedes a ayudarle. Pero no quieres que te diga no puedo porque no tengo con qué, habiendo tantas maneras que si no las sabe tú hijo, estás allí y eres su padre responsable que está presto a auxiliarlo. Esto es exactamente la forma en que Dios habla, cuando está mandándote a hacer algo. El espera que tu respuesta sea:
—De acuerdo señor, ahora ayúdame, necesito que me enseñes como y que me des los medios y allá voy.
Te aseguro que de inmediato Dios te preverá directa o indirectamente lo necesario para que realices la tarea que te ha mandado a hacer. Si no te da nada siempre te lo exigirá porque habrá siempre alguna manera de ejecutarla con lo que anticipadísimamente te ha dado. Por lo tanto Dios siempre espera más de ti, y nunca es suficiente lo que has hecho, siempre espera que le pidas su ayuda para que hagas más obras.
En este sentido es que Dios demandará las obras del Espíritu Santo a los justos e injustos, buenos o malos, aprobados y reprobados, a los justificados y a los no justificados. A unos los pondrá a su izquierda, y a otros a su derecha, como el pastor hace con los cabritos y las ovejas al anochecer antes de ir a guardarlos. Dios demandará esas obras buenas de justicia de todos, pero unos estarán faltos e irán al castigo eterno, mientras en otros pocos, que son los de su derecha, en ellos sí serán encontradas estas obras, al 30%, al 60%, y al 100% y de la misma manera serán premiados según lo que hayamos hecho en la carne.
Quiero terminar con esto.
Si tu aún no te has arrepentido de tus pecados, si no has creído en Jesucristo Dios te puede limpiar de obras muertas, si le pides perdón de tus pecados y crees en la sangre de Jesucristo es suficiente para limpiarte de toda tu maldad.
Y si tú ya siendo cristiano estás haciendo las obras infructuosas de la carne que son obras muertas, no estas sembrando, y vas a cosechar poco, puede ser que el Señor no te reciba en el cielo porque significa que andas pecando, primero debes reconciliarte con Jesucristo, y creer en su sangre que puede limpiarte de esas obras, arrepiéntete y confiesa tus pecados y Dios que es bueno te recibirá con brazos abiertos, te dará tiempos de refrigerio.

“¿Tienes la fe salvadora? Evidencias”

 

Es necesario que aclare qué es la fe saladora para que nos podamos examinar si se encuentra en nosotros. La fe salvadora solo Cristo la puede dar y es un conjunto de cosas, son varias condiciones que prueban en lo que consiste una verdadera fe salvadora. Si existe como tal en nosotros entonces con seguridad habrá fruto, que son las pruebas del verdadero y autentico cristianismo.
1. Amor a Dios
(Salmo 42:1; Así como un venado sediento desea el agua de un arroyo, así también yo, Dios mío, busco estar cerca de ti. TLA
Salmo 73:25; ¿A quién tengo en el cielo sino a ti? Si estoy contigo, ya nada quiero en la tierra. NVI
Lucas 10:27;
—“Ama a tu Dios con todo lo que piensas, con todo lo que vales y con todo lo que eres, y cada uno debe amar a su prójimo como se ama a sí mismo.” TLA
Romanos 8:7) Los que no controlan sus malos deseos sólo piensan en hacer lo malo. Son enemigos de Dios, porque no quieren ni pueden obedecer la ley de Dios. TLA
En primer lugar un profundo y permanente amor a Dios es una de las evidencias supremas de la verdadera fe salvadora. Esto va hacia el corazón del tema. Romanos 8:7 dice: “ya que la mente puesta en la carne es enemiga de Dios [hostilidad, odio], porque no se sujeta a la ley de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo” (LBLA). Por tanto, si el corazón del hombre está en enemistad con Dios no hay una base para afirmar la presencia de una fe salvadora. Aquellos que verdaderamente son salvos aman a Dios, pero aquellos que están molestos con Dios y Su soberanía. Internamente están en rebelión contra Dios y Su plan para sus vidas. Pero la persona regenerada ama al Señor con todo su corazón, alma, mente y fuerza. Su deleite está en las infinitas excelencias de Dios. Dios se ha vuelto su principal fuente de felicidad y satisfacción. Busca de Dios y tiene sed del Dios viviente.
Por cierto, hay una gran diferencia entre tal amor para con Dios y la actitud egoísta que se centra solo en: “mi propia felicidad” y por tanto ve a Dios como una medio de realización y ganancia, en vez de verse como un medio para glorificarle. La fe verdadera no cree en Cristo para que Cristo lo haga a uno feliz. El corazón que verdaderamente ama a Dios deseará agradar a Dios y glorificarle. Jesús enseñó que si alguien ama a su padre y a su madre más que a Cristo, no es digno de Él. Jesús lo dice así:
“37El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; 38y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. 39El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.” (Mateo 10:37-39)
¿Ama usted Dios? ¿Ama usted Su naturaleza? ¿Ama usted Su gloria? ¿Ama usted Su nombre? ¿Ama usted Su reino? ¿Ama usted Su Santidad? ¿Ama usted Su voluntad? El amor supremo para Dios es una prueba decisiva de la fe verdadera. ¿Su corazón se eleva cuándo le canta alabanzas – porque usted le ama?
2. Arrepentimiento de Pecado
(Salmo 32:5:
Finalmente te confesé todos mis pecados y ya no intenté ocultar mi culpa. Me dije: «Le confesaré mis rebeliones al Señor», ¡y tú me perdonaste! Toda mi culpa desapareció. NTV
Proverbios 28:13; Los que encubren sus pecados no prosperarán, pero si los confiesan y los abandonan, recibirán misericordia. TLA
Romanos 7:14; 14 Nosotros sabemos que la ley viene de Dios; pero yo no soy más que un simple hombre, y no puedo controlar mis malos deseos. Soy un esclavo del pecado. TLA
2ª Corintios 7:10; 10 Pues la clase de tristeza que Dios desea que suframos nos aleja del pecado y trae como resultado salvación. No hay que lamentarse por esa clase de tristeza; pero la tristeza del mundo, a la cual le falta arrepentimiento, resulta en muerte espiritual. NTV
1ª Juan 1:8-10) 8 Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no decimos la verdad. 9 Pero si reconocemos ante Dios que hemos pecado, podemos estar seguros de que él, que es justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad.
10 Si decimos que nunca hemos hecho lo malo, hacemos que Dios aparezca como un mentiroso, y no hemos aceptado el mensaje que él nos ha dado. TLA
Un amor correcto hacia Dios debe implicar necesariamente un odio por el pecado que conduzca al arrepentimiento. Esto debería ser evidente. ¿Quién no entendería eso? Si verdaderamente amamos a alguien, buscaríamos su mejor interés. Su bienestar es nuestra mayor preocupación. Si un hombre le dice a su mujer: “te amo, pero no tengo el menor interés en lo que te suceda” justamente cuestionaríamos su amor por ella. El verdadero amor busca el mayor bien de su objeto. Si decimos que amamos a Dios, entonces odiaremos cualquier cosa que vaya en contra de Dios. El pecado es blasfemo a Dios. El pecado maldice a Dios. El pecado pretende destruir a la obra de Dios y Su reino. El pecado mató a Su Hijo. Así que cuando alguien dice: “Amo a Dios, pero tolero el pecado,” entonces tengo razón para cuestionar su amor por Dios.
No puedo amar a Dios sin odiar aquello que intenta destruirle, por lo tanto, el verdadero amor por Dios se manifestará a través de la confesión y el arrepentimiento de aquello adversario que atenta constantemente contra Dios. El hombre que ama Dios se dolerá pro su pecado y querrá confesarlo a Dios y abandonarlo. El arrepentimiento verdadero implica confesión, implica apartarse del pecado. Debería dolerme por mi pecado.
Yo debería preguntarme, “¿tengo una convicción firme de la maldad del pecado? ¿Me aparece el pecado algo tan malo, y amargo, como realmente es? ¿Aumenta la convicción de pecado en mí al andar con Cristo? ¿Lo odio no simplemente porque es ruinoso a mi propia alma sino porque es una ofensa a mi Dios a quien amo? ¿Me aflijo más cuando peco que cuando tengo problemas? En otras palabras, ¿qué me duele más – mi desgracia o mi pecado? ¿Mis pecados me parecen muchos? ¿Frecuentes y agravantes? ¿Me encuentro afligido por mi pecado – más que por el pecado de los demás? Esta es una marca de la salvación. La verdadera fe salvadora – ama a Dios y odia lo que Dios odia, el cuál es el pecado.
3. Humildad Genuina (Salmo 51:17; Para ti, la mejor ofrenda es la humildad. Tú, mi Dios, no desprecias a quien con sinceridad se humilla y se arrepiente.
Mateo 5:3-12; «Dios bendice a los que son pobres en espíritu y se dan cuenta de la necesidad que tienen de él, porque el reino del cielo les pertenece. 4 Dios bendice a los que lloran, porque serán consolados. 5 Dios bendice a los que son humildes, porque heredarán toda la tierra. 6 Dios bendice a los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. 7 Dios bendice a los compasivos, porque serán tratados con compasión. 8 Dios bendice a los que tienen corazón puro, porque ellos verán a Dios. 9 Dios bendice a los que procuran la paz, porque serán llamados hijos de Dios. 10 Dios bendice a los que son perseguidos por hacer lo correcto, porque el reino del cielo les pertenece.
11 »Dios los bendice a ustedes cuando la gente les hace burla y los persigue y miente acerca de ustedes y dice toda clase de cosas malas en su contra porque son mis seguidores. 12 ¡Alégrense! ¡Estén contentos, porque les espera una gran recompensa en el cielo! Y recuerden que a los antiguos profetas los persiguieron de la misma manera. NTV
Santiago 4:6,9) 6 En realidad, Dios nos trata con mucho más amor, como dice la Biblia:
«Dios se opone a los orgullosos, pero brinda su ayuda a los humildes.»
7 Por eso, obedezcan a Dios. Háganle frente al diablo, y él huirá de ustedes.8 Háganse amigos de Dios, y él se hará amigo de ustedes.
¡Pecadores, dejen de hacer el mal! Los que quieren amar a Dios, pero también quieren pecar, deben tomar una decisión: o Dios, o el mundo de pecado.9 Pónganse tristes y lloren de dolor. Dejen de reír y pónganse a llorar, para que Dios vea su arrepentimiento.
La fe salvadora se manifiesta en una humildad genuina. Jesús dijo que bienaventurados son aquellos que son pobres en espíritu, y aquellos que lloran [por su pecado] y aquellos que son mansos y aquellos que tienen hambre y sed de justicia (Mateo 5:3-6) –todas son marcas de humildad. En Mateo 18, Jesús dijo: “De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.
La verdadera fe salvadora viene como un pequeño niño dependiente. El salvo no es el hombre que está lleno de sí mismo sino del hombre que se niega a sí mismos, toman su cruz cada día y siguen a Cristo (Mateo 16:24).
En el Antiguo Testamento vemos que el Señor recibe a aquellos que vienen con un espíritu contrito y humillado. (Salmo 34:18; “Dios siempre está cerca para salvar a los que no tienen ni ánimo ni esperanza.” TLA. Salmo 51:17; Para ti, la mejor ofrenda es la humildad. Tú, mi Dios, no desprecias a quien con sinceridad se humilla y se arrepiente. TLA
Isaías 57:15; El Alto y Majestuoso que vive en la eternidad, el Santo, dice: «Yo vivo en el lugar alto y santo con los de espíritu arrepentido y humilde. Restauro el espíritu destrozado del humilde y reavivo el valor de los que tienen un corazón arrepentido. NTV
Isaías 66:2) Con mis manos hice tanto el cielo como la tierra; son míos, con todo lo que hay en ellos.
¡Yo, el Señor, he hablado!
»Bendeciré a los que tienen un corazón humilde y arrepentido, a los que tiemblan ante mi palabra. NTV
Santiago escribe: “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (Sant. 4:6). Debemos venir como el hijo pródigo. Recuerde lo que él dijo a su padre en Lucas 15: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo” (v.21). Aquellos que poseen una verdadera fe salvadora no vienen jactanciosamente ante Dios con sus logros religiosos o espirituales. Vienen con manos vacías en humildad genuina.
4. Celo por la Gloria de Dios
(Salmo 105:3; ¡Digamos con orgullo que no hay otro Dios aparte del nuestro! ¡Alegrémonos de corazón todos los que adoramos a Dios!
Salmo 115:1; No a nosotros, oh Señor, no a nosotros sino a tu nombre le corresponde toda la gloria, por tu amor inagotable y tu fidelidad.
Isaías 43:7; Traigan a todo el que me reconoce como su Dios, porque yo los he creado para mi gloria. Fui yo quien los formé”».
Isaías 48:10; Te he refinado, pero no como se refina la plata; más bien te he refinado en el horno del sufrimiento.
Jeremías 9:23, 24;
23 Lo que sí les mandé fue que me obedecieran. Sólo así yo sería su Dios, y ellos serían mi pueblo. También les mandé obedecer mis mandamientos, para que siempre les fuera bien. 24 Pero sus antepasados no me obedecieron ni me prestaron atención; al contrario, fueron tercos y actuaron con maldad. Fue así como, en vez de mejorar, empeoraron.
1ª Corintios 10:31) 31 Así que, sea que coman o beban o cualquier otra cosa que hagan, háganlo todo para la gloria de Dios.
La verdadera fe salvadora es manifestada por un celo por la gloria de Dios. Cualquier cosa que el creyente haga, ya sea comer o beber, su deseo es ver a Dios glorificado. Los cristianos hacen lo que hacen porque solo quieren llevar gloria a Dios. Pero sin duda los cristianos también fallamos en cada una de estas áreas, sin embargo la dirección de la vida del cristiano, es amar a Dios, odiar el pecado, vivir en humildad y abnegación, reconociendo si propia indignidad y dedicarse a la gloria de Dios. No es la perfección de la vida de uno, sino la dirección de la vida de Cristo que él proporciona, siendo la evidencia de la regeneración
5. Oración Continua (Lucas 18:1;
Jesús les contó una historia a sus discípulos, para enseñarles que debían orar siempre y sin desanimarse.
Efesios 6:18; No se olviden de orar. Y siempre que oren a Dios, dejen que los dirija el Espíritu Santo. Manténganse en estado de alerta, y no se den por vencidos. En sus oraciones, pidan siempre por todos los que forman parte del pueblo de Dios.
Filipenses 4:6; No se preocupen por nada. Más bien, oren y pídanle a Dios todo lo que necesiten, y sean agradecidos.
1ª Timoteo 2:1-4; En primer lugar, te ruego que ores por todos los seres humanos. Pídele a Dios que los ayude; intercede en su favor, y da gracias por ellos. 2 Ora de ese modo por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que podamos tener una vida pacífica y tranquila, caracterizada por la devoción a Dios y la dignidad. 3 Esto es bueno y le agrada a Dios nuestro Salvador, 4 quien quiere que todos se salven y lleguen a conocer la verdad.
Santiago 5:16-18) Confiésense los pecados unos a otros y oren los unos por los otros, para que sean sanados. La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos. 17 Elías era tan humano como cualquiera de nosotros; sin embargo, cuando oró con fervor para que no cayera lluvia, ¡no llovió durante tres años y medio! 18 Más tarde, cuando volvió a orar, el cielo envió lluvia, y la tierra comenzó a dar cosechas.
La oración humilde, sumisa y creyente es una marca de la fe verdadera. Clamamos: “Abba, Padre” porque el Espíritu gime dentro de nosotros. Jonathan Edwards una vez predicó un sermón titulado: “Los Hipócritas son Deficientes En el Deber de la Oración Secreta”. Es cierto. Los hipócritas pueden orar públicamente, porque eso es lo que quieren hacer los hipócritas. Su deseo es impresionar a las personas, pero son deficientes en el deber de la oración secreta. Los creyentes verdaderos tienen una vida personal y privada de oración con Dios. Buscan regularmente comunión con Dios a través de la oración.
6. Amor Abnegado. La abnegación es la renuncia voluntaria a los propios deseos, afectos o intereses en beneficio de otras personas. (1ª Juan 2:9;
Si alguno dice que vive en la luz, pero odia a otro miembro de la iglesia, en realidad vive en una gran oscuridad.
1ª Juan 3:14; El amor que nos tenemos demuestra que ya no estamos muertos, sino que ahora vivimos. Pero si ustedes no se aman los unos a los otros, es porque todavía están bajo el poder de la muerte.
1ª Juan 4:7) Amados hijos míos, debemos amarnos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama es hijo de Dios, y conoce a Dios.
Una característica importante de la verdadera fe salvadora es un amor abnegado. Santiago dice: “Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis
(Stgo. 2:8). Juan escribió: “Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?”.
Si usted ama a Dios usted no solo odiará lo que Le ofenda, sino que amará a aquellos a quienes El ama: “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte” (1 Juan 3:14) ¿Y porque amamos a Dios y a los demás? Porque es la respuesta del creyente a Su amor por nosotros. “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero” (1 Juan 4:19). Jesús dijo que sabríamos que somos Sus discípulos por nuestro amor para con los demás (Juan 13:35). “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.” (1 Juan 4:7)
7. Separación del mundo (1ª Corintios 2:12; Y nosotros hemos recibido el Espíritu de Dios (no el espíritu del mundo), de manera que podemos conocer las cosas maravillosas que Dios nos ha regalado. Santiago 4:4; Ustedes no aman a Dios, ni lo obedecen. ¿Pero acaso no saben que hacerse amigo del mundo es volverse enemigo de Dios? ¡Pues así es! Si ustedes aman lo malo del mundo, se vuelven enemigos de Dios. 1ª Juan 2:15-17, No quieran ustedes ser como los pecadores del mundo, ni tampoco hacer lo que ellos hacen. Quienes lo hacen, no aman a Dios el Padre. 16 Las cosas que ofrece la gente del mundo no vienen de Dios, sino de los pecadores de este mundo. Y éstas son las cosas que el mundo nos ofrece: los malos deseos, la ambición de tener todo lo que vemos, y el orgullo de poseer muchas riquezas.17 Pero lo malo de este mundo, y de todo lo que ofrece, está por acabarse. En cambio, el que hace lo que Dios manda vive para siempre. 1ª Juan 5:5) El que cree que Jesús es el Hijo de Dios, vence al mundo y a su maldad.
Positivamente, los creyentes son marcados por un amor hacia Dios y hacia los demás creyentes. Negativamente, el cristiano es caracterizado por una falta de amor hacia el mundo. Los verdaderos creyentes no son aquellos que son gobernados por los afectos del mundo, sino por su afecto y devoción hacia Dios y Su reino.
En 1 Corintios 2:12 Pablo escribió que: “Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido”. En 1ª Juan 2:15 leemos: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.” La verdadera fe salvadora separa a uno de las búsqueda de este mundo –no perfectamente, al fallar en estas áreas, pero la dirección de la vida del creyente, es hacia las cosas de arriba. El siente la atracción del cielo en su alma. Los cristianos son aquellos que Dios ha trasladados de un poder de la oscuridad hacia el reino de Su Hijo. El creyente está marcado por la falta de amor o de la esclavitud al sistema del mundo satánicamente controlado (Efesios 2:1-3; Colosenses 1:13; Santiago 4:4).
8. Crecimiento Espiritual (Lucas 8:15; Y las semillas que cayeron en la buena tierra representan a las personas sinceras, de buen corazón, que oyen la palabra de Dios, se aferran a ella y con paciencia producen una cosecha enorme. Juan 15:1-6; »Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. 2 Él corta de mí toda rama que no produce fruto y poda las ramas que sí dan fruto, para que den aún más. 3 Ustedes ya han sido podados y purificados por el mensaje que les di. 4 Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Pues una rama no puede producir fruto si la cortan de la vid, y ustedes tampoco pueden ser fructíferos a menos que permanezcan en mí. Efesios 4:12-16) Hizo esto para que todos los que formamos la iglesia, que es su cuerpo, estemos capacitados para servir y dar instrucción a los creyentes. 13 Así seremos un grupo muy unido y llegaremos a tener todo lo que nos falta; seremos perfectos, como lo es Cristo, por conocer al Hijo de Dios y por confiar en él. 14 Ya no seremos como niños, que ahora piensan una cosa y más tarde piensan otra, y que fácilmente son engañados por las falsas enseñanzas de gente astuta, que recurre a toda clase de trampas. 15 Al contrario, el amor debe hacernos decir siempre la verdad, para que en todo lo que hagamos nos parezcamos cada vez más a Cristo, que es quien gobierna la iglesia. 16 Cristo es quien va uniendo a cada miembro de la iglesia, según sus funciones, y quien hace que cada uno trabaje en armonía, para que la iglesia vaya creciendo y cobrando más fuerza por causa del amor.
Los verdaderos creyentes crecen. Cuando Dios comienza una verdadera obra de salvación en una persona, Él termina y perfecciona esa obra. Pablo expresó esa seguridad cuando escribió Filipenses 1:6 “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”.
Si usted es un cristiano verdadero usted va a crecer, y eso significa que usted se parecerá cada vez más a Cristo. La vida se produce a sí misma. Si usted está vivo usted va a crecer, no hay otra manera. Usted mejorará. Usted aumentará. Usted crecerá. El Espíritu lo llevará de un nivel de gloria al siguiente así pues, examínese a usted mismo.
¿Puede ver en usted mismo el crecimiento?
¿Ve una disminución en la frecuencia del pecado?
¿Existe un patrón de aumento de rectitud y devoción a Dios?
9. Obediencia (Mateo 7:21; ¡Cuidado!
21 »No todos los que dicen que yo soy su Señor y dueño entrarán en el reino de Dios. Eso no es suficiente; antes que nada deben obedecer los mandamientos de mi Padre, que está en el cielo.
Juan 15:14; Más tarde, Jesús encontró a ese hombre en el templo, y le dijo: «Ahora que estás sano, no vuelvas a pecar, porque te puede pasar algo peor.» Romanos 16:26; Ahora conocemos ese plan por medio de lo que escribieron los profetas. Además, Dios, que vive para siempre, así lo ordenó, para que todo el mundo crea y obedezca al Señor. 1ª Pedro 1:2; Dios Padre los conocía y los eligió desde hace mucho tiempo, y su Espíritu los ha hecho santos. Como resultado, ustedes lo obedecieron y fueron limpiados por la sangre de Jesucristo.
Que Dios les conceda cada vez más gracia y paz.
1ª Pedro 1:22; Al obedecer la verdad, ustedes quedaron limpios de sus pecados, por eso ahora tienen que amarse unos a otros como hermanos, con amor sincero.[a]Ámense profundamente de todo corazón.[b] 1ª Juan 2:3-5) Nosotros sabemos que conocemos a Dios porque obedecemos sus mandamientos. 4 Si alguien dice: «Yo soy amigo de Dios», y no lo obedece, es un mentiroso y no dice la verdad. 5 En cambio, el que obedece lo que Dios ordena, de veras sabe amar como Dios ama, y puede estar seguro de que es amigo de Dios.
Una vida obediente no es uno de los conductos opcionales dados a los creyentes para andar. Todos los creyentes están llamados a una vida de obediencia. Jesús enseñó que todos los pámpanos que permanecen en El llevan fruto (Juan 15:1-8). Pablo escribe que los creyentes: “….somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10). Esto habla de obediencia. Somos salvos para la obediencia de la fe (vea 1 Pedro 1:2).
¿Cómo podemos saber que nuestra fe es genuina? Examine su vida a la luz de la Palabra de Dios. ¿Ve usted todas estas características en su vida? ¿Tiene amor por Dios, odio por el pecado, humildad, celo por la gloria de Dios, un patrón de oración personal y privada, amor abnegado, separación del mundo, la evidencia de crecimiento espiritual y obediencia? Estas son evidencias reales de una verdadera fe